SOBRE
LA PRODUCCIÓN
©
2001
Manga Films
1. La
película
La versión
americana del clásico francés Los Visitantes: No nacieron Ayer
empezó el día en que John Hughes y Ricardo Mestres viajaron a
París para reunirse con el equipo creativo que había detrás de
la comedia francesa más célebre de todos los tiempos. El film
original narraba la siempre eficaz historia de los “peces fuera
del agua”, en este caso un conde Medieval y su fiel sirviente
que son transportados accidentalmente hacia el futuro, hasta la
Francia de los años 90. Sus aventuras con artefactos y
tecnología tan extraños para ellos como automóviles,
electricidad y fontanería doméstica, desembocaron en memorables
y desternillantes escenas cómicas, envueltas en una bonita
historia apta para toda la familia que convirtió la película en
un fenómeno de recaudación en Europa y Asia.
El equipo
creativo francés, que incluía al célebre actor y guionista
Christian Clavier, la estrella internacional Jean Reno, así como
el guionista y director Jean-Marie Gaubert y el productor
Patrice Ledoux, creyeron que era una buena idea el rodar una
versión americana del invento. No era la primera vez que una
película de éxito en Francia se había adaptado con éxito en
Estados Unidos. Sin embargo, este caso era algo diferente, y los
productores insistieron en que Reno y Clavier retomarán sus
papeles como franceses medievales junto a un reparto
primordialmente americano. John Hughes, Claver y Gaubert aunaron
fuerzas y talento creando un genial, punzante y divertido guión,
que el propio Gaubert dirigiría en América.
La nueva historia
hizo que los guionistas se hicieran varias preguntas: ¿Qué
pasaría si el Conde y su escudero no sólo aterrizaran en otra
época sino también en el país equivocado y con un idioma y una
cultura totalmente distinta? ¿Cómo sería si llegaran a la
América de hoy día como inmigrantes forzosos? ¿Cómo afectaría
eso a los personajes? El personaje de Clavier, el fiel sirviente
André Le Pate, fue reforzado para explorar conceptos nuevos como
la libertad y la igualdad.
El productor
Ricardo Mestres cree que Gaubert estaba especialmente
cualificado para dirigir el film. “Jean-Marie es un director
francés bastante inusual en el sentido que sus películas parecen
más americanas que francesas. Tiene un sentido muy acertado de
lo popular. Conoce y le encanta la cultura americana. Es un
verdadero experto en todo lo americano y sabe perfectamente qué
es lo que le gusta a los espectadores de ese país. Pero también
es francés y como resultado, aporta un punto de vista
extranjero. Ocurre a menudo que debe de ser un foráneo quien nos
debe enseñar cómo somos en realidad. Para Gaubert, hacerse cargo
del “remake” americano de esta película ha sido, creo, algo
refrescante.”
“A su vez,
Jean-Marie es parecido a los personajes que aparecen en la
película ya que él también ha tenido que viajar de Francia a
América y se ha divertido sacándole jugo a las situaciones que
le brindaba el tener que enfrentarse a una cultura tan
diferente.”
“Jean-Marie es el
director de comedias más famoso de Francia,” asegura el
productor francés Patrice Ledoux. “Se podrían escribir páginas y
más páginas de comentarios sobre la dirección de dramas o
thrillers, pero no sobre comedia. La idea principal es que el
director se lo pase bien y se ría haciendo la película. La
comedia es un género difícil y simple al mismo tiempo; te hace
gracia o no. Lo más difícil es dirigir una comedia
verdaderamente divertida. Jean-Marie es un maestro en ese arte.”
En un principio,
no estaba pensado que Gaubert fuera el director de este “remake”
cuando él y los otros escritores se pusieron a trabajar en el
guión. A medida que la historia iba desarrollándose y
esencialmente se convertía en una nueva película, con decorados
y localizaciones distintas y el añadido de nuevas escenas,
Hughes sugirió que Gaubert se hiciera cargo de dirigir de nuevo
a Reno y Clavier. Inicialmente reticente, Gaubert acabó
aceptando. “¿Por qué no? Era un reto,” afirma.
Con un brillo
especial en los ojos, Gaubert añade, “Para un francés, es una
aventura maravillosa el hacer una película en América.”
“Me gustó el
concepto de John Hughes sobre los actores franceses
interpretando sus papeles en la versión americana,” continúa
Gaubert. “Por lo que empezamos a trabajar para encontrar la
manera cómo estos tipejos medievales acaban en la América
actual.”
