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TODA LA VERDAD
(High crimes)


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Dirección: Carl Franklin.
País:
USA.
Año: 2002.
Duración: 115 min.
Interpretación: Ashley Judd (Claire Kubik), Morgan Freeman (Charles Grimes), Jim Caviezel (Ronald Chapman), Adam Scott (Teniente Terrence Embry), Amanda Peet (Jackie Grimaldi), Jude Ciccolella (Coronel Farrell), Juan Carlos Hernández (Hernandez), Michael Gaston (Waldron), Bruce Davison (William Marks), Tom Bower (Agente Mullins), Michael Shannon (Abbott), John Billingsley (Oshman).
Guión: Yuri Zeltser & Cary Bickley; basado en la novela de Joseph Finder.
Producción: Arnon Milchan, Janet Yang y Jesse B'Franklin.
Música: Graeme Revell.
Fotografía:
Theo van de Sande.
Montaje: Carole Kravetz-Aykanian.
Diseño de producción: Paul Peters.
Dirección artística: Gary Kosko.
Vestuario: Sharen Davis.
Título en Argentina: Crimen en primer grado.


 

CRÍTICA
por Leandro Marques
Buenos Aires, Argentina
Valoración:

Aburrimiento de primer grado

“Mi amor, vamos a hacer un hijo”, le dice Claire a su marido Tom. Y tras una pequeña discusión acerca de cuántos minutos disponen para cum-plir con el cometido, comienzan con el procedimiento. Esta primera esce-na, que intenta sin éxito ser simpática y divertida, dice mucho más de lo que aparenta. Claire y Tom son una pareja feliz, eso queda claro, se aman y tienen proyectos en común. Pero no sólo este mensaje deja traslucir esa escena, también pueden encontrarse en ella dos de las más recurrentes características de "Crimen en primer gra-do" (High crimes)*: la previsibilidad y la intrascendencia.

La película dirigida por Carl Franklin (su tercera realización después de "Un paso en falso" y "El diablo vestido de azul"), y protagoni-zada por Morgan Freeman y Ashley Judd, la misma dupla de la ta-quillera "Besos que matan", ofrece mucho de lo mismo, y a lo lar-go de sus repetidas y cansadoras  casi dos horas no logra es-capar de un tono grisáceo y aburrido. Y como en ningún mo-mento puede generar una atmósfera capaz de transmitir un poco de suspenso o tensión, la conexión del espectador con las imágenes que se suceden sólo queda reducida al triste juego de adivinar qué es lo que pasará en los siguientes instantes.

Luego de esos minutos que sirven pa-ra marcar lo bien que se llevan Claire (Judd) y Tom, todo se descalabra. Tom es arrestado por el supuesto asesinato a sangre fría de nueve per-sonas cometido doce años atrás en El Salvador, cuando se desempeñaba como agente secreto del ejército nor-teamericano. Impactada por la noticia, Claire comienza a redescubrir a su marido, se entera que su verda-dero nombre es Ron y no Tom, empieza a preguntarse acerca de la identidad de la persona que ama y a la vez conoce tan poco. Se inclina por su amor y sus ganas de creer, y decide representarlo como abogada. Contrata a un colega experto en juicios militares, el ex alcohólico y simpático Charlie Grimes (Freeman), junto a quien deberá esquivar todos los escollos posibles (y no muy originales) que el mediocre guión de la película les tiene preparado para cum-plir con  su misión.

No alcanza con que suceda una cosa tras otra para que en verdad suceda algo. Es necesario crear un clima, un contexto en el que las distintas situaciones que presenta la historia tengan sentido y luzcan con fluidez en lugar de parecer como impuestas por un requerimiento exterior (o marketinero). Nunca el guión, y tampoco el director, logran corregir el destino del filme.

Además de los protagonistas ya men-cionados, otros dos personajes sirven de relleno a la trama. Son la hermana de Claire y un abogado novato y algo torpe que está asignado a la defensa de Ron/Tom. Ellos viven un romance que tampoco agrega ni quita nada a la descolorida historia. De todas mane-ras, la composición de personajes vacíos, descoloridos, casi sin vida, estereotipados y poco profundizados no se produce sólo con los protagonistas secun-darios de la historia. También ofrecen características similares los principales, entre los que sólo se destacan algunos destellos de Freeman (figurita ya repetida de thrillers de este tipo, algunos de ellos, como "Pecados Capitales" o incluso la misma "Besos que matan", mucho mejores indudablemente).

No vale la pena mencionar demasiado más sobre esta película pla-gada de estereotipos que tiene muy poco para rescatar, y que pronto se perderá entre la intrascendencia y el olvido. Quizás pue-da servir de entretenimiento para algún espectador que realmente esté aburrido y sin mucho para hacer. O tal vez para uno que haya pasado mucho tiempo sin ganar a algo. En este caso, jugar a adivinar lo que va a pasar lo conducirá indudablemente a retomar el sendero del triunfo. Eso sí, amargo y previsible triunfo.
 

* Nota del editor: "Crimen en primer grado",  título en Argentina de "High crimes".


Imágenes de "Toda la verdad" - Copyright © 2002 Twetieth Century Fox, Regency Enterprises, Manifest Film Company y Monarch Pictures. Distribuidora en España: Hispano Foxfilm. Todos los derechos reservados.

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