Hace unas semanas,
escribiendo acerca de "Fuimos Héroes" (We
Were Soldiers), me quejaba de los copiosos
clichés que se usa-ban, mostrando cada uno de los
convencionalismos que hemos visto en incontables ocasiones en
cintas de similar tema. Ahora, al ver "Código de Guerra" (Windtalkers),
me queda más clara que nunca la valía de un buen director que
logre elevar el guión muy por encima del nivel inicial. "Código
de Guerra" utiliza todavía más cli-chés y es aún más predecible;
sin embargo, la mezcla de actua-ciones, cinematografía y
dirección dan un resultado muy distinto que, para empezar,
posee una intención menos elevada y más honesta que la de la
mayoría de películas del género: entre-tener al público.
Al
iniciar la cinta conocemos al Cabo Joe Enders, quien al mando de
un pe-lotón en la batalla de las Islas Salo-mon en la Segunda
Guerra Mundial, toma ciertas decisiones que, acerta-das o
equivocadas, acaban con sus subalternos. Herido en esa cruenta
batalla, Enders pasa un tiempo en el hospital hasta que es de
nuevo reclutado para proteger a un ope-rador de radio de origen
navajo. Resulta que el ejército ha diseñado un impenetrable
código cifrado de comunicación, que no está basa-do en
algoritmos matemáticos, sino en el complejo lenguaje del pueblo
nativo americano de los navajos. Al aceptar la misión junto con
un ascenso a Sargento, Enders recibe una instrucción muy clara:
debe tratar de mantener con vida al operador del código, pero en
caso de peligro de captura, el código mismo toma preponde-rancia
y debe ser protegido a toda costa. La tácita implicación fatal
impresiona a Enders, pero acata las órdenes y de nuevo regresa a
las líneas de combate como guardaespaldas del soldado Ben
Yah-zee, un afable indio navajo que no logra adaptarse a la
horrible cru-deza del combate que presencia día tras día. Y
mientras que En-ders intenta mantenerse alejado emocionalmente
de Yahzee, la amistad comienza a formarse, pero podría no durar
mucho bajo las duras condiciones de vida de un soldado en el
frente de batalla.
Desde luego es fácil ver
hacia dónde se dirige la película desde la primera media hora;
pero el trayecto vale mucho la pena, princi-palmente debido al
excelente trabajo del director John Woo,
quien retoma los temas que explotó hasta el cansancio en su obra
hecha en Hong Kong: la lealtad y la amistad puestas a prueba en
situaciones de gran tensión y sacrificio personal.
A
pesar de los impresionantes recur-sos invertidos, "Código de
Guerra" no es tan buena como las más humildes películas previas
del director, por ejemplo "Hard Boiled" o "The Killer", y creo
que la razón es que para esas cintas Woo creó un estilizado
mundo de gángsters y surreal violencia que complementaba
perfectamente el fe-bril melodrama, con emociones tan extremas
que serían ridículas en un entorno más naturalista. Y es eso lo
que ocurre en "Código de Guerra". Aunque la trama bélica se
presta muy bien a los arre-batos emotivos que Woo gusta emplear,
no siempre parecen apro-piados o creíbles porque el ambiente de
combate es más realista. Los actores hacen su mejor esfuerzo
para adaptarse, y aunque las "estrellas"
Nicolas Cage y Christian Slater
probablemente reciban más fama, los actores nativo-americanos
Adam Beach y
Roger Willie (como los navajos Yahzee y Whitehorse)
tienen un notable desempeño, bordeando el cliché de
espiritualidad y serenidad del clásico indio, pero logrando
mantenerse en tierra con su honesti-dad. Totalmente
desperdiciada está Frances O'Connor,
en el in-grato papel de la enfermera que se encariña con Enders
durante su hospitalización. Aunque no tiene mucho que hacer y
sus escenas son poco originales, la actriz muestra buen rango y
promete bas-tante para el futuro.
Pero ésta es una película
de John Woo, y al margen de cualquier requerimiento
melodramático o emocional de la historia, el énfasis siempre
estará en la acción, y, como de costumbre, Woo sabe lo que hace.
Sus escenas de combate son tremendamente ten-sas y caóticas,
pero perfectamente coreografiadas y editadas en tal forma
que a pesar de los múltiples emplazamientos de cá-mara y
movimientos, en todo momento es perfectamente claro el flujo de
la acción, tanto en combates personales como en las enor-mes
batallas. Con diestros trazos Woo logra pintar un tono y
situa-ción general, para luego esbozar detalles que enriquecen
el todo, pero sin perder de vista la dinámica global de esas
escenas. Com-párense estas magníficas tomas con las secuencias
de recientes cintas similares, que sólo se limitan a emular el
trabajo de cinema-tografía de "Salvando al Soldado Ryan"; ahí se
vuelve evidente la maestría de John Woo, ganada a pulso durante
sus años en Hong Kong.
"Código
de Guerra", finalmente, deja-rá satisfechos a los
espectadores que busquen un producto muy bien hecho, rebosante
de estilo y emoción; pero quienes busquen un semi-documental
grave y solemne, mejor busquen la clásica cinta bélica "The Red
Badge of Courage". Como sea, no hay que dejar pasar esta cinta
sólo por la reciente satura-ción de películas de tema similar,
ya que en muchos aspectos "Código de Guerra" es superior como
entretenimiento fílmico, aun-que no logre conciliar su tono
melodramático con el sombrío tema.
Calificación: 8