A pesar de ser fanático
del cine de animación, creo que el éxito que el género tuvo a
mediados de los noven-tas fue más contraproducente que
beneficioso. Por un lado fue posible mostrar que la animación es
un medio narrativo válido, cuyo valor está mu-cho más allá de las
típicas cintas in-fantiles, que a diferencia de otros países,
parecen ser donde exclu-sivamente se maneja esa disciplina. Pero
por otro lado, se ha hecho evidente que al menos en opinión de
los estudios cinema-tográficos, la animación debe ir
necesariamente unida a una histo-ria simplona, con un arco
narrativo copiado del más reciente éxito de taquilla infantil, y
poblada por personajes intercambiables, dibu-jados con estilos y
colores diferentes, pero de personalidad tan previsible y cliché
que son inmediatamente reconocibles como pie-zas fijas de la
estructura mercadológica que más utilidades deja.
Desde luego el éxito
económico no implica pobreza artística, pero algunos estudios
que no quiero mencionar (es decir, Disney) han prostituido el
medio hasta el punto de la parodia. Así fue que el estudio
DreamWorks llegó como el primer
competidor real del Ratón y en mi opinión logró ponerlos en su
lugar con películas como "El Príncipe de Egipto" y desde luego
"Shrek", que sin estar completamente libres de los mismos
pecadillos, al menos man-tenían cierta integridad respecto al
género y su potencial. Es por eso que "Spirit", también de
DreamWorks, es un poco decepcio-nante.
"Spirit" nos narra la vida
de un vale-roso caballo que vivió la conquista del oeste
norteamericano; la historia sue-na interesante y lo es, sobre
todo porque los hechos son tratados des-de el punto de vista
del caballo, quien arroja nueva luz y nueva perspectiva sobre la
humanidad que aparentemente explota a su especie y los
esclaviza para beneficio propio. Pero sólo por esa intención y
actitud podría yo aceptar los innumerables clichés que hacen su
aparición durante el desarrollo de la historia. Aunque el guión
está bien escrito y más o menos respalda la trama con personajes
eficientes y bien dibujados, ya se empiezan a notar los vicios
del cine disneyano, que DreamWorks hará bien en evitar si no
quieren perder su posición de honorables competidores. Pero
bueno... dejemos eso a los ejecutivos, que mejor sabrán qué
hacer.
Es indudable que el cine
de animación lleva siempre implícita la promesa de un
tratamiento visual muy atractivo, que en algunos casos compensa
la simpleza de la historia o la falta de originalidad. Aunque no
estoy totalmente de acuerdo con este criterio debo aceptar que
más de una vez me he dejado llevar por la floritura visual,
ignorando los tropiezos narrativos de la historia. En oca-siones
se puede ("Final Fantasy") y en otras no ("Atlantis").
"Spirit" me deja a la mitad del camino... el desarrollo gráfico
es tremendo. Aunque tal vez no sea tan vistoso como el de otras
cintas, la com-binación de animación tradicional con animación
por computadora se ha logrado con mayor éxito que en otros
similares esfuerzos, como "Tarzán" o "Hércules". Los escenarios
son detallados y ricos en textura y expresión; los personajes
equinos, aunque algo antro-pomorfizados, sin duda para facilitar
la expresión y la empatía, son cuidadosamente tratados para
replicar las actitudes y comporta-mientos de los caballos. El
trabajo de animación es impecable. Y desde luego aplaudo la
decisión de mantener a los animales mudos y no convertirlos en
mero "comic relief". Ciertamente escu-chamos la voz del
protagonista como narrador durante toda la his-toria, pero al
menos se nos disculpa el verlos hablar en cámara, lo que
destruiría el realismo que la cinta consigue (¿alguien recuerda
"Dinosaurios?).
No es tan buena como
previos esfuer-zos animados de DreamWorks, y ya comienza a
mostrar una perturbadora "disneyficación", pero aun así "Spirit"
es una buena muestra de cine pa-ra niños, con personajes más
ma-duros y menos condescendientes. Y si falla en algo no es
en su esfuerzo técnico, sino en traicionar sus profundas
intenciones a favor de ma-yor accesibilidad para el público
infantil. Aunque no esté muy de acuerdo, entiendo perfectamente
la necesidad de ello, siempre y cuando el estudio sepa cuándo
detenerse. Hay mucho potencial detrás de la cinta y espero que
lleguen más alto con futuros pro-yectos.
Calificación: 8