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DOS COLGADOS EN CHICAGO
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Dirección: Jean-Marie Poiré.
Países:
Francia, USA.
Año: 2001.
Duración: 89 min.
Interpretación: Jean Reno (Conde Thibault), Christian Clavier (André le Pate), Christina Applegate (Julia Malfete / Princesa Rosalind), Matt Ross (Hunter), Tara Reid (Angelique), Bridgette Wilson-Sampras (Amber), John Aylward (Byron), George Plimpton (Dr Brady), Malcolm McDowell (Mago), Sarah Badel (Reina), Richard Bremmer (Rey).
Guión: Christian Clavier & Jean-Marie Poiré y John Hughes; basado en el guión de 'Los visitantes' (1993), por Christian Clavier y Jean-Marie Poiré.
Producción: Patrice Ledoux y Ricardo Mestres.
Música: John Powell.
Fotografía:
Ueli Steiger.
Montaje: Michael A. Stevenson.
Diseño de producción: Doug Kraner.
Dirección artística: John D. Jefferies Sr. y Jonathan McKinstry.
Vestuario: Penny Rose.
Estreno en España: 23 Agosto 2002.

SOBRE LA PRODUCCIÓN
© 2001 Manga Films

1. La película

La versión americana del clásico francés Los Visitantes: No nacieron Ayer empezó el día en que John Hughes y Ricardo Mestres viajaron a París para reunirse con el equipo creativo que había detrás de la comedia francesa más célebre de todos los tiempos. El film original narraba la siempre eficaz historia de los “peces fuera del agua”, en este caso un conde Medieval y su fiel sirviente que son transportados accidentalmente hacia el futuro, hasta la Francia de los años 90. Sus aventuras con artefactos y tecnología tan extraños para ellos como automóviles, electricidad y fontanería doméstica, desembocaron en memorables y desternillantes escenas cómicas, envueltas en una bonita historia apta para toda la familia que convirtió la película en un fenómeno de recaudación en Europa y Asia.

El equipo creativo francés, que incluía al célebre actor y guionista Christian Clavier, la estrella internacional Jean Reno, así como el guionista y director Jean-Marie Gaubert y el productor Patrice Ledoux, creyeron que era una buena idea el rodar una versión americana del invento. No era la primera vez que una película de éxito en Francia se había adaptado con éxito en Estados Unidos. Sin embargo, este caso era algo diferente, y los productores insistieron en que Reno y Clavier retomarán sus papeles como franceses medievales junto a un reparto primordialmente americano. John Hughes, Claver y Gaubert aunaron fuerzas y talento creando un genial, punzante y divertido guión, que el propio Gaubert dirigiría en América.

La nueva historia hizo que los guionistas se hicieran varias preguntas: ¿Qué pasaría si el Conde y su escudero no sólo aterrizaran en otra época sino también en el país equivocado y con un idioma y una cultura totalmente distinta? ¿Cómo sería si llegaran a la América de hoy día como inmigrantes forzosos? ¿Cómo afectaría eso a los personajes? El personaje de Clavier, el fiel sirviente André Le Pate, fue reforzado para explorar conceptos nuevos como la libertad y la igualdad.

El productor Ricardo Mestres cree que Gaubert estaba especialmente cualificado para dirigir el film. “Jean-Marie es un director francés bastante inusual en el sentido que sus películas parecen más americanas que francesas. Tiene un sentido muy acertado de lo popular. Conoce y le encanta la cultura americana. Es un verdadero experto en todo lo americano y sabe perfectamente qué es lo que le gusta a los espectadores de ese país. Pero también es francés y como resultado, aporta un punto de vista extranjero. Ocurre a menudo que debe de ser un foráneo quien nos debe enseñar cómo somos en realidad. Para Gaubert, hacerse cargo del “remake” americano de esta película ha sido, creo, algo refrescante.”

“A su vez, Jean-Marie es parecido a los personajes que aparecen en la película ya que él también ha tenido que viajar de Francia a América y se ha divertido sacándole jugo a las situaciones que le brindaba el tener que enfrentarse a una cultura tan diferente.”

“Jean-Marie es el director de comedias más famoso de Francia,” asegura el productor francés Patrice Ledoux. “Se podrían escribir páginas y más páginas de comentarios sobre la dirección de dramas o thrillers, pero no sobre comedia. La idea principal es que el director se lo pase bien y se ría haciendo la película. La comedia es un género difícil y simple al mismo tiempo; te hace gracia o no. Lo más difícil es dirigir una comedia verdaderamente divertida. Jean-Marie es un maestro en ese arte.”

