CRÍTICA
por Tònia
Pallejà
Canalcine.net, Barcelona
El valor del tiempo perdido
A finales de la
década de los 70, se publicó en España la primera traducción de
"Momo", novela fantástica del
escritor alemán Mi-chael Ende,
autor de la todavía más popular "La historia intermi-nable".
Momo se convirtió pronto en un referente de la literatura
ju-venil de los últimos años (sin llegar a alcanzar nunca el
boom me-diático y comercial de Harry Potter), y todavía en la
actualidad atra-pa a nuevas generaciones de lectores.
"Momo"
–en mi opinión, superior e in-cluso más entretenida que "La
his-toria interminable"– es un libro ejem-plar en muchos
aspectos, al margen de que pudiera despertar mayores o menores
simpatías personales. A pe-sar de estar destinado principalmente
al siempre infravalorado público infan-til, posee unos niveles
de calidad ópti-mos como texto literario. Un estilo cuidado, una
narración desen-vuelta y una gran riqueza descriptiva rodean
este relato sobre una niña que debe impedir que los Hombres de
Gris se apoderen del tiempo de los habitantes de su ciudad.
Además de ser una historia de aventuras de y para niños, "Momo"
desprendía un claro mensaje contra los peligros de la sociedad
moderna, el capitalismo, la deshumanización y la uniformidad.
Ende, atento a los detalles y a sus personajes, demostró su
habilidad e imaginación para construir una fabulosa metáfora
sobre la invisible esclavitud que sufre el hombre moderno,
invirtiendo siete años en escribir y madurar la novela.
Al conocer ahora
esta adaptación animada de "Momo", obra del director y guionista
italiano Enzo d'Alò, los adultos
nostálgicos de la lectura de aquel libro probablemente salgan
algo de-cepcionados, cuando no muy defraudados, de la
experiencia. Son muchas las diferencias entre la novela original
y la película, no tanto a nivel argumental (la cinta tiene una
duración de poco más de una hora y algunos episodios debían ser
eliminados), sino por el tono y el registro con que se ha dotado
a este film de dibujos animados.
En primer lugar,
mientras que la obra literaria estaba dirigida más bien a un
público preadolescente, incluso adolescente –capaz de disfrutar
de este mundo imaginario pero también de reflexionar sobre las
diferentes cuestiones que se le planteaban–, "Momo: Una aventura
a contrarreloj" disminuye la edad de su target principal,
pudiendo resultar excesivamente simplona e infantil para según
qué mentalidades.
Como consecuencia
–o tal vez causa– de todo esto, la historia sufre una
simplificación bastante dañina a todos los niveles: los
personajes y sus relaciones pierden profundidad y significado,
todo resulta más obvio y esquemático, y los hechos acontecen en
base a unos comportamientos mecánicos y estereotipados sin
apenas desarrollo ni evolución. Su sentido del humor tampoco
puede decirse que vaya mucho más allá.
Si
leyendo el libro podíamos llegar a creernos algo en principio
tan absurdo como que los Hombres de Gris roba-ban el tiempo de
la gente porque con él fabricaban su fuente de energía –unos
humeantes puros que no deben faltarles–, la película nunca
hubiera conseguido convencernos de algo se-mejante, y en este
sentido, sólo po-dría "engañar" a niños muy pequeños, para los
que, por otra parte –y en contradicción–, el valor del tiempo en
nuestras vidas pueda resultar un concepto inasequible. En
general, aquello que la novela resolvía con tanta coherencia y
dimensión, se pierde en el film.
Hay muchas otras
cosas que se echan de menos en esta adapta-ción. Por ejemplo,
los vínculos que establecía la niña protagonista con sus
diferentes amigos (adultos, niños o animales –como la tortuga
Casiopea–), y muy especialmente la relación casi román-tica que
la unía a Gigi, un chico mayor que ella, y que en el libro
estaba repleta de entrañables matices.
