Puntuación:
3 /10
Banda Sonora Original:
*****
Cada vez que nos
introducimos en una época vacacional, las distri-buidoras
cinematográficas nos "regalan" un buen puñado de pro-ductos
infantiles que, en teoría, suelen ser muy útiles para atar a un
asiento a los más pequeños de la casa (otra cosa es que des-pués
se pongan a dar berrinches para que les compren el peluche del
bicho protagonista o la banda sonora con las canciones del
filme). Hasta aquí, lo de siempre; el problema llega cuando la
pro-ductora en cuestión se aprovecha del gancho de un personaje
afa-mado (en este caso, Scooby Doo) y perpetra una auténtica
bazofia que sólo destaca por su diseño de producción y por la
caracte-rización de algunos de sus actores.
Y es que Scooby-Doo
es una
de esas cintas que se valen de su condición infantil para ocultar
los inmensos defectos de sus pro-puestas. No hay ni un atisbo
de inte-ligencia en alguna de las palabras que escuchamos o en
alguna de las imá-genes que contemplamos, decantán-dose la historia
por presentar una sucesión de disparates, supues-tos gags y
secuencias de acción que, la verdad, tienen tanta chis-pa como
Sylvester Stallone protagonizando una insulsa comedia. El guión
cabe calificarlo como de auténtica basura, no ya porque esté
repleto de convenciones, sino por culpa de que basa toda su
existencia en estúpidos traspiés, amén de escenificar chistes
bur-dos y groseros, recurso fácil para cualquier escritor que no
desee molestarse en elaborar verdaderos gags de calidad (la
escena en la que Scooby y Shaggy llevan a cabo una competición
de pedos y eructos es realmente vergonzosa y deplorable).
¿Hay algo, pues, que salve
a la cinta? Única y exclusivamente los decorados y el ritmo
frenético de algunos de sus pasajes más mo-viditos (ver al
respecto el ataque de los monstruos), puesto que ni siquiera la
presencia de Scooby es todo lo hilarante que debiera ser (encima
es un pegote digital que nos hace echar de menos el magnífico
trabajo de la Industrial Light & Magic en los
Episodios I y II
de La Guerra de las Galaxias). No obstante, el director,
Raja
Gosnell, que tiene un currículo realmente "portentoso" ("Solo en
Casa 3", "Esta Abuela es un Peligro"), no es que ayude precisa-mente
a abrillantar las imágenes que se suceden en la pantalla.
El reparto es también uno
de los grandes desaciertos de la pelícu-la, pues parece como si
los acto-res estuvieran compitiendo para ver quién lo hace peor
de todos ellos. Unos no sólo no se parecen na-da a los personajes a
los que dan vida (Fred y Daphne), sino que demues-tran, una vez
más, la suerte que tienen de seguir trabajando en im-portantes
proyectos de Hollywood. Así, Freddie Prinze Jr.
parece
un replicante al que se le ha caído un bote de pintura amarilla en
la cabeza, mientras que Sarah Michelle Gellar no muestra ni un
ápice del atractivo de la versión animada de su personaje.
Matthew Lillard recurre a la exageración para interpretar a
Shaggy y Linda Carde-llini está
poco más que correcta en su
papel de Velma. Rowan Atkinson va a lo suyo: poner cara de idiota
y cobrar el suculento cheque que le han puesto en la mano.
David Newman se adapta a
los cánones establecidos en este tipo de productos, introduciendo
piezas musicales de dibujo animado que, siendo correctas y
asemejándose en sus fragmentos oscuros a parte de la obra de
Danny Elfman, siempre se ven interrumpidas bruscamente por las
horribles canciones de turno.