Puntuación: 4.5
/10
Banda Sonora Original:
*****
La moda de inundar
nuestras carteleras con productos prefabri-cados no es nueva. Son
numerosas las productoras que han crea-do auténticos pastiches a
raíz del éxito de una determinada cinta que, gracias a su
planteamiento fresco y novedoso, atrajo en su día al gran
público. "9 Días" es el mejor ejemplo de una película
construida única y exclusivamente para el lucimiento de sus
estrellas, que deben encandilar al público con la presunta
comi-cidad que se genera gracias al contraste existente entre una
per-sonalidad serena y reflexiva frente a otra volcánica e
imprudente.
En principio, nos
encontramos con un punto de partida presuntamente hila-rante: un
agente de la CIA fallece y ha de ser ser sustituido por su
hermano gemelo, que, desde luego, no tiene nada que ver con
aquél, por lo que habrá de ser instruido para que su
comportamiento no desentone entre tanto delincuente con los que
habrá de tratar. Por supuesto, la mayoría de los mortales
sabemos que con algo así no se puede construir una historia,
pero parece que para los responsables de "9 Días" era más que
suficiente como para atrapar a un espectador despreocupado que
sólo busca pasar dos horas en el cine sin detenerse a
reflexionar sobre las bondades de lo que está viendo. No me
malinterpreten: me encantan los filmes que van directos al grano
y que no exhiben pretensión alguna en sus propuestas; pues nada
malo hay en visionar una cinta con el único propósito de
divertirse. Pero de ahí a aceptar sin remilgos verdaderos
dislates que no se molestan en cuidar un poco lo que hay dentro
de su envoltorio... hay un trecho.
Y es que "9 Dias"
presenta una serie de preocupantes defi-ciencias, centralizadas
en un guión carente de fuerza (ni siquiera los chistes son
lo suficientemente buenos como para que estallemos en
carcajadas) y en unas secuencias de acción que, vale, se dejan
ver, pero en ningún momento te quedas con la boca abierta tras
su contemplación. Es un producto rutinario que se desarrolla de
forma previsible, no percibes credibilidad en los per-sonajes o
en los trágicos hechos que permiten a los protagonistas moverse
de un lado a otro, evitando con ello nuestro aburrimiento
(cierto que hoy en día están muy en boga los posibles ataques
terroristas con bombas nucleares, pero la forma en que aquí nos
los presentan, con un planteamiento infantil y verdaderamente
ab-surdo, no ayuda a que exista suspense en la historia).
Sí, se trata de una
comedia de ac-ción y, por lo tanto, sabemos lo que nos vamos a
encontrar, pero también da la impresión de que sus creado-res
se han conformado con dejar todo el trabajo a los actores, co-mo
si su sola presencia bastara para engancharnos. Pues lo
sien-to, pero el carisma de Anthony Hop-kins,
que cumple con su cometido sin esfuerzos, no logra salvar al
producto de la quema, sobre todo si tenemos en cuenta que se ve
acompañado por el insoportable Chris Rock,
que es el que lleva el peso cómico de la cinta.
Joel Schumacher, realizador de "9
Días", adopta sin pudor alguno el estilo visual de las
habituales produc-ciones de acción de
Bruckheimer, utilizando para ello cámaras aéreas o
rodeando a los actores con su lente, intentando con ello dar más
viveza al asunto. El trabajo de todos ellos es una buena muestra
de lo que sucede cuando uno está más pendiente de los dólares
que ingresarán en su cuenta que del libreto que le han entregado
para ocuparse de un determinado papel.
El inevitable compositor
de los últimos trabajos de Jerry Bruck-heimer,
Trevor Rabin, vuelve a la carga sin
variar en ningún mo-mento su conocido estilo de composición.
Cierto que aquí crea un tema central adecuado y que se
desarrolla con acierto durante los títulos de crédito iniciales,
pero, aparte de tener que lidiar con un buen puñado de
canciones, Rabin recurre a rutinarios ritmos a los que poco
les importa lo que sucede en la pantalla. Es decir, es
una música que se podría utilizar en ésta o en cualquier otra
película. Por supuesto, tiene momentos espec-taculares que
destacan sobre el conjunto (atención a algunos frag-mentos que
escuchamos durante la persecución automovilística que nos
arrolla a mitad del metraje), pero uno tiene la sensación de
que, o bien Bruckheimer le obliga a ofrecernos siempre lo mismo,
o bien el talento de Rabin es limitado. Por suerte, el año que
viene Mark Mancina se hará cargo de "Bad Boys 2" (ya va siendo
hora de que su compañero en estas lides descanse un poco y
regrese con nuevas ideas).