SOBRE LA PRODUCCIÓN
©
2002
Filmax
4. El auténtico desastre
del K-19
En 1961 la Guerra Fría estaba en su
cenit. Ambas superpotencias, los Estados Unidos y la Unión
Soviética, estaban atrapadas en un hall de espejos, cada uno
cautivado por las imágenes de la otra fuerza nuclear y una buena
predisposición para utilizarla. En Noviembre de 1960, los
Estados Unidos enviaron de patrulla el USS (United State ship),
su primer submarino con misiles Polaris. El sofisticado navío,
capaz entonces de merodear durante meses las costas rusas sin
ser detectado, pudo lanzar 16 misiles nucleares como aviso en
aquel momento. En respuesta, el liderazgo de la Unión Soviética
se apresuró en poner en funcionamiento su primer submarino de
misiles balístico, arriesgando con ello a una tripulación sin
formación ni preparación para ese tipo de navío.
A menudo denominados como "Servicio
silencioso", los submarinos siempre han sido peligrosas
embarcaciones (los submarinistas llaman normalmente a sus navíos
embarcaciones) y el K-19 - de más de 4000 toneladas y con una
longitud de más de 400 pies - no era una excepción. Durante la
Guerra Fría, la Marina de los Estados Unidos perdió dos
submarinos nucleares, el USS Thresher en 1963 y el USS Scorpion
en 1968, ambos con toda la tripulación a bordo. Los soviéticos
también perdieron dos submarinos nucleares durante ese período
de prueba de la historia y, más tarde, en el 2000, la Rusia
democrática sufrió el desastroso suceso del Kursk cuando la
película "K-19: The Widowmaker" comenzaba su fase de
preproducción.
El K-19 era un submarino
especialmente peligroso de tripular. Los tres misiles balísticos
que transportaba utilizaban un combustible líquido - tóxico,
corrosivo y explosivo - que aumentaba su dificultad de
manipulación. Aún peor, era su reactor nuclear que sacrificaba
los márgenes de seguridad en pro de la potencia y solidez. El 4
de Julio 4 de 1961, mientras practicaba unos ejercicios, el K-19
desarrolló una fuga en el sistema de ventilación del reactor.
Sin realizar ninguna comprobación del mismo, la fuga podría
haber resultado en una fusión accidental del núcleo del reactor.
Aunque no podría haber explotado como una bomba nuclear, la
fusión accidental del núcleo del reactor podía potencialmente
provocar peligrosas radiaciones y una intensa explosión
radioactiva. En medio de las tensiones del punto álgido de la
Guerra Fría, una explosión así y tan próxima a una de las
instalaciones de la OTAN podría haber desembocado fácilmente en
una confrontación militar catastrófica entre las superpotencias.
Afrontando esta inimaginable
eventualidad - y la igualmente inimaginable alternativa de
aceptar la ayuda americana - la tripulación del K-19 tuvo que
hacer lo que pudo para reparar la fuga. Y eso hizo, a un
terrible coste: murieron 7 hombres debido a la exposición a la
radioactividad, casi de forma inmediata, y 14 más, poco después.
Sorprendentemente, tras este
terrible incidente, se reparó el K-19 y se volvió a poner en
servicio, pero continuó siendo una embarcación gafada. En 1969,
colisionó por debajo del agua con el submarino estadounidense
llamado Gato sufriendo graves daños. A pesar de ello, el K- 19
fue capaz de volver a puerto y, en 1972, fue víctima de un
desastroso incendio mientras se encontraba sumergido, perdiendo
28 miembros de la tripulación. De hecho, los submarinistas
soviéticos finalmente apodaron a la infortunada embarcación
"Hiroshima."
El accidente de 1961 que conforma la
historia del "K-19: The Widowmaker" fue ocultado durante la era
soviética, no permitiendo que se reconociera el heroísmo y
sacrificio de la tripulación del K-19 hasta 30 años después. De
acuerdo con el productor Joni Sighvatsson, se trata de "un drama
real humano de personas con un enorme compromiso con su país y
con un compromiso aún mayor con su profesión, sus semejantes y
compatriotas" que tenía que ser contado.
"Siempre nos intrigó el misterio, el
mutismo en torno al K-19, pero le llevamos el proyecto a Kathryn
Bigelow porque sabíamos que había explorado la humanidad
subyacente a la historia y no sólo el suspense," añade la
productora Christine Whitaker. "Ha proporcionado al público una
forma de relacionarse con los rusos".
"Comprensiblemente, el régimen
comunista no lo consideró un momento glorioso de su historia",
comenta la directora/productora Kathryn Bigelow. "En
consecuencia, como no ocurrió en tiempo de guerra, no se le
otorgó heroísmo alguno. Lo clasificaron como un mero accidente.
Espero que 'K-19: The Widowmaker' lo cambie todo".
1.
Introducción
2.
La producción
3.
Recreación de la historia
4. El auténtico desastre del K-19
Imágenes
y notas de producción de "K-19: The widowmaker" - Copyright © 2002 Intermedia Films y
National Geographic / Palomar Pictures / First Light / IMF.
Distribuidora en España: Filmax. Todos los derechos
reservados.
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