Para facilitar la
subtrama del viaje en el tiempo, al equipo de guionistas se les
ocurrió la idea de que cámara dormitorio del castillo del Conde
Thibault estuviera en la actualidad exhibiéndose en un museo del
Chicago de hoy día.
“Esta idea hizo
que la nueva película fuera posible,” afirma Gaubert. “En
realidad es aún más interesante que la película original, donde
los visitantes del pasado viajan a la Francia del presente,
porque el contraste es todavía mayor entre los tiempos
medievales y el moderno Chicago. Es la confrontación entre el
Viejo Mundo y un mundo super-moderno.”
El hecho de ser
europeos que van a trabajar en América, hizo que Reno y Clavier
añadieran autenticidad a sus papeles respectivos de franceses
desplazados y desubicados.
Al igual que sus
personajes, los dos actores se convertían automáticamente en más
exóticos en América que en Francia.
Jean Reno da vida al valeroso, romántico y astuto noble francés
Thibault, Conde de Malfete y Papincourt, Duque de Anjou, Barón
de Orleáns y hasta Señor de Libourne, ¡nada menos!
“A pesar de que
ha hecho muchas comedias en Europa, Jean Reno es más conocido en
América por interpretar villanos,” aclara Gaubert. “Sin embargo,
Jean Reno es una persona muy simpática y afable. Creo que a los
espectadores americanos les va a sorprender su vis cómica. Tiene
esa cualidad tan interesante que es la honestidad. También es
muy “chic”.”
“Al ser francés,
tiene ese porte tan peculiar. Christian y yo escribimos el
personaje del caballero en la primera película para él porque
Jean tiene un aspecto muy noble. El personaje posee gran honor y
dignidad, como él. Jean Reno es una persona maravillosa.”
“Jean es una
persona digna e inteligente, y encaja perfectamente, tanto
física como espiritualmente en el personaje,” añade Ledoux.
A Reno siempre le
gustó la nueva historia. “Conviven dos tramas paralelas: una que
concierne al amo y su sirviente André, así como la historia que
se desarrolla entre Thibault el guerrero y su descendiente,
Julia. La relación con André es normal para el S.XII. Es mi
sirviente, cuida de mí... como un perrito fiel. Esta relación
cambia mucho en el transcurso de la película. André se enamora,
algo completamente nuevo para él. También descubre la igualdad y
la libertad. La relación entre mi escudero y yo mismo es muy
interesante porque entonces yo debo aceptar la igualdad hacia
André.”
Reno cree que la
noción “extranjeros en tierra extraña” que se desarrolla en la
película es un argumento poderoso. “He observado al equipo
reaccionar hacia estos dos personajes medievales. Es un concepto
muy fresco.”
Gaubert añade,
“el equipo de filmación americano se partía de risa cuando
hacíamos algunas de las escenas más disparatadas. Era algo
reconfortante porque el equipo es en realidad la primera
audiencia de una película y normalmente están un poco `de vuelta
de todo´... suelen ser un público muy duro. Pero cuando veo que
la cámara se mueve porque el operador se está riendo, sé que ahí
hay algo bueno.”
“Jean-Marie es
muy creativo en medio de ruido y la conmoción,” asegura Reno.
“Aquí ha trabajado con dos actores a los que conoce desde hace
mucho tiempo. Sabe que yo seguiré fielmente sus instrucciones.
Tiene un equipo fabuloso, que es algo vital para una comedia. He
hecho cuatro películas con él, por lo que mi confianza es plena.
La mayor parte del tiempo conseguimos hacer reír al equipo de
rodaje, lo cual es oro para nosotros.”
La estrella
francesa Christian Clavier co-escribió el guión de la película y
es también el co-protagonista, dentro de la piel de André Le
Pate, el sirviente de Thibault. “Mi personaje es un campesino al
que no le tratan muy bien en el S.XII,” explica Clavier. “Cuando
llega al futuro, descubre un nuevo mundo donde puede ser libre.
También, en ese país, puede llevar una vida corriente y honesta.
Es un verdadero inmigrante. Un concepto muy americano.”
“La película
alude a nuestras raíces,” añade el productor Ledoux. “Todos
tenemos un origen concreto, y de los europeos está en la Edad
Media. El personaje de Christian llega a los tiempos modernos y
descubre que puede ser un hombre libre, lo que le sorprende
enormemente.”
Clavier también
tenía muchas ganas de volver a trabajar con Reno. “He hecho
cuatro películas con Jean. Al ser buenos amigos, nos acoplamos
perfectamente y tenemos mucha confianza en el trabajo del otro.