En un principio, no estaba pensado que Gaubert fuera el director de este “remake” cuando él y los otros escritores se pusieron a trabajar en el guión. A medida que la historia iba desarrollándose y esencialmente se convertía en una nueva película, con decorados y localizaciones distintas y el añadido de nuevas escenas, Hughes sugirió que Gaubert se hiciera cargo de dirigir de nuevo a Reno y Clavier. Inicialmente reticente, Gaubert acabó aceptando. “¿Por qué no? Era un reto,” afirma.

Con un brillo especial en los ojos, Gaubert añade, “Para un francés, es una aventura maravillosa el hacer una película en América.”

“Me gustó el concepto de John Hughes sobre los actores franceses interpretando sus papeles en la versión americana,” continúa Gaubert. “Por lo que empezamos a trabajar para encontrar la manera cómo estos tipejos medievales acaban en la América actual.”

Para facilitar la subtrama del viaje en el tiempo, al equipo de guionistas se les ocurrió la idea de que cámara dormitorio del castillo del Conde Thibault estuviera en la actualidad exhibiéndose en un museo del Chicago de hoy día.

“Esta idea hizo que la nueva película fuera posible,” afirma Gaubert. “En realidad es aún más interesante que la película original, donde los visitantes del pasado viajan a la Francia del presente, porque el contraste es todavía mayor entre los tiempos medievales y el moderno Chicago. Es la confrontación entre el Viejo Mundo y un mundo super-moderno.”

El hecho de ser europeos que van a trabajar en América, hizo que Reno y Clavier añadieran autenticidad a sus papeles respectivos de franceses desplazados y desubicados.

Al igual que sus personajes, los dos actores se convertían automáticamente en más exóticos en América que en Francia.
Jean Reno da vida al valeroso, romántico y astuto noble francés Thibault, Conde de Malfete y Papincourt, Duque de Anjou, Barón de Orleáns y hasta Señor de Libourne, ¡nada menos!

“A pesar de que ha hecho muchas comedias en Europa, Jean Reno es más conocido en América por interpretar villanos,” aclara Gaubert. “Sin embargo, Jean Reno es una persona muy simpática y afable. Creo que a los espectadores americanos les va a sorprender su vis cómica. Tiene esa cualidad tan interesante que es la honestidad. También es muy “chic”.”

“Al ser francés, tiene ese porte tan peculiar. Christian y yo escribimos el personaje del caballero en la primera película para él porque Jean tiene un aspecto muy noble. El personaje posee gran honor y dignidad, como él. Jean Reno es una persona maravillosa.”

“Jean es una persona digna e inteligente, y encaja perfectamente, tanto física como espiritualmente en el personaje,” añade Ledoux.

A Reno siempre le gustó la nueva historia. “Conviven dos tramas paralelas: una que concierne al amo y su sirviente André, así como la historia que se desarrolla entre Thibault el guerrero y su descendiente, Julia. La relación con André es normal para el S.XII. Es mi sirviente, cuida de mí... como un perrito fiel. Esta relación cambia mucho en el transcurso de la película. André se enamora, algo completamente nuevo para él. También descubre la igualdad y la libertad. La relación entre mi escudero y yo mismo es muy interesante porque entonces yo debo aceptar la igualdad hacia André.”

Reno cree que la noción “extranjeros en tierra extraña” que se desarrolla en la película es un argumento poderoso. “He observado al equipo reaccionar hacia estos dos personajes medievales. Es un concepto muy fresco.”

Gaubert añade, “el equipo de filmación americano se partía de risa cuando hacíamos algunas de las escenas más disparatadas. Era algo reconfortante porque el equipo es en realidad la primera audiencia de una película y normalmente están un poco `de vuelta de todo´... suelen ser un público muy duro. Pero cuando veo que la cámara se mueve porque el operador se está riendo, sé que ahí hay algo bueno.”

“Jean-Marie es muy creativo en medio de ruido y la conmoción,” asegura Reno. “Aquí ha trabajado con dos actores a los que conoce desde hace mucho tiempo. Sabe que yo seguiré fielmente sus instrucciones. Tiene un equipo fabuloso, que es algo vital para una comedia. He hecho cuatro películas con él, por lo que mi confianza es plena. La mayor parte del tiempo conseguimos hacer reír al equipo de rodaje, lo cual es oro para nosotros.”

La estrella francesa Christian Clavier co-escribió el guión de la película y es también el co-protagonista, dentro de la piel de André Le Pate, el sirviente de Thibault. “Mi personaje es un campesino al que no le tratan muy bien en el S.XII,” explica Clavier. “Cuando llega al futuro, descubre un nuevo mundo donde puede ser libre. También, en ese país, puede llevar una vida corriente y honesta. Es un verdadero inmigrante. Un concepto muy americano.”

