CRÍTICA
por Tònia
Pallejà
Canalcine.net, Barcelona
La vida es bella
"La
boda del Monzón" es un trabajo vital, enérgico y lleno de
buen hu-mor que desprende su propio per-fume y te contagia con
su espíritu festivo. Visionar este film es entrar en una
orgía de colores, luces, soni-dos y sensualidad. Además,
repre-senta un vivaz y prolijo álbum de fotos de la India
actual, de su complejo teji-do social, de sus ricas costumbres,
de su realidad más cotidiana. La película recoge esa
convivencia-confrontación entre tradición y modernidad, ese
extraño mestizaje que lleva a sus habitantes a mezclar el hindi
con el inglés, a la vez que se hace eco de las dife-rencias de
estatus económicos, posiciones sociales y colectivos. Es,
también, un homenaje de su autora, la realizadora india
Mira Nair ("Salaam Bombay") a su
ciudad, Delhi, a su familia y a la co-munidad de Punjab,
caracterizada por sus ganas de vivir.
Con la excusa de
la celebración de una boda concertada en el se-no de una familia
de clase media-alta, "La boda del Monzón" retra-ta, en un tono
de comedia que no deja escapar tampoco la oportu-nidad para
adentrarse por vericuetos más dramáticos, este brillan-te
fresco de la sociedad india. Su guión, detallista y repleto de
encanto, presenta varias historias relacionadas que tienen
lugar durante estos días de festejo, y que exploran diferentes
tipos y facetas del amor. Relaciones que trascienden sus límites
geográ-ficos y que podemos reconocer fácilmente. No pretenden
ser éstas subtramas originales ni sorprendentes, al contrario,
parten de lo hu-mano, del día a día, para cobrar relevancia ante
el hecho excep-cional que es un enlace matrimonial al que
asisten numerosos invi-tados.
Nos
encontramos con la pareja prota-gonista (más central por el
evento nupcial que por su peso en el conjun-to argumental): la
joven Aditi, que a-cepta desposarse con Hemant, un in-dio
residente en Houston al que ape-nas conoce, cuando ve que su
rela-ción con un presentador de la televi-sión que está casado
no tiene futuro. Ambos son atractivos, agra-dables y sensibles,
¿pero surgirá entre ellos el amor? Lalit y Pimmi son los padres
de la novia; él, a pesar de tener un nivel acomoda-do, debe
hacer grandes esfuerzos económicos para casar a su única hija
por todo lo alto, mientras su esposa, que fuma a escon-didas,
relaja su estrés yendo de compras. Ria, la prima soltera de
Aditi, que quiere labrarse una carrera como escritora y que
oculta un trágico secreto del pasado; Ria será quien reproche a
Aditi que no se case por amor. Ayesha y Rahul, dos jóvenes que
se cono-cerán y se enamorarán durante estas fechas. Y así un
largo etcé-tera. Pero tal vez quienes se ganen mayores simpatías
sean P.K. Dubey, el caradura encargado de la empresa contratada
para orga-nizar la boda, y Alice, la tímida criada de la casa.
También entre ellos nacerá el amor.
"La boda del
Monzón" es una película bien edificada y resuelta en cada paso
que da. Mira Nair salva las dificultades derivadas de ma-nejar
esta amplia y variada cantidad de personajes y situaciones con
muy buena nota. Su pericia en el dibujo de las psicologías
humanas, en la traslación de sus sentimientos, y en la
tran-sición de un foco de acción a otro es incuestionable, y
el film discurre con armonía y fuerza, como un mecanismo bien
lubricado. Nair mantiene el ritmo con pulso veterano y consigue
un resultado potente de gran atractivo visual.
La directora no
olvida su pasado documental, y al margen de los acontecimientos
que tienen lugar en la residencia de los padres de la novia,
introduce ciertos retazos de la caótica vida urbana de Delhi,
con sus ineludibles miserias. La película también está
condi-mentada con algunos toques, muy bien insertados, de los
popula-res musicales autóctonos surgidos del llamado Bollywood.
No
faltará quien recrimine a Nair que nos esté ofreciendo una
visión dulce y complaciente en exceso de la reali-dad india,
porque fuera del registro humorístico que posee "La boda del
Monzón", esta cineasta tiende hacia la resolución positiva,
optimista, de los conflictos. La película no deja de ser una
proclama de lo bella que es la vida, del poder de salvación y
liberación que se encuentra en el amor (ya sea romántico,
paternal o fraternal) y la familia. Sin embargo, no creo que
este tinte amable y cordial deba empañar el mérito de es-te film
magníficamente orquestado, punteado y conjugado.
Lejos de las
inevitables dosis de exotismo que nos pueda propor-cionar, "La
boda del Monzón" apuesta por lo universal. Mantenien-do las
distancias, que no son cortas ni salvables, el planteamiento
"antropológico" de esta cinta puede hacernos pensar en el Robert
Altman de "Nashville", "Shortcuts" o "Gosford
Park", pero, como decía, las diferencias entre el
cine de Altman y Nair no son menos evidentes.
Definitivamente,
una película de notable valor como documen-to y producto de
ficción que también asegura un grato entre-tenimiento.
Probablemente, el León de Oro conseguido en Vene-cia y otros
tantos reconocimientos internacionales le permitan no pasar tan
desapercibida en las carteleras como habría sido lo habi-tual –y
lamentablemente injusto–.
Nota: 9
/10

Imágenes
y notas de producción de "La boda del Monzón" - Copyright © 2001 Mirabai Films.
Distribuidora en España: Vértigo Films. Todos los derechos
reservados.
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