CRÍTICA
por
Mateo Sancho
Cardiel
Acción
de altos vuelos en la Sección oficial
Cuando empezó la proyección de Los ríos
de color púrpura no dábamos crédito a lo que
nuestros ojos estaban viendo. Una
película de acción llena de adrenalina rodada
con abundancia de medios, con escenas
espectaculares, fotografía deslumbrante y
partitura inquietante. Desde luego, nos
pilló a casi todos desprevenidos, sin saber muy
bien cómo reaccionar, pero, francamente,
resultó ser un soplo de aire fresco entre tanto
cine de bajo presupuesto. Probablemente, si lo
hubiera visto en las salas comerciales, no me
hubiera agradado tanto, pero fue esa sorpresa,
ese contraste el que favoreció a una película
francamente convencional.
La historia es una mezcla de Máximo
Riesgo, Seven o El
resplandor,
pero la mezcla no sabe a refrito estilo Resurrección. Y eso es, en parte,
gracias a los personajes, que no son los típicos
"flipaos" sabelotodo que se sacan
deducciones de la manga y salen ilesos de entre
un vendaval de balazos (¿te estás dando por
aludido, Cruise?). Más bien al contrario. El
personaje de Jean Reno es precisamente una
parodia de todo eso, teniendo como contrapunto a Vincent
Cassel, el
policía inexperto más pardillo pero,
finalmente, más eficaz. Cada uno empieza su
investigación por su cuenta, siguiendo casos y
pistas diferentes, pero todo va a desembocar en
una misteriosa universidad enclavada en la
montaña que ha desarrollado una fábrica de
superdotados y una sociedad autárquica con
aspiraciones de prosperar siguiendo las
enseñanzas nazis.
Ciertamente, el planteamiento es muy
interesante, casi filosófico. Pero finalmente es
la acción la que domina el filme y desaprovecha
la temática que podría haberle dado mucha más
calidad. De todas formas, el
entretenimiento está asegurado, por el ritmo
trepidante del filme y las preciosistas imágenes
de las montañas nevadas. Por otro lado,
la reconstrucción de la tétricamente pulcra
universidad es espléndida y aterradora, las
interpretaciones son bastante correctas, y la
dirección es acertada. Podría haber dado más
de sí, pero el resultado es bastante
satisfactorio.
Por
último, destacar el humor, siempre presente en
toda la película, que dinamiza su desarrollo, la
hace un producto refrescante, un agradable
paréntesis en un festival de mucha intensidad
que, con toda probabilidad, llegará a nuestras
pantallas en breve. Y, de verdad, que si como
alternativa tienen a Van Damme, John Woo o Stallone, no lo duden: quédense
con Mathieu Kassovitz, que si buscan
entretenimiento lo tendrán, no les
decepcionará. Y, por lo menos, con cierta
coherencia argumental, sin tantas
inverosimilitudes y con un poco de calidad
interpretativa. Para parar un rato agradable.
Imágenes de
Los ríos de color púrpura - Copyright © 2000
Gaumont, Le Studio Canal+, Légende Enterprises y
TF1 Films Productions. Todos los derechos
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