CRÍTICA
por
Joaquín R. Fernández
Puntuación:
5
/ 10
Banda sonora: *****
Cuando uno termina de ver Shaft cree haber retrocedido
unas cuantas décadas en el tiempo. Las
vestimentas, los coches y las calles pertenecen
al presente, pero las situaciones, la música y,
sobre todo, el modo de actuar de los personajes,
nos envían directamente a una forma de hacer
cine (digamos mejor a una moda) que en un
principio se entendían extinguidos. Hablo, por
ejemplo, de la violencia, cuyo tratamiento es
idéntico al que existía en los filmes de Clint
Eastwood en
los que éste interpretaba a Harry Callahan: ojo
por ojo, diente por diente.
No me gusta la exaltación de la
violencia (aunque jamás seré tan mojigato como
para culpar al cine de los problemas de la
sociedad), pero si se utilizaran estos recursos
para presentar películas entretenidillas o que
aportaran novedades al panorama cinematográfico
actual, al menos serían bienvenidas. Pero éste
no es el caso. Shaft es un filme muy
discreto, no produce hartazgo en el
espectador pero éste, en cuanto abandona la sala
de proyección, olvida enseguida todo cuanto ha
visto. No hay escenas de acción
espectaculares, no hay secuencias dramáticas
memorables, nada queda en la memoria,
simplemente se pasa el rato, y eso para algunos
ya es bastante.
Lo que más me gustó fue el
comienzo, donde el director, John
Singleton,
resume en pocos minutos unos hechos
trascendentales para el desarrollo posterior de
la cinta. Pero, desgraciadamente, no se
profundiza en los personajes, algunos
tan interesantes como los interpretados por Toni
Collette y Christian
Bale (que, a
falta de buenos diálogos, se limita a endurecer
sus pómulos durante todo el metraje para
exteriorizar la rabia del acaudalado joven al que
interpreta). El mejor del reparto, claro, es Samuel L.
Jackson,
aunque es grata la presencia de Vanessa
Williams y un
tanto convencional la de Jeffrey
Wright.
David Arnold, hablando ya de la
música, opta por recurrir a las típicas
musiquillas de la década de los setenta,
y, por tanto, su banda sonora es una
prolongación del tema central de la cinta
original. Dentro del filme queda muy bien, aunque
sus ritmos no creo que sean tan audibles si no se
tienen en cuenta las imágenes. En todo caso, el
compositor de Stargate se ha especializado en
recuperar mitos del pasado,aunque su
última obra no puede compararse a su gran
trabajo para la primera producción del agente
007 en la que intervino. No obstante,
determinadas secuencias se realzan gracias a su
participación en este proyecto.
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