Estamos muy bien compenetrados y cuando el director grita
“acción” nosotros nos ponemos inmediatamente manos a la obra.”
Clavier está
también muy contento al poder contra con un buen amigo a su lado
a la hora de afrontar su primera experiencia profesional en
América. “Jean me dio algunos consejos que estoy siguiendo
porque él sí tiene una carrera en América. Gérard Depardieu
también me hizo una sugerencia; una muy concreta. Simplemente me
dijo: `Intenta hacerles reír.´”
Gaubert está
plenamente convencido que Clavier lo conseguirá. “Christian
Clavier es un clown y posee una increíble energía. Tiene todas
las cualidades de un gran intérprete, como Peter Sellers.
Sellers era inglés y se labró una fantástica carrera en Estados
Unidos porque era genuino. Christian es también un personaje
genuino y un actor cómico excepcional.”
La actriz
americana Christina Applegate fue escogida para el doble papel
de la Julia Malfete de hoy día y la Princesa Rosalind del S.XII.
“Jean-Marie pensó
que sería importante encontrar a alguien que fuera a la vez
bonita y graciosa,” rememora el productor Ledoux. “Esa es una
combinación difícil de encontrar. Se puede encontrar a alguna
chica guapa fácilmente, así como a alguien gracioso. Pero ambas
cosas a la vez, bueno, eso ya es más difícil.”
“Nos decidimos
por Christina porque es muy atractiva y, además, imaginativa,”
asegura Gaubert. “Es una gran actriz de comedia. Y también posee
un sutil y encantador sentido del humor.”
“Christina tiene
a su vez ese punto de locura necesario para hacer la historia
creíble,” continúa Gaubert. “El personaje es serio, pero para
creer en una historia sobrenatural, se necesita la calidad de
una Elizabeth `Hechizada´ Montgomery. Christina es preciosa y
adorable.”
“Christina
Applegate es la perfecta chica-de-al-lado americana,” asiente el
productor Mestres. “Ella entendió inmediatamente nuestro punto
de vista sobre una historia que debía tratar sobre un viaje en
el tiempo que involucraba a gentes de distintos lugares, épocas
y culturas. Julia, el personaje, tenía que ser la clásica mujer
americana. Es una actriz de comedia excelente. Su sentido del
ritmo en una escena y su rapidez de reflejos para los momentos
de humor son muy buenos, y su complicidad interactiva con Jean y
Christian es maravillosa.”
A Applegate le
atrajeron numerosos aspectos del guión. “La historia de amor
realmente funcionaba. No tenía que ser necesariamente un amor
romántico, sino más bien un amor de familia y el amor a uno
mismo, que va despuntando en la película. Como actores, podemos
ponernos ahí delante y ser graciosos. Pero a menos que la
película tenga corazón, no puedes arrastrar al público con
ella.”
“El guión trata
también el tema de la libertad personal, algo que todo el mundo
busca hoy en día; es sobre transición y la búsqueda de uno
mismo. Trata sobre enamorarse de uno mismo.”
“Me gustó mucho
lo de que esta mujer salga de su prisión interior y encuentre su
verdadera naturaleza gracias a Thibault, al que da vida Jean
Reno, quien aparece en su vida y le devuelve la confianza en sí
misma que había perdido.”
Applegate aprecia
mucho el trabajo de su compañero protagonista. “Jean es uno de
los hombres más simpáticos y amables con los que he topado en mi
vida profesional,” afirma. “Es todo corazón; una persona atenta,
afable y encantadora. Y su personaje también es así con Julia.
Él es la fuerza de la película. Es el héroe verdadero y eso casa
muy bien con Jean porque él, como persona, es extraordinario.
Siempre está contento.”
Reno también
admira el trabajo de Christina Applegate. “Christina siempre
está del mismo humor cada día... es una persona amable y
simpática. Posee además mucha inventiva y tiene un gran talento.
Siempre llega al rodaje con muchas e imaginativas ideas.”
Durante una
escena crucial, el personaje de Reno, Thibault, enseña esgrima a
Julia. “Es una metáfora sobre su propia fuerza. Él le enseña
cómo sentirse segura y utilizar su fuerza,” explica Applegate.
“Él le dice que esa fuerza proviene del interior. Sale del alma,
y le demuestra que su linaje, su sangre, es muy fuerte.”
“Aprendiendo a
manejar la espada, descubre cómo es ella por dentro,” teoriza
Reno. “Descubre que las cosas simples pueden ser el origen de
grandes cosas, si se hace bien y honestamente. Es una secuencia
fundamental para el personaje de Julia.”