“La película alude a nuestras raíces,” añade el productor Ledoux. “Todos tenemos un origen concreto, y de los europeos está en la Edad Media. El personaje de Christian llega a los tiempos modernos y descubre que puede ser un hombre libre, lo que le sorprende enormemente.”

Clavier también tenía muchas ganas de volver a trabajar con Reno. “He hecho cuatro películas con Jean. Al ser buenos amigos, nos acoplamos perfectamente y tenemos mucha confianza en el trabajo del otro. Estamos muy bien compenetrados y cuando el director grita “acción” nosotros nos ponemos inmediatamente manos a la obra.”

Clavier está también muy contento al poder contra con un buen amigo a su lado a la hora de afrontar su primera experiencia profesional en América. “Jean me dio algunos consejos que estoy siguiendo porque él sí tiene una carrera en América. Gérard Depardieu también me hizo una sugerencia; una muy concreta. Simplemente me dijo: `Intenta hacerles reír.´”

Gaubert está plenamente convencido que Clavier lo conseguirá. “Christian Clavier es un clown y posee una increíble energía. Tiene todas las cualidades de un gran intérprete, como Peter Sellers. Sellers era inglés y se labró una fantástica carrera en Estados Unidos porque era genuino. Christian es también un personaje genuino y un actor cómico excepcional.”

La actriz americana Christina Applegate fue escogida para el doble papel de la Julia Malfete de hoy día y la Princesa Rosalind del S.XII.

“Jean-Marie pensó que sería importante encontrar a alguien que fuera a la vez bonita y graciosa,” rememora el productor Ledoux. “Esa es una combinación difícil de encontrar. Se puede encontrar a alguna chica guapa fácilmente, así como a alguien gracioso. Pero ambas cosas a la vez, bueno, eso ya es más difícil.”

“Nos decidimos por Christina porque es muy atractiva y, además, imaginativa,” asegura Gaubert. “Es una gran actriz de comedia. Y también posee un sutil y encantador sentido del humor.”

“Christina tiene a su vez ese punto de locura necesario para hacer la historia creíble,” continúa Gaubert. “El personaje es serio, pero para creer en una historia sobrenatural, se necesita la calidad de una Elizabeth `Hechizada´ Montgomery. Christina es preciosa y adorable.”

“Christina Applegate es la perfecta chica-de-al-lado americana,” asiente el productor Mestres. “Ella entendió inmediatamente nuestro punto de vista sobre una historia que debía tratar sobre un viaje en el tiempo que involucraba a gentes de distintos lugares, épocas y culturas. Julia, el personaje, tenía que ser la clásica mujer americana. Es una actriz de comedia excelente. Su sentido del ritmo en una escena y su rapidez de reflejos para los momentos de humor son muy buenos, y su complicidad interactiva con Jean y Christian es maravillosa.”

A Applegate le atrajeron numerosos aspectos del guión. “La historia de amor realmente funcionaba. No tenía que ser necesariamente un amor romántico, sino más bien un amor de familia y el amor a uno mismo, que va despuntando en la película. Como actores, podemos ponernos ahí delante y ser graciosos. Pero a menos que la película tenga corazón, no puedes arrastrar al público con ella.”

“El guión trata también el tema de la libertad personal, algo que todo el mundo busca hoy en día; es sobre transición y la búsqueda de uno mismo. Trata sobre enamorarse de uno mismo.”

“Me gustó mucho lo de que esta mujer salga de su prisión interior y encuentre su verdadera naturaleza gracias a Thibault, al que da vida Jean Reno, quien aparece en su vida y le devuelve la confianza en sí misma que había perdido.”

Applegate aprecia mucho el trabajo de su compañero protagonista. “Jean es uno de los hombres más simpáticos y amables con los que he topado en mi vida profesional,” afirma. “Es todo corazón; una persona atenta, afable y encantadora. Y su personaje también es así con Julia. Él es la fuerza de la película. Es el héroe verdadero y eso casa muy bien con Jean porque él, como persona, es extraordinario. Siempre está contento.”

Reno también admira el trabajo de Christina Applegate. “Christina siempre está del mismo humor cada día... es una persona amable y simpática. Posee además mucha inventiva y tiene un gran talento. Siempre llega al rodaje con muchas e imaginativas ideas.”

