A pesar de que tienden a
clasificarse en la misma categoría, creo que hay dos muy
distintas tendencias en el cine de horror, cla-ramente visibles
desde los albores del género: un estilo pretende ocasionar
genuino miedo y ansiedad a través de implicaciones y
sugerencias, haciendo partícipe al espectador con el uso de su
imaginación; el otro estilo prefiere crear revulsión y desagrado
por medio de imágenes grotescas, violentas y, algunos dirían,
ofen-sivas.
Ambas
tendencias tienen numerosos vicios que pueden marcar la
diferencia entre una buena película de terror y un aburrido
bodrio. El horror visceral de películas como "La Mosca", "Dawn
of the Dead" y "Dead Alive" puede degenerar en el blandengue
espec-táculo antiséptico del cine "slasher" de la pasada década
("I Know What You Did Last Summer" y "Urban Legends" vienen a la
mente). Por su lado, el horror psicológico mal llevado puede
rápidamente con-vertirse en pretencioso cine "new age" que busca
conciliar lo para-normal con la ideología de moda que busca
razones o al menos teorías "soft" sobre el mundo más allá de
nuestras simples percep-ciones.
Debo decir que yo disfruto
de ambos estilos, cuando están bien hechos. Y qué bueno, pues en
tiempos recientes, sin duda debido al éxito económico de cintas
como "El Sexto Sentido" y "Los Otros", comenzaremos a ver mayor
énfasis en el terror psicológico y menor en el horror visceral.
"El Misterio de la
Libélula" pretende apuntarse a la corriente psi-cológica. Su
manejo de lo desconocido es razonablemente bueno, y es de
aplaudir la ausencia de acaparadores efectos especiales y de
sustos baratos (con un par de excepciones), a cambio de un
pausado ritmo en el que se pone más atención al desarrollo de
los personajes y a sus reacciones ante los sobre-naturales
hechos que experimentan.
Los
eventos se dan cuando el Dr. Joe Darrow pierde a su esposa,
quien fa-llece en un accidente mientras hace labor altruista en
Sudamérica. La mu-jer, junto con un grupo de nativos, se pierde
en un río, lo que deja al Dr. Da-rrow intranquilo, pues ni
siquiera pudo sepultar propiamente el cadáver de su esposa.
Entonces comienzan a mani-festarse ciertos eventos que podrían o
no ser sobrenaturales, lo que hace que el doctor empiece a dudar
de su mente, pues a pesar de que su ideología va en contra de
todo lo sobrenatural, es testigo de hechos que bien podrían
dejar poca duda al respecto. Así comien-za su investigación para
averiguar lo que todo eso significa y si realmente su esposa
está tratando de comunicarse desde el más allá.
Aunque no tiene mucho
éxito como película de terror, estoy seguro de que "El Misterio
de la Libélula" dejará satisfechos a muchos espectadores
casuales que encontrarán la tersa combinación de hechos
paranormales con filosofía pop espiritual moderna muy agradable
y tranquilizadora. Yo la encontré demasiado falsa en su
intención por congraciarnos con los protagonistas y dema-siado
cautelosa en el trato de lo supernatural. Como en tantas
ocasiones ocurre, parece que el mensaje de la cinta es de
confor-midad y aceptación, más que de auténtico deseo por
provocar el interés intelectual del público.
Desde luego no se
esperaría otra cosa de Kevin Costner,
quien con su legendario ego tal vez manipuló la película para
que se ajustara a su ideología. O tal vez el director
Tom Shadyac (más conocido por sus
comedias con Jim Carrey) carece de la sutileza y visión
necesaria para tratar un tema tan frágil y delicado con el
debido balance de impacto y suspenso.
"El Misterio de la
Libélula" cuenta con algunos buenos momen-tos, pero su
políticamente correcta resolución es anticlimá-tica, predecible
y demasiado conveniente. Tal vez complazca al espectador
casual, pero los aficionados al terror sin duda queda-rán
descepcionados.
Calificación: 6