Thibault es el
primero en preguntarse por qué Julia está con su apuesto pero
intrigante prometido, Hunter. “Thibault hace que ella empiece a
preguntarse qué es lo que está haciendo viviendo con alguien que
la minusvalora,” comenta Applegate.
Applegate observa
una complicidad entre Julia y André. “Son dos personas que viven
inmersos en una relación de inferioridad. André, al ser un
siervo, se siente pequeño e insignificante, y Julia también es
la parte sumisa en la relación con su novio. Y aquí están dos
personas que deberán armarse de valor para salir adelante y
descubrirse a sí mismos, que es lo más parecido a una
`Declaración de Independencia´. En realidad se trata de una
declaración a favor de uno mismo.”
“Me encanta rodar
escenas con Christian, se entrega por completo y es muy fácil
interpretar junto a él porque está muy concentrado. Se conoce el
personaje de cabo a rabo. Es sin duda la parte cómica de la
película y los demás sólo podemos que divertirnos con él, me lo
paso bomba todo el día.”
“Me encanta la
relación que Julia establece con esos dos desplazados. Tiene que
esforzarse para mantenerlo todo en calma. Yo juego a ser el
contrapunto del caos y es genial.”
Trabajar con el
director Jean-Marie Gaubert ha sido también un gran placer para
Christina Applegate. “Su estilo es la esencia del hombre
francés,” afirma la actriz. “Le ves estudiando todo previamente
y pensando cada toma y adoro el modo en cómo concibe una escena
y, a partir de ahí, la va haciendo crecer, desarrollarse. Nos da
toda la libertad del mundo para explorar, improvisar y cambiar
todo lo necesario.”
“Jean-Marie llegó
a tener que cubrirme de la cabeza a los pies con un galón entero
de un líquido verde viscoso, y creo que disfrutó mucho
haciéndolo,” comenta riendo Applegate. “La verdad es que a mí
también me gustó.”
El novio en la
pantalla de Christina Applegate está interpretado por el actor
Matthew Ross. “Hunter es un manipulador, un intrigante individuo
hambriento de dinero. Es el mejor papel,” afirma Ross sonriendo.
“Es como un actor pero en la vida real, siempre está mintiendo a
Julia. Eso es muy divertido ya que debe convencerla a ella de
sus patrañas al mismo tiempo que ha de convencer a los
espectadores de que realmente la está embaucando.”
A Gaubert le
pareció que Ross aportaba algunos elementos extra al papel.
“Matt ha sido el primer actor que interpreta al malo de la
película con sentido del humor. Cuado le probamos por primera
vez, estuvo gracioso y carismático. El villano más peligroso es
aquel que te es atractivo.”
El equipo tuvo
que hallar una actriz que fuera capaz de crear a la tosca,
insolente pero también tierna Angelique. Jean-Marie Gaubert
escogió a Tara Reid. “Creo que es una mujer muy guapa y
atractiva, y muy normal. Angelique es una muchacha con poco
dinero lo cual hace que sea despreciada por aquellos que la
rodean. Pero los tiempos modernos no son tan malos como la Edad
Media para las personas de condición modesta... tiene coche,
come tres veces al día y no tiene que rendir pleitesía a su amo
y señor,” afirma Gaubert riendo.
“Cuando le
hicimos el casting, Tara estuvo excepcionalmente divertida y
feliz y llevaba una pinta bastante hippie,” recuerda Gaubert.
“Tiene los pies sobre el suelo. Los personajes de André y
Angelique son poco dados a las delicadezas y les encanta
pasárselo bien. Ella le enseña la libertad desde la óptica de la
democracia americana y el tesoro que él se ha traído consigo le
permite a ella comprar la libertad que supone el tener capacidad
económica suficiente para poder tomar las decisiones oportunas
en su vida.”
“Una de las cosas
sobre las que trata la versión americana de esta historia es el
precio que André debe pagar para obtener la tan preciada
libertad que tanto ansía,” explica Clavier. “Él se encuentra con
Angelique, quien le descubre cómo ganar su independencia. Ella
se convierte en su portavoz. André es un siervo de la Edad Media
y ella una especie de princesa. La chica le ayuda a descubrir
que América es un país libre y que él puede cambiar su suerte y
ser dueño de su propio destino.”
“Es emocionante
para mí porque voy aprendiendo muchas cosas sobre el personaje
que yo mismo escribí hace mucho tiempo,” reconoce Clavier. “En
el film, André va cambiando. El nuevo André es ahora un
inmigrante. Es parte de la historia de América, el
descubrimiento de un cierto tipo de libertad y el precio que hay
que pagar para obtenerla. El precio para André es abandonar sus
raíces.”