Durante una escena crucial, el personaje de Reno, Thibault, enseña esgrima a Julia. “Es una metáfora sobre su propia fuerza. Él le enseña cómo sentirse segura y utilizar su fuerza,” explica Applegate. “Él le dice que esa fuerza proviene del interior. Sale del alma, y le demuestra que su linaje, su sangre, es muy fuerte.”

“Aprendiendo a manejar la espada, descubre cómo es ella por dentro,” teoriza Reno. “Descubre que las cosas simples pueden ser el origen de grandes cosas, si se hace bien y honestamente. Es una secuencia fundamental para el personaje de Julia.”

Thibault es el primero en preguntarse por qué Julia está con su apuesto pero intrigante prometido, Hunter. “Thibault hace que ella empiece a preguntarse qué es lo que está haciendo viviendo con alguien que la minusvalora,” comenta Applegate.

Applegate observa una complicidad entre Julia y André. “Son dos personas que viven inmersos en una relación de inferioridad. André, al ser un siervo, se siente pequeño e insignificante, y Julia también es la parte sumisa en la relación con su novio. Y aquí están dos personas que deberán armarse de valor para salir adelante y descubrirse a sí mismos, que es lo más parecido a una `Declaración de Independencia´. En realidad se trata de una declaración a favor de uno mismo.”

“Me encanta rodar escenas con Christian, se entrega por completo y es muy fácil interpretar junto a él porque está muy concentrado. Se conoce el personaje de cabo a rabo. Es sin duda la parte cómica de la película y los demás sólo podemos que divertirnos con él, me lo paso bomba todo el día.”

“Me encanta la relación que Julia establece con esos dos desplazados. Tiene que esforzarse para mantenerlo todo en calma. Yo juego a ser el contrapunto del caos y es genial.”

Trabajar con el director Jean-Marie Gaubert ha sido también un gran placer para Christina Applegate. “Su estilo es la esencia del hombre francés,” afirma la actriz. “Le ves estudiando todo previamente y pensando cada toma y adoro el modo en cómo concibe una escena y, a partir de ahí, la va haciendo crecer, desarrollarse. Nos da toda la libertad del mundo para explorar, improvisar y cambiar todo lo necesario.”

“Jean-Marie llegó a tener que cubrirme de la cabeza a los pies con un galón entero de un líquido verde viscoso, y creo que disfrutó mucho haciéndolo,” comenta riendo Applegate. “La verdad es que a mí también me gustó.”

El novio en la pantalla de Christina Applegate está interpretado por el actor Matthew Ross. “Hunter es un manipulador, un intrigante individuo hambriento de dinero. Es el mejor papel,” afirma Ross sonriendo. “Es como un actor pero en la vida real, siempre está mintiendo a Julia. Eso es muy divertido ya que debe convencerla a ella de sus patrañas al mismo tiempo que ha de convencer a los espectadores de que realmente la está embaucando.”

A Gaubert le pareció que Ross aportaba algunos elementos extra al papel. “Matt ha sido el primer actor que interpreta al malo de la película con sentido del humor. Cuado le probamos por primera vez, estuvo gracioso y carismático. El villano más peligroso es aquel que te es atractivo.”

El equipo tuvo que hallar una actriz que fuera capaz de crear a la tosca, insolente pero también tierna Angelique. Jean-Marie Gaubert escogió a Tara Reid. “Creo que es una mujer muy guapa y atractiva, y muy normal. Angelique es una muchacha con poco dinero lo cual hace que sea despreciada por aquellos que la rodean. Pero los tiempos modernos no son tan malos como la Edad Media para las personas de condición modesta... tiene coche, come tres veces al día y no tiene que rendir pleitesía a su amo y señor,” afirma Gaubert riendo.

“Cuando le hicimos el casting, Tara estuvo excepcionalmente divertida y feliz y llevaba una pinta bastante hippie,” recuerda Gaubert. “Tiene los pies sobre el suelo. Los personajes de André y Angelique son poco dados a las delicadezas y les encanta pasárselo bien. Ella le enseña la libertad desde la óptica de la democracia americana y el tesoro que él se ha traído consigo le permite a ella comprar la libertad que supone el tener capacidad económica suficiente para poder tomar las decisiones oportunas en su vida.”

“Una de las cosas sobre las que trata la versión americana de esta historia es el precio que André debe pagar para obtener la tan preciada libertad que tanto ansía,” explica Clavier. “Él se encuentra con Angelique, quien le descubre cómo ganar su independencia. Ella se convierte en su portavoz. André es un siervo de la Edad Media y ella una especie de princesa. La chica le ayuda a descubrir que América es un país libre y que él puede cambiar su suerte y ser dueño de su propio destino.”

