CRÍTICA
por
Pablo del Moral
El director John
Singleton ha
sabido balancear muy bien su carrera (no siempre
exitosa), tratando de mantener el equilibrio en
sus socialmente relevantes películas, donde (con
razón o sin ella) busca controversia en asuntos
de diferencias raciales, pero manteniendo un tono
abierto de modo que el público pueda disfrutar
de su obra sin sentirse aplastado por el mensaje,
como a veces ocurre con su mentor, Spike Lee.
Y al igual que Spike Lee se tomó un
respiro de su cruzada social con "The
Summer of Sam" (no totalmente exenta de comentario
racial), ahora Singleton deja a un lado (más o
menos) la controversia con una película hecha
principalmente para entretener, y sin duda, para
lucir a su actor
principal.
"Shaft" es la
continuación (no el "remake") de la
exitosa serie de películas
"blaxploitation" de los setentas
protagonizadas por Richard
Roundtree como el "super
cool" detective John Shaft. En la
nueva "Shaft", su sobrino, de mismo
nombre pero interpretado por Samuel
Jackson, es el
que se encarga de la acción y las memorables
líneas de diálogo que ya estaremos repitiendo
en el futuro.
La trama es marginalmente más
compleja de lo acostumbrado, lo cual es un cambio
muy agradecido: el hijo de un magnate de bienes
raíces asesina fríamente a un hombre de color,
lo cual desata un juicio que tiene connotaciones
tanto raciales como legales. Los eventos que a
continuación se desarrollan implican a la mafia
latina, policías corruptos, el antiguo Shaft, y
a una mesera como la testigo perseguida por
todos, por muy diferentes razones.
Esta película ha sido
promocionada como si fuera de acción, pero su
tono es más parecido al del cine negro de
antaño, con un anti-héroe como
protagonista, los buenos y los malos bien
definidos, pero ambiguos en sus lealtades e
impredecibles en sus acciones... de hecho, la
única falla del guión es que en ocasiones se
envuelve demasiado sin lograr que el desenlace de
sus múltiples sub-tramas sea totalmente
satisfactorio.
Pero esas fallas se compensan
fácilmente con la exhuberancia de la
dirección y las actuaciones. Samuel
Jackson lleva la pesada tarea de subir el nivel
de su actuación para hacer su personaje lo más
sobresaliente posible, pero cuidando con no caer
en la caricaturización. Y aunque no siempre lo
logra, durante la mayor parte de la cinta su
parte es consistente y muy disfrutable. Christian
Bale como el
junior asesino es muy bueno, pero su actuación
es tan parecida a la que logró en "American psycho" que podría calificarse de
repetitiva. Por sí misma, sin embargo, es muy
competente, y transmite una frialdad y rrogancia
que dan nueva dimensión al clásico villano
racista.
Pero el premio se lo lleva sin duda Jeffrey
Wright como
Peoples Hernández. No puedo creer que hace
apenas una semana lo ví en "Paseo
con el Diablo", en un papel diametralmente
opuesto. El cambio es tan extremo que me parece
reconocer en Wright a un gran actor de carácter
a quien valdrá la pena observar en el futuro. Su
personificación de un "drug lord"
latino de poca monta es tan convincente que
inicialmente asumí que era realmente un actor
sudamericano (puertorriqueño, cubano o algo
similar), gracias al impenetrable acento con el
que adorna su excelente caracterización.
Las escenas de acción que
tiene esta película son muy buenas, no
por su complejidad o espectacularidad, sino por
mostrar fríamente las consecuencias de cada
bala, de cada golpe... lejos de usar la
estilización característica de este tipo de
cine hollywoodense, se siente la fragilidad del
cuerpo humano y las graves repercusiones de este
tipo de actividades. De igual modo, el
comentario social que contiene la cinta vá más
allá del clásico mensaje anti-racismo.
El director sabe que esas cuestiones son mucho
más profundas de como generalmente se muestran,
y no teme criticar a ambos extremos de ese
debate.
Pero finalmente "Shaft" es
una entretenida cinta policiaca, muy
satisfactoria por sus personajes, pero
ocasionalmente confusa con su argumento. Aún
así es muy recomendable, con la advertencia de
que no se debe esperar una cinta exageradamente
kinética, como su publicidad podría sugerir. Su
ritmo es pausado, nunca aburrido, y perfecto para
desarrollar a profundidad tanto a los personajes
como las acciones. Y como punto bueno adicional,
me alegra mucho que hayan mantenido la misma
canción clásica de Isaac Hayes (¡Chef!), en vez de hacer
que Apollo 440 o Moby o Atari Teenage Riot hiciera una remezlca, tal
vez más comercial, pero menos respetuosa de la
fuente original. Buena decisión.
Calificación:
8 / 10

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