Puntuación: 7
/10
Banda Sonora Original:
*****
Pertenezco a ese reducido grupo de seres humanos que, de vez en
cuan-do, se queda embobado observando las estrellas y cavilando
sobre los misterios que se esconden tras ellas. Tales
pensamientos, que resultan ba-ladíes para la mayoría de la
humani-dad, son los que han servido a nume-rosos artistas para
concebir argumen-tos que intenten dar respuesta a los múltiples
interrogantes que se nos descubren ante la infinitud del
Universo. "Señales" nos presen-ta una de estas inquietudes, la
de una posible invasión alienígena con tintes catastrofistas,
aunque introduciendo una jugosa nove-dad: ahora observamos el
ataque desde los ojos de una familia per-dida en una granja de
la América rural, lejos, pues, de las aparato-sas destrucciones
a las que nos tiene habituados Hollywood (el úl-timo ejemplo,
"Independence Day"). En realidad podemos decir que nos
encontramos ante una visión intimista de una debacle que, de
consumarse, podría hacer desaparecer a todos los habitantes de
la Tierra.
Dos sensaciones son las que se enfrentan a la hora de valorar el
último trabajo del talentoso M. Night
Shya-malan; por un lado, durante la pri-mera mitad
del metraje el espec-tador tiene la impresión de que el
guionista quiere hacer tiempo para llegar a aquello que
verdaderamente le interesa narrar: los claustrofóbicos mi-nutos
finales de "Señales". La excesiva morosidad de algunas de estas
escenas, exageradamente prolongadas, o la previsible forma en la
que se nos cuenta el pasado de algunos de los personajes, no
logra que nos quedemos enteramente enganchados a la histo-ria.
Shyamalan se aleja demasiado de la trama central del filme,
perdiéndose en detalles que, si bien tienen cierta importancia
en el conjunto de la producción, se podrían haber resumido de
forma considerable. Por otra parte, los gags que incluye para
aliviar la tensión general del relato resultan un poco forzados,
algo que tam-bién sucedía en sus anteriores trabajos. A pesar de
ello, durante esta parte hallamos muestras de la indudable
brillantez de la obra, como cuando Merrill observa atónito el
vídeo en el que unos niños brasileños graban a un extraterrestre
atravesando una calle o, en un contexto más dramático, el hijo
de Graham le dice que le odia, fundiéndose luego todos en un
emotivo abrazo al percatarse de que, en realidad, se aman más
que nunca.
Donde verdaderamente la cinta nos demuestra sus cualidades,
que no son pocas, es durante sus últimos cuarenta minutos.
La sen-sación de agobio que aprisiona a los protagonistas se
transmite también al espectador, que queda encerrado en la casa
junto al resto de la familia Hess. El peligro que acecha en el
ex-terior se torna vívido en nuestras mentes, gracias, sin duda,
al jui-cioso uso de planos refulgentes y de turbadores efectos
sonoros (algo que se puede comprobar también en el inicio de la
película, cuando algunos de los personajes se introducen en los
maizales, un símbolo del miedo a lo desconocido). El responsable
de "El Sexto Sentido" consigue lo irrealizable: mostrar a los
extraterres-tres lo mínimo posible, incrementando así el halo de
terror que en-vuelve al desenlace del filme (atención a la
escalofriante imagen de uno de estos seres reflejándose en el
televisor). Por otra parte, todo lo relativo al pasado de
Gibson, que a priori tan innecesario pudiera resultar durante la
primera mitad, obtiene una justificación durante la conclusión
de la obra, por lo que aquello que en principio bien pudiera
parecer un defecto, termina convirtiéndose en una reflexión
sobre la fe y la fuerza del destino, tan válida, aunque
criticable, co-mo la de cualquier otra persona.
Shyamalan ha demostrado ya que es un maestro a la hora de
transmitir suspense y emocion en sus pelícu-las, aunque no
debería obstinarse en abusar tanto de su reconocido estilo.
Precisamente un director es grande cuando prueba su
versatilidad, y eso es algo que no ha hecho el director de "El
Protegido". Por otra parte, sus ca-meos resultan
cansinos e innecesarios, siendo incluso su afán de trascendencia
un tanto molesto. Mel Gibson
vuelve a demostrar que es un actor con un gran carisma, aunque
no termina de estar convincente en las escenas dramáticas,
es como si siem-pre recurriese a la misma técnica interpretativa
(algo que también le sucede en ocasiones a Harrison Ford, por
cierto). Joaquin Phoe-nix es
un gran actor secundario, aunque su personaje quizás po-dría
haber dado mucho más juego, por lo que no tiene tiempo para
lucirse. Finalmente, alabar la actuación de los niños, sobre
todo en la dura escena en la que su padre se enfada con ellos
durante la cena.
James Newton Howard,
habitual compositor en la carrera de Shyama-lan, crea una música
que fluye ade-cuadamente sobre determinados pa-sajes del filme,
otorgándole así una ambientación misteriosa y opresiva a la
historia. Ya en los títulos de crédito iniciales puntúa con su
perturbadora música la aparición de los integrantes del equipo
técnico, deleitándonos con la cúspide de sus propues-tas durante
los minutos finales de "Señales", justo cuando se re-suelve la
cinta y la banda sonora de Newton Howard cobra un acer-tado
protagonismo, creando, junto a la cámara de Shyamalan, el ritmo
de la narración.