"Momo" de Michael
Ende contenía muchos elementos adultos en su temática, pero
también en su exposición. No sólo no trataba a los niños como
"retardados mentales", sino que mostraba los sen-timientos y
emociones de sus jóvenes protagonistas con la misma preocupación
e interés que lo habría hecho si hubieran sido perso-nas
mayores. Este gran acierto es algo que tampoco logra tras-ladar
la película.
En la misma
línea, todo aquello que giraba en torno a la actividad de los
Hombres de Gris y su efecto destructivo en la población y el
entorno, incluía aspectos amargos, despiadados, y hasta
relati-vamente pavorosos, pero el film de Enzo d'Alò los ha
suavizado, y está muy lejos de ser la fábula oscura e
inquietante en la que podría haber llegado a convertirse.
La película
tampoco dispone de la fuerza y la magia que albergaba "Momo"
entre sus páginas y que te sumergía de lleno en su uni-verso. El
viaje, exterior e interior, que realiza la niña en busca del
Maestro Hora (el administrador del tiempo) apenas queda
reflejado.
Pero el mayor
error de este trabajo es no haber sabido captu-rar la
personalidad del libro y contentarse con hacer un acer-camiento
reduccionista, convirtiendo su filosofía en una tor-pe moralina.
Si hay algun
momento que se podría rescatar de la película, y que resulta
especialmente divertido, es aquél en el que Momo descubre a la
odiosa Bibi-Girl, la muñeca que habla, una suerte de Barbie
parlanchina con todo lujo de accesorios –entre los que se
encuen-tra su compañero Bobo-Boy–, y que acaba rechazando en
favor de su maltrecha muñeca de trapo.
Al
margen de estas consideraciones sobre la adaptación del papel a
la pantalla, "Momo: Una aventura a con-trarreloj", como cinta
de animación, se encuentra a años luz de las grandes
producciones de anima-ción por ordenador que se están exhibiendo
últimamente en las carteleras. No vamos a encontrar ese
realismo minucioso, no ofrece efectos espectaculares ni destaca
por sus imágenes impactantes, todo lo contrario. Su trazo es muy
sobrio y sencillo. Estamos tan acostumbrados ya a ese otro tipo
de animación, que esperamos que todas las películas vayan a
intentar estar a la altura o a superarlo, y es algo que se nos
podría reprochar, no sin razón. Sin embargo, tampoco alcanza la
calidad de otros largometrajes realizados al modo tradicional, y
se queda en el nivel de algunas series de televisión, dentro
de la línea de la animación europea de presupuesto medio-bajo.
Personalmente, el diseño de sus dibujos no me pareció siquiera
atractivo. Pero anda parejo con esa falta de carácter y de
trascendencia que comentaba. Es éste un film poco atrevido y
hasta cae en el habitual recurso de introducir canciones sosonas
y cansinas que nada aportan.
Creo que esta
película podrá gustar a los niños de corta edad, que seguramente
se pierdan una parte muy importante de su mensaje. Y, como
apuntaba, a los púberes capaces de interpretar todo su
potencial, les parecerá demasiado pueril. En cualquier caso, y
dado que nos encontramos en plenas vacaciones escolares,
siem-pre será mejor que lleven a sus hijos pequeños al cine para
ver una mediocre adaptación del todo prescindible pero con un
muy válido trasfondo humano y social, que cualquier otra sarta
de sandeces sin sentido.
Si en su tierna
infancia, la historia de Momo les cautivó, perfecta-mente pueden
mantener aquel recuerdo inmaculado y ahorrarse pa-sar por
taquilla.
De todas formas,
siempre les remitiré a la novela original, de lectu-ra más que
recomendable, y que difícilmente cualquier versión
cine-matográfica pueda nunca igualar.

Imágenes
de "Momo: Una aventura a contrarreloj" - Copyright © 2001 CGG Fin.
Ma. Vi S.p.A, TaurusProduktion y DeAPlaneta. Distribuidora en
España: Planeta Junior. Todos los derechos
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