SINOPSIS
David y su hermana Jennifer son
teletransportados mágicamente al mundo ficticio
de una serie clásica de la televisión en blanco
y negro. Allí convivirán con los personajes de
la serie hasta que puedan volver a la realidad,
apreciando nuevos valores gracias a esa comunidad
buena y tranquila a la vez que también
influyendo mucho en ese mundo, llevando el color
a sus vidas.
CRÍTICA
por
Joaquín R. Fernández
Puntuación:
6.25
/ 10
Banda sonora: *****
Pleasantville es una película que se
puede visionar de dos formas: aquella en la cual
el que la ve sólo desea pasar un buen rato con un
original cuento de hadas y otra en la
que se presta más atención al contenido que al
entretenimiento (bien es cierto que cabe adoptar
las dos a la vez; seguramente sea ésta la
opción más recomendable). También en la
estructura del filme existe una división entre
estos dos modos de disfrutar las dos horas que
dura esta producción de la New Line Cinema; en
la primera hora el ambiente es más distendido,
existiendo situaciones que invitan a la sonrisa,
mientras que después todo se vuelve menos
alegre, el drama vence a la risa.
En todo caso, creo que el
director y guionista,
Gary Ross, sólo pretende dar su
punto de vista con respecto a la sociedad.
No se trata de una visión que ataque a los
nostálgicos que únicamente lanzan sus miradas
hacia el pasado, sino más bien un sentimiento
que intenta aunar las posiciones de aquéllos que
no entienden las limitaciones de la sociedad (una
de las escenas de Pleasantville, aquélla en la que el
protagonista lee las nuevas leyes del alcalde, es
una clara crítica a la censura, por poner un
ejemplo) con la de aquéllos que precisan más
seguridad a la hora de vivir (y por el ello el
director ataca a los jóvenes de hoy y sus
superficialidades al comienzo del filme, a
través de un insustancial diálogo que mantienen
la hermana del protagonista con un chico que le
atrae). Tan sólo se trata de opciones, y como
tales, cada uno ha de elegir.
Sin embargo, el final es bastante
condescendiente, incluso blando. Una vez que han
abierto los ojos, los habitantes de Pleasantville
siguen viviendo en un mundo idílico, sólo que
esta vez lleno de colores y algo más libre;
probablemente Gary Ross lo ha hecho así para
contentar a los estudios, que a fin de cuentas
son los que le pagan. En todo caso, se trata de
un producto muy bien hecho (la
fotografía es preciosa, y hay
secuencias, como cuando el protagonista maquilla
a su madre en la ficción, que son bellísimas),
agradable de ver y muy bien dirigido; además,
cuenta con unas estupendas
interpretaciones de Joan Allen (siempre maravillosa) y William H.
Macy, aunque
el resto del reparto (Jeff
Daniels, Tobey
Maguire, Reese
Whiterspoon)
no desentona. Atención a la música,
suave y preciosa, en la que destaca un tema
central del que, por desgracia, esta vez no se
abusa mucho. ¡Bravo por Randy
Newman!.
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