CRÍTICA
por
Julio Rodríguez
Chico
Valoración:
    
Una
mirada humana a un mundo deshumanizado
Ettore Scola vuelve poner su mirada
humanista en la Italia de Mussolini –en la línea de "Una
jornada diferente", "La familia" y "La sala de baile"– para
criticar la indiferencia ante el atrope-llo sufrido por quienes
sólo se distinguían por su condición de judíos.
En este
caso, la historia particular se organiza en torno a dos
co-merciantes de trajes a la medida, que libran su batalla
particular por ganarse a la clientela y cuya rivalidad supera lo
meramente pro-fesional. Ambos ponen en juego sus estrategias
mercantiles, y ambos gozan de familias cortadas por un mismo
patrón: sus hijos pequeños son íntimos amigos de clase y juegos,
entre los herma-nos mayores ha surgido un romance a lo Romeo y
Julieta, y en torno a ellos merodea la típica parentela romana.
Narrativamente, la historia comienza en un tono ligero y amable
al presentar unas relaciones de “competencia desleal”, pero con
un aire muy humano y con cierta comicidad. La situación da un
giro al aflorar el virus que se ha ido incubando poco a poco: la
condición judía de Leone, que ahora Umberto le echa públicamente
en cara. A partir de entonces, el dramatismo se adueña de la
pantalla y ha-ce avanzar la trama principal de una Italia donde
la intolerancia se va adueñando de la calle, a la vez que se
produce un acercamiento personal entre los vecinos rivales y que
culmina en la emocionante escena de la visita al enfermo Leone.
Scola ha querido centrarse en lo su-cedido en una
calle romana, recons-truida al viejo estilo de los decorados de
Cinecittà, para abordar un proble-ma del pasado italiano y
también del presente europeo: la inmigración y la intolerancia
racial. Lo hace desde una óptica muy humanista, acercándose al
drama de una familia simpática y abierta que quiere vivir y que
la dejen vivir, pero que ve cómo la irracionalidad y la
indiferencia les expulsa de su hogar. Esta reali-dad queda muy
bien sintetizada en el último plano de la película, encuadre
subjetivo del niño-narrador que mira impávido cómo su amigo del
alma se aleja quizá para siempre. El clima entrañable lo
logra gracias a la magnífica interpretación de todos sus
actores, realizada con admirable autenticidad, con
Diego Abatantuono y
Sergio Castellitto como
personajes más desarro-llados, y con un
Gérard Depardieu hablando en italiano que no se
acaba de asimilar a pesar de su buena actuación (por lo que no
pa-rece que haya sido acertada la labor de casting en este
caso).
El
retrato satírico, cómico por momentos, del gobierno de Mussolini
se apoya en una fina y ágil ironía en los diálogos, y en la
recreación de varios estereotipos, como el del cuñado de
Humberto –paradigma del vago reclutado por los fascistas– o el
de la dependienta enamorada de su jefe. Pero incluso estos
persona-jes son tratados con amabilidad, con humanidad.
Igual
que Tavernier en "Salvoconducto",
también aquí Scola ha querido hacer una revisión de la historia
italiana, de su pasado en connivencia con el poder nazi, y
criticado la postura de aquellos que decían pero no hacían, de
quienes veían cómo se cometían las mayores injusticias y se
acomodaban al viento favorable, sólo preo-cupados por su
situación personal. Es lo que vivió el propio director italiano
en su niñez, al contemplar una realidad que no llegaba a
entender.
Una
película amable y con una sutil carga de profundidad, bien
construida e interpretada, sobre vidas corrientes envueltas
en el torbellino de la irracionalidad de algunos episodios del
siglo pasado.
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de "Competencia desleal" - Copyright © 2001 Medusa Produzione.
Distribuidora en España: Sherlock Films. Todos los derechos
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