“Es emocionante para mí porque voy aprendiendo muchas cosas sobre el personaje que yo mismo escribí hace mucho tiempo,” reconoce Clavier. “En el film, André va cambiando. El nuevo André es ahora un inmigrante. Es parte de la historia de América, el descubrimiento de un cierto tipo de libertad y el precio que hay que pagar para obtenerla. El precio para André es abandonar sus raíces.”

Bridgette Wilson-Sampras interpreta a Amber, la amante del prometido de Julia Hunter Baxter. “Amber está encantada con todo lo malo que les pasa a los protagonistas de la película,” asegura Wilson-Sampras. “Hunter y Amber son tal para cual, unos avariciosos repugnantes. El uno dejaría a la otra y viceversa en un segundo si encontraran a alguien que les fuera mejor a su bolsillo. Estos dos no están en realidad enamorados,” comenta Wilson-Sampras riendo.

“Al mismo tiempo, porque los dos somos así, envalentonamos al otro para que todavía sea más codicioso. También, el personaje de Christina Applegate es tan encantador que a veces se le hace difícil a Hunter seguir engañándola. Pero Amber siempre está dispuesta a darle el empujoncito necesario para que continúe por el camino de la corrupción.”

“Bridgette crea un villano que me encanta,” comenta el director Jean-Marie Gaubert. “Es muy guapa y sexy, pero me sorprendió el hecho de que también resultara tremendamente graciosa. Supo hacer bien una caricatura de una mala de película.”

“Hay algo de tierno en el personaje de Amber porque se esfuerza enormemente en ser esa bestia sexual y captar así a atención de Hunter,” añade Wilson-Sampras. “Pero a la vez es una patosa y eso la hace más humana y mucho más divertida de interpretar. Por ejemplo, ella rueda insinuante por la mesa del despacho de Hunter para despertarle la líbido, pero acaba cayéndose al suelo por su poca habilidad. Hace el ridículo, pero eso no la detiene. Ella sigue intentándolo.”

El actor inglés Malcom McDowell da vida al bienintencionado pero distraído hechicero responsable del involuntario viaje por el tiempo que hacen los protagonistas a través de varios siglos.

“Malcom es todo un personaje dentro y fuera de la pantalla,” asegura riendo el productor Ricardo Mestres. “Es alguien que da vida al rodaje. Ha aportado mucho carisma a su personaje.”

El productor Patrice Ledoux también estuvo encantado de poder contar con Malcom McDowell para la película. “Malcom nos contagió toda su pasión. Somos grandes admiradores suyos. Fuimos muy afortunados de que aceptara el papel.”

“Mi personaje es un hechicero inglés en medio de todos esos franceses... y americanos, desde luego. Es una película multicultural,” afirma McDowell con una sonrisa. “He interpretado a mi personaje para hacerle parecer fuerte y culto. Cuando aparece en la época actual, todo le maravilla. Le encanta y abraza la nueva civilización. Se enamora del progreso, como todo aquel al que le gustaba la ciencia, o al menos las primeras formas de ciencia que hubo en la Edad Media.”

“Malcom da vida al mago inglés con mucha flema,” añade Mestres. “Una vez llega al S.XXI, se da cuenta inmediatamente de que aquel es un lugar donde se lo va a pasar de miedo. Como brujo, descubre la verdadera magia del S.XXI; súbitamente descubre la ciencia. Descubre la tecnología.”

“Todos vivimos obsesionados por el tiempo que nos queda en la tierra y cómo sería volver atrás en el tiempo, o adelante en el tiempo,” comenta McDowell. “¿No nos gustaría saber cómo será nuestro planeta dentro de mil años?... ¿o quizás no queremos saberlo? A mí sí me gustaría, sólo echar un vistazo sería fascinante. Ir 600 años más allá, como el caballero y su sirviente, es algo espectacular.”

A pesar de ser un actor muy solicitado y con una agenda apretadísima, a McDowell le encantó que los productores le pidieran que se involucrara en este proyecto. “La historia es genial, un cuento de hadas divertidísimo y un viaje al que cualquiera se apuntaría. Además, mis compañeros tienen un irónico y muy europeo sentido del humor, y yo conecto muy bien con eso.”

1. La película
2. Renace un clásico francés
3. Localizaciones
4. Vestuario
5. Efectos visuales
6. La adaptación americana


Imágenes y notas de producción de "Dos colgados en Chicago" - Copyright © 2001 Gaumont, Hollywood Pictures y Ledoux/Mestres. Distribuidora en España: Manga Films. Todos los derechos reservados.

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