CRÍTICA
por Tònia
Pallejà
Canalcine.net, Barcelona
Sam
Mendes tuvo una potente irrup-ción en el panorama
cinematográfico cuando su primer trabajo como rea-lizador,
"American Beauty", consiguió el reconocimiento unánime de
crítica y público, y obtuvo cinco Oscars –tres de ellos,
precisamente, como Mejor Película, Mejor Director y Mejor
Guión–. Como ocurre a menudo, por cada nuevo éxito surge también
una nueva envidia, y por cada nuevo talento, un nuevo detractor.
Así, después de que el propio Mendes colocara su listón muy alto
con aquel excelente debut, también el escepticismo se abrió un
hueco, y ahora la pregunta se hace para unos y otros obligada:
¿"Camino a la perdición" viene a confirmar su destacada
capacidad para la dirección? En mi opinión, la habilidad de
Mendes como cineasta sigue siendo irreprochable. "Camino a la
perdición" es un brillante y distinguido ejercicio de cine,
y probablemente desde el punto de vista técnico, resulte más
elaborado y deslumbrante que "American Beauty". En cambio, si me
preguntasen cuál de las dos películas prefiero, seguro me quedo
con la primera. El cualificado guión y las sobresalientes
in-terpretaciones con que cuenta "Camino a la perdición" la
convierten en una cinta consistente y atractiva. La cuestión es
que no viene a contarnos nada novedoso ni lo hace bajo un prisma
especialmente innovador –aquí es el recuerdo de un niño, el hijo
del protagonista, el que nos introduce en la historia–, y en
esta ocasión, el espacio para la irónica comicidad queda
reducido prácticamente a la nada, siendo incluso, además de poco
incisiva, blanda y hasta ñoña –hecho que sólo se justifica en
parte por esa mirada infantil del relato–. Creo que "American
Beauty" ofrecía muchos más puntos de contacto con el espectador.
Esto, sumado a su acidez, la do-taba de mayor fuerza de agarre,
a la vez que se hacía más entre-tenida. No quiero significar con
ello que "Camino a la perdición" sea una película inferior o
deficiente. Es una buena película que aúna gran calidad en todos
aquellos componentes que son básicos en la construcción de una
ficción y en su exposición para la gran panta-lla, y no puedo
dejar de recomendarla. Pero vayamos por partes.
La
historia, basada en el comic book de
Max Allan Collins y
Richard Piers Rayner, sitúa la
acción del film en el entorno de la mafia durante la Depresión
norteamericana. Como su-cede en un importante número de tí-tulos
que tratan sobre el mundo de los gangsters, "Camino a la
perdición" muestra una visión "familiar" del ham-pa, no tanto
doméstica –como sería el caso de la fabulosa serie televisiva
"Los Soprano"–, sino de la dinámica entre sus miembros.
La película se centra en sus interioridades y conflictos
–personales o de grupo–, entre colaboradores, parientes y
amigos, sin que aparezcan implicadas personas ajenas o la
policía. También, en la misma línea, el papel de la mujer va a
ser aquí insignificante, pues todo queda entre hombres y sus
particulares códigos de honor y justicia, y sus demostraciones
de lealtad y valor. Los "negocios" en los que toman parte
tampoco van a ser explotados como un aspec-to más que recree
este ambiente, sino que van a servir como pre-texto argumental
para hacer avanzar la trama y tomar los giros pertinentes
(cuando el pequeño Sullivan debe ser testigo de la visita que
hacen su padre y Connor a uno de los socios de Rooney, o el
momento en que Sullivan padre se acerca hasta el club para
recla-mar el dinero a un moroso). El funeral, un acto social
habitual en el género, también estará presente casi al comienzo
de la cinta.
"Camino
a la perdición" es una histo-ria de venganza y huida –hacia esa
"Perdición" que es también el nombre de la localidad a la que se
dirigen–, pero éstas son sólo las directrices que guían el
desarrollo de su argu-mento. Su tema principal quiere ser el
de las relaciones padre-hijo y todo aquello que éstas
conlle-van. Hay tres relaciones paternofiliales en la
película, íntimamente ligadas entre sí, pues van a entrar en
pugna de manera irrecon-ciliable. Por un lado tenemos a Michael
Sullivan (Tom Hanks) y su hijo, Michael Sullivan Jr (Tyler
Hoechlin). Por otra parte, encontra-mos a John Rooney (Paul
Newman) y su hijo Connor (Daniel Craig). Por último, están John
Rooney y Michael Sullivan; este nexo no es biológico, pero
veremos que existe una fuerte unión afectiva entre ambos que se
correspondería con la existente entre padre e hijo, dado que
Sullivan debe a Rooney su buena fortuna y éste le acogió de niño
cuando perdió a su verdadero padre.
