SOBRE
LA PRODUCCIÓN
© 1999 Alta Films
EL MISMO
AMOR, LA MISMA LLUVIA comenzó como un guión
para un programa de televisión en 1983. Juan
José Campanella y Fernando Castets le daban
vueltas a la idea de una historia de amor que
transcurriera durante varios años y que tuviera
como telón de fondo los cambios históricos que
vivió Argentina hasta la vuelta de la
democracia. A medida que pasaba el tiempo, la
historia original fue evolucionando hasta
situarse en el marco histórico en el que nos
encontramos actualmente. En el ínterin,
Campanella se fue a vivir a Estados Unidos, donde
se forjó una sólida carrera de director, pero
el deseo de regresar y filmar una película con
alma argentina siempre estuvo presente.
Según afirma el
propio Campanella, EL MISMO AMOR, LA MISMA LLUVIA
fue escrita pensando en Ricardo Darín como
protagonista. "Siempre lo tuvimos en mente.
Ricardo es el único actor en este país que
puede lograr la complejidad interpretativa que
requiere el personaje. Desde la comedia que
bordea la farsa, hasta los momentos más
dramáticos, él siempre es creíble. Jorge, su
personaje, no es autobiográfico. De hecho, es
una amalgama de gente que vi a lo largo de todos
estos años".
Ricardo Darín, por
su parte, afirma: "Me sentí muy contento al
saber que Juan había pensado en mí desde el
primer momento. El hecho de que él hubiera
trabajado tanto tiempo en el extranjero, que
hubiera vuelto y me hubiera citado para contarme
que escribió el personaje de Jorge para que yo
lo interpretara provocó en mí una carga emotiva
muy grande. También era una responsabilidad.
Jorge no es el prototipo de personaje que los
directores podían buscar en mí. Esto lo hacía
más interesante y comprometedor".
Elegido
Ricardo Darín como protagonista, faltaba
encontrar una actriz que no sólo fuera capaz de
tener una buena química con el actor, sino que
pudiera expresar los sentimientos contradictorios
que tienen los personajes durante casi dos
décadas. Soledad Villamil encajó perfectamente.
La actriz describe
así su personaje: "Laura Ramallo no es
retratada en un momento determinado, sino que es
vista a lo largo de veinte años y eso le da
cierta flexibilidad de carácter, aunque por
supuesto se mantienen algunos rasgos. Está
obsesionada con ser honesta consigo misma y con
los demás. Ella quiere decir lo que siente y
hacer lo que piensa. A lo largo de su vida eso va
cambiando. Al principio está confundida: no sabe
por dónde canalizar la energía que posee. Tiene
mucho empuje y está desorientada; intenta
profesiones, estudios y trabajos, hasta que
encuentra dónde desarrollarse. Hay momentos en
que no se puede ser honesta. La pulsión del
personaje tiene que ver con la honestidad. Eso es
lo que la enfrenta con el personaje de Jorge, que
tiene más vueltas".
Para Darín,
"Jorge tiene grandes contradicciones.
Intelectualmente hablando, tiene una formación
férrea que después no lo acompaña. Representa
a una gran parte de los argentinos que hemos
tenido que reestructurar nuestros principios
según se ha ido presentando la realidad. Jorge
tenía una línea ideológica muy estricta y
después se tuvo que acomodar a las situaciones
de la vida. No es un personaje heroico, sino una
persona confundida que comete errores. Además,
se va deteriorando a lo largo del tiempo".
La historia de amor
entre Laura y Jorge no es la que se podría
esperar en cualquier película romántica. La
complejidad de la relación provoca un
sentimiento de autenticidad pocas veces visto en
el cine argentino.
"Con Laura, la
relación es, como no podía ser de otra manera,
de mucho tira y afloja", dice Darín.
"Son dos personas que se influyen
mutuamente. Pero la de ella es mucho más
sólida. Esto provoca en él una resistencia a
vivir con ella. La claridad de Laura es
revolucionaria".
Soledad Villamil va
más allá de los dos personajes principales.
"La película tiene varias líneas
argumentales. El tronco central es Jorge y Laura
y las dificultades que tienen para relacionarse
entre sí. Pero la vida personal de Jorge
trasciende la relación amorosa. Se le ve en su
trabajo, en la revista, que a su vez muestra
parte de la historia de nuestro país".
Una vez seleccionados
Ricardo Darín y Soledad Villamil, había que
encontrar a los restantes actores, fase de
selección de reparto que para Campanella tiene
una enorme importancia. "Por suerte, en
Argentina hay una nueva generación de actores
que es increíble, y realmente eso facilitó
nuestra tarea. Una vez que se eligió a la gente
adecuada, todo fue más fácil".
Entre los actores
convocados figuraba Ulises Dumont, en el papel de
Márquez, que define su personaje como "un
tipo cargado de un humor muy particular, casi
negro. Tiene mucha ironía y escepticismo. Es un
superviviente de una época nefasta, lo
suficientemente avezado y con experiencia para
sortear las dificultades, como muchos de nosotros
hicimos".
Eduardo Blanco
interpreta al amigo de Jorge, Roberto.
"Roberto es un tipo común, un hombre
medio", cuenta Blanco. "Con los miedos,
con las incertidumbres, con inseguridades, con
sus vanidades y sus caprichos. En un momento de
la película, Roberto le niega el trabajo a una
persona que lo necesitaba. Eso provoca un
sentimiento de culpa. ¿Quién no va a querer que
este personaje no ayude al otro? Pero no lo hace.
Roberto tiene algunos ingredientes de las
personas comunes: ayuda hasta el límite donde no
se vea perjudicado su propio bienestar o
interés. Es cierto que hay muchas personas que
son solidarias y superan esa valla, y hay
personas que son muy mezquinas. Pero él es un
tipo medio".
Imágenes
y notas de producción de "El mismo amor, la
misma lluvia" - Copyright © 1999 JEMPSA.
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