Bridgette
Wilson-Sampras interpreta a Amber, la amante del prometido de
Julia Hunter Baxter. “Amber está encantada con todo lo malo que
les pasa a los protagonistas de la película,” asegura
Wilson-Sampras. “Hunter y Amber son tal para cual, unos
avariciosos repugnantes. El uno dejaría a la otra y viceversa en
un segundo si encontraran a alguien que les fuera mejor a su
bolsillo. Estos dos no están en realidad enamorados,” comenta
Wilson-Sampras riendo.
“Al mismo tiempo,
porque los dos somos así, envalentonamos al otro para que
todavía sea más codicioso. También, el personaje de Christina
Applegate es tan encantador que a veces se le hace difícil a
Hunter seguir engañándola. Pero Amber siempre está dispuesta a
darle el empujoncito necesario para que continúe por el camino
de la corrupción.”
“Bridgette crea
un villano que me encanta,” comenta el director Jean-Marie
Gaubert. “Es muy guapa y sexy, pero me sorprendió el hecho de
que también resultara tremendamente graciosa. Supo hacer bien
una caricatura de una mala de película.”
“Hay algo de
tierno en el personaje de Amber porque se esfuerza enormemente
en ser esa bestia sexual y captar así a atención de Hunter,”
añade Wilson-Sampras. “Pero a la vez es una patosa y eso la hace
más humana y mucho más divertida de interpretar. Por ejemplo,
ella rueda insinuante por la mesa del despacho de Hunter para
despertarle la líbido, pero acaba cayéndose al suelo por su poca
habilidad. Hace el ridículo, pero eso no la detiene. Ella sigue
intentándolo.”
El actor inglés
Malcom McDowell da vida al bienintencionado pero distraído
hechicero responsable del involuntario viaje por el tiempo que
hacen los protagonistas a través de varios siglos.
“Malcom es todo
un personaje dentro y fuera de la pantalla,” asegura riendo el
productor Ricardo Mestres. “Es alguien que da vida al rodaje. Ha
aportado mucho carisma a su personaje.”
El productor
Patrice Ledoux también estuvo encantado de poder contar con
Malcom McDowell para la película. “Malcom nos contagió toda su
pasión. Somos grandes admiradores suyos. Fuimos muy afortunados
de que aceptara el papel.”
“Mi personaje es
un hechicero inglés en medio de todos esos franceses... y
americanos, desde luego. Es una película multicultural,” afirma
McDowell con una sonrisa. “He interpretado a mi personaje para
hacerle parecer fuerte y culto. Cuando aparece en la época
actual, todo le maravilla. Le encanta y abraza la nueva
civilización. Se enamora del progreso, como todo aquel al que le
gustaba la ciencia, o al menos las primeras formas de ciencia
que hubo en la Edad Media.”
“Malcom da vida
al mago inglés con mucha flema,” añade Mestres. “Una vez llega
al S.XXI, se da cuenta inmediatamente de que aquel es un lugar
donde se lo va a pasar de miedo. Como brujo, descubre la
verdadera magia del S.XXI; súbitamente descubre la ciencia.
Descubre la tecnología.”
“Todos vivimos
obsesionados por el tiempo que nos queda en la tierra y cómo
sería volver atrás en el tiempo, o adelante en el tiempo,”
comenta McDowell. “¿No nos gustaría saber cómo será nuestro
planeta dentro de mil años?... ¿o quizás no queremos saberlo? A
mí sí me gustaría, sólo echar un vistazo sería fascinante. Ir
600 años más allá, como el caballero y su sirviente, es algo
espectacular.”
A pesar de ser un
actor muy solicitado y con una agenda apretadísima, a McDowell
le encantó que los productores le pidieran que se involucrara en
este proyecto. “La historia es genial, un cuento de hadas
divertidísimo y un viaje al que cualquiera se apuntaría. Además,
mis compañeros tienen un irónico y muy europeo sentido del
humor, y yo conecto muy bien con eso.”
1. La película
2.
Renace un clásico francés
3.
Localizaciones
4.
Vestuario
5.
Efectos visuales
6.
La adaptación americana
Imágenes
y notas de producción de "Dos colgados en Chicago" - Copyright © 2001
Gaumont, Hollywood Pictures y Ledoux/Mestres. Distribuidora
en España: Manga Films. Todos los derechos
reservados.
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