"Camino
a la perdición" es un film que presenta ese corte clásico
del cine negro. Más allá de ser una película sobre el crimen
organizado, contiene el usual clima sombrío y fatalista,
re-cogido en sus atormentados persona-jes y en sus
localizaciones: interiores de luz tenue, exteriores nocturnos o
diurnos paisajes de aspecto desola-dor, y esa sempiterna lluvia
que hasta se cuela en las habitaciones a través de su reflejo en
los cristales de las ventanas. También los colores oscuros
–negros, grises, marrones, granates– persiguen esa misma
intención, en contraste con el blanco de la nieve. Película
rodada con elegancia y detenimiento, "Camino a la perdición" nos
premia en su composición con unas imágenes que tal vez llegan a
tener más fuerza incluso que su propio guión. Es una cinta
muy gráfica, aunque decir esto constituya una perogrullada, pero
así es. La valuosísima fotografía de
Conrad L. Hall –ya oscarizado por "American Beauty"–
es una pieza clave, en combinación con la ejecución de la
cámara, los encuadres y el juego de luces y sombras.
Estéticamente es un delicia visual, con sus imponentes cuadros
plásticos en movimiento, pero a veces esta labor se hace
demasiado obvia, como si buscara impresio-narnos.
Capítulo
obligado para la lluvia –que ya he mencionado–, pues po-cas
veces se ha conseguido que tuviera una apariencia tan corpó-rea
como en este film, cuando vemos la forma en que resbala por la
superficie de los paraguas y cae por los hombros de los abrigos,
casi como si se tratase de gotas de mercurio. La lluvia es un
elemento a destacar de manera especial, ya que no sólo es una
marca de film noir, también es un reflejo del ánimo de
los protagonistas, y si no, véase esa escena en que el gran
John Rooney, empapado, empequeñecido, aguarda bajo la lluvia lo
inevitable.
Mendes
ha tenido hasta ahora la for-tuna de poder contar con actores de
demostrada solvencia que difícilmente iban a defraudarle.
También cabe de-cir que, como muchos otros cineas-tas que
provienen de la dirección tea-tral, Mendes es un buen director
de actores capaz de sacar un excelente rendimiento de éstos.
Mendes es a-demás un gran potenciador de las miradas, y ésto tal
vez se haga aún más evidente en esta película, pues no se
conforma con que su reparto interprete, sino que consigue que su
mirada sea la de una persona que siente de forma auténtica
aquello que además transmite con sus expresiones faciales, tono
de voz y movimientos. "Camino a la perdición" presenta un
reparto sólido, cuando no rotundo, mayoritariamente
compuesto por nombres de sobras consolidados, y está, como cabía
esperar, generosamente interpre-tada. Reconozco que la presencia
de Tom Hanks en el rol
protago-nista me molestaba, puesto que título tras título nos ha
vendido esa imagen de la bondad americana personificada, que
ahora resultaba difícil mantener al margen. A pesar de ello,
admito que hace un loa-ble trabajo, sin embargo, aunque se ha
hablado mucho de que éste es su primer papel como "villano",
cuesta verlo como tal o, mejor dicho, puede que básicamente el
problema sea que no es tal. Paul Newman
está estupendo como ese jefe de la banda que se
debate entre sentimientos contradictorios.
Jude Law vuelve a regalarnos
una magnífica actuación en la piel del despiadado Maguire, ese
fotógrafo de cadáveres y matón a sueldo que provoca grima sin
ne-cesidad de hablar. Law logra que su personaje sea uno de los
que causan mayor impacto, con una transformación sutil pero
efectiva, que comienza en la misma postura que adopta al moverse
y el brillo frío de su mirada. Fantástico. Muy breve pero no
menos enco-miable la intervención de
Jennifer Jason Leigh, por fin despegada de esa
presencia de chica sexy y algo mórbida, cosa que agra-dezco.
Un lástima
que a Mendes y a David Self
se les derramara el azu-carero encima del guión, pues por todo
lo demás, éste es un tra-bajo minucioso, con un gran porte y que
alcanza altas resonancias.
Calificación: 8.5 /10

Imágenes
de "Camino a la perdición" - Copyright ©
2002 Twentieth Century Fox, DreamWorks Pictures y Zanuck Company. Distribuidora en España: Hispano Foxfilm.
Fotos por Francois Duhamel. Todos los derechos
reservados.
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