CRÍTICA
por
Tònia Pallejà
Valoración:
 
Si uno pasa
por alto los reparos iniciales que podría
despertar el desafortunado título de esta cinta
-más propio de una comedia protagonizada por
universitarios o solterones sedientos de sexo-,
se encuentra con una película, atípica en su
tipicidad, que comienza como una comedia
veraniega, ligera y de escasa trascendencia,
continúa por los imprevistos derroteros del
drama, y acaba recreando un "robo
perfecto", siempre, en todo caso, a caballo
del cine de gángsters en su sentido más amplio.
Gal Dove (Ray
Winstone) es un ex delincuente que, tras
cumplir condena en la cárcel y saldar su deuda
con la sociedad, vive un plácido retiro en la
costa española, junto a su esposa y un
matrimonio amigo. Días de ocio que pasa en su
villa, tomando el sol en la piscina, y saboreando
pequeños placeres como una jarra de cerveza o un
plato de calamares. Su tranquilidad se ve
truncada por la inesperada aparición de Don
Logan (Ben Kingsley),
dispuesto a convencerle, a toda costa, de que
acepte un último encargo, para el cual deberá
regresar a Inglaterra por un breve periodo de
tiempo y reencontrarse con su antiguo equipo. La
presencia de Logan crea momentos de tensión en
el pacífico grupo, y obliga a Gal a enfrentarse
con una realidad que ya creía cosa del pasado.
Es entonces cuando el relato toma un nuevo giro,
y se asienta en los cauces del cine negro, y más
concretamente, en la línea de films que, como la
reciente Ocean's
eleven, llevan a sus personajes a
cometer uno de esos golpes milimétricamente
programados. Aunque, cabe decir que Sexy beast
nos ahorra todo ese metraje que, habitualmente,
se dedica a mostrar los entresijos y
planificaciones del atraco, y que discurren
paralelos al descubrimiento de la psicología de
sus participantes y al establecimiento de
relaciones de compañerismo o rivalidad entre
ellos. La película de Glazer va directa al
grano, y tan sólo señalaría que, entre el
numeroso -y a veces trillado- abanico de
posibilidades a las que se enfrentaba el autor
para perpetrar el robo, se decanta por una
opción curiosa, sin salirse de lo común.
Se trata,
en líneas generales, de un trabajo más que
desequilibrado, turbio, con cambios de tono que
exigen un continuo reajuste, pero que a pesar de
la mínima originalidad de la historia que
plantea, no sería necesariamente desestimable
por completo en su cómputo final, por un parte
por su sutil capacidad hipnótica, pero sobre
todo por la solvente labor de los actores
protagonistas, muy efectivos a la hora de
sostener el ritmo y el interés, y de dar relieve
a la trama. La presencia exclusiva de
Ben Kingsley en el cartel promocional de la
película, y su nominación al Oscar© como mejor
actor de reparto, podrían inducirnos a pensar
que el film ha sido edificado para su pleno
lucimiento en perjuicio del resto del reparto.
Ciertamente el actor teje una composición firme
y calculada, en las antípodas de la imagen que
ofrecía en aquella memorable Gandhi, puesto
que, en Sexy beast, Kingsley interpreta a
un gángster violento y despiadado que se gana a
pulso las antipatías del público. Sin embargo,
y puestos a elegir, me quedo con el soberbio
desempeño que nos regala Ray Winstone -también
alejado del cínico e incestuoso padre de
La zona
oscura-, en la piel de otro gángster,
éste vulnerable y sensible. Ambos tienen la
suerte de contar con el notable respaldo de un
elenco que, como ellos mismos, mantiene el pulso
dramático derramando altas dosis de
credibilidad.
El director, Jonathan
Glazer, hasta el momento responsable de
algunos vídeos musicales y otros trabajos para
televisión, no abusa excesivamente de los
elementos propios de estos otros medios, aunque
sí se percibe un cierto formalismo esteticista
en las imágenes.
Sexy beast
es, en su rareza, en ocasiones oportuna, en
ocasiones desconcertante. En cualquier caso, no
se constituye en un film de visionado
imprescindible, ni siquiera enriquecedor.
No obstante, vale la pena disfrutar del humano
retrato que conforma Ray Winstone, y como pieza
inusual en el repertorio de Kingsley.
Imágenes
de Sexy beast - Copyright © 2000 Twentieth
Century Fox. Todos los derechos reservados.
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