CÓMO SE HIZO "8
MILLAS"
Notas de producción
© 2002
UIP
No importa
quiénes seamos, no importa dónde vivamos, todos tenemos unos
límites... a veces reales, a veces imaginados. Muchos de
nosotros nos contentamos con vivir dentro de esos límites; otros
están obligados a ello. Pero algunos necesitan romper esos
límites, atravesarlos para salir fuera, aunque lo que les espere
fuera sea algo desconocido o aterrador. Ocho millas habla de las
fronteras que limitan nuestras vidas y cuenta los esfuerzos de
un joven por encontrar la fuerza y el valor para traspasar
dichos límites.
El
director ganador del Oscar Curtis Hanson (L. A. Confidential,
Wonder Boys) y el productor ganador del Oscar Brian Grazer
(Apollo 13, Una mente maravillosa) presentan una producción
Universal Pictures-Imagine Entertainent protagonizada por
Eminem, Kim Basinger, Brittany Murphy, Mekhi Phifer, Omar Benson
Miller, Evan Jones, Eugene Bird... El guión es de Scott Silver y
los productores son Hanson, Grazer y Jimmy Iovine.
Detroit,
1995. Capital del crimen. Un imperio caído. Sus mejores barrios
han entrado en decadencia, los blancos se han marchado al
evaporarse las oportunidades y el optimismo que una vez hicieron
de ésta una urbe bulliciosa y próspera. La brillante promesa de
potencia industrial de Detroit se ha transformado en un
hervidero de conflictos económicos y raciales después de que la
ciudad sufriera una de las peores rachas de disturbios
callejeros de la historia de Norteamérica. La calle 8 Mile Road,
que recorre el perímetro de la ciudad, marca ahora la frontera
entre lo urbano y lo suburbano, entre lo negro y lo blanco.
Pero en
Detroit hay una larga tradición de creatividad bajo presión, y
muchas veces se ha manifestado a través de la música: el sonido
de la Tamla Motown, que dominó la música popular de los años 60,
la maestría de Aretha Franklin, el llamado sonido Detroit de
rockeros como Mitch Ryder, Bob Seger o el grupo MC5... la música
de la ciudad ha tenido siempre unas raíces obreras y ha
expresado sin filtros la verdad sobre las realidades de la vida.
Y la música hip hop de Detroit no es ninguna excepción a esta
tradición.
En los
bajos fondos de Detroit la supervivencia es dura y para muchos
el hip hop sirve de base emocional para seguir adelante. El rap
es una música improvisada y rápida, al mismo tiempo reflexiva y
reflejo de la realidad; requiere dominio del lenguaje, control
de los matices, sentido de la observación y autenticidad
emocional. Para chicos como Jimmy Smith Jr. (Eminem), el hip hop
es lo único que les separa del abismo.
En
ausencia de sus padres Jimmy y sus amigos forman una familia: el
carismático y seguro de sí mismo Future (Mekhi Phifer), el
soñador y optimista Sol (Omar Benson Miller), el futuro
activista DJ Iz (De´Angelo Wilson) y el lento pero seguro
Cheddar Bob (Evan Jones). Jimmy y su “equipo” (los Three One
Third) viven con la esperanza de conseguir su gran golpe de
suerte, mientras trabajan en empleos sin futuro y navegan por
los campos de minas de sus turbulentas relaciones personales.
Como dice Jimmy sin andarse con rodeos: “Estamos sin una puta
pela y vivimos en casa con nuestras mamás”. Por la noche,
alimentan sus sueños en los clubs de hip hop de Detroit, en
donde los mejores raperos de la ciudad se enfrentan en duelos
verbales con rimas ofensivas para conseguir el respeto de sus
colegas. En el poco poético mundo de Three One Third, la rima se
utiliza como un arma mortífera, las palabras hieren y la
victoria es de aquel que tiene el ingenio más rápido.
Eminem, el
protagonista de Ocho millas, conoce bien el mundo de los clubs
de hip hop de Detroit: “Me acuerdo que cuando perdía uno de esos
duelos, se me caía el mundo encima. Muchos me decían, “Has
perdido. ¿Y qué? Vuelve a intentarlo”. Pero para mí aquello era
como el fin del mundo. Es una competición, es como un deporte en
el que te fuera la vida. Desde fuera puede parecer algo tonto,
pero para nosotros era todo nuestro mundo”.
Jimmy, el
protagonista de la película, tiene el talento necesario para
ganar. Pero necesita encontrar una voz propia y volcar toda su
ira en su musica. Dice Eminem: “Jimmy es un chico de sangre
caliente. Así es como era yo y creo que a veces lo sigo siendo.
Su carácter emocional es lo que le pierde”. Pero Jimmy encuentra
su voz y con ella la forma de salir de las fronteras que
amenazan con asfixiarle.
Fascinado
por el mundo del hip hop, el productor Brian Grazer llevaba
mucho tiempo convencido del enorme potencial dramático de este
tipo de música, que el cine no había sabido nunca explotar.
Estaba decidido a encontrar un argumento que permitiera llevar a
la pantalla la fuerza, la energía y la autenticidad del hip hop.
Dice Grazer:
“Llevo más de veinte años interesándome por el hip hop. Escuché
la música de Slick Rick, un excéntrico artista de hip hop que
contaba en sus canciones historias perversas llenas de humor y
de sinceridad. Eso me llevó a querer descubrir las raíces del
hip hop, su funcionamiento, la relevancia que tienen las letras.
Todo esto fue antes de que el hip hop se convirtiera en la base
de una industria multimillonaria”.
Grazer
sabía que para que una película sobre el rap funcionara, era
esencial encontrar al artista adecuado. Y el destino quiso que
Grazer se fijara en el brillante y polémico rapero Eminem justo
cuando éste andaba buscando un proyecto adecuado para realizar
su debut en el mundo del cine.
Eminem y
el productor Jimmy Iovine habían escuchado todo tipo de ofertas
pero sin encontrar nada que les interesara, hasta que hablaron
con Grazer. Dice Iovine: “Nosotros lo que hacíamos era lanzar la
bola y Brian Grazer fue el primero que nos la devolvió”.
Dice
Grazer: “Hace años que empecé a interesarme por Eminem. Aún no
era una estrella, pero yo le veía como alguien lleno de carisma
que podía convertirse en una explosiva estrella cinematográfica.
Le cité en mi despacho y al principio no abrió la boca. Ni
siquiera me miraba. Cuando habían pasado unos quince minutos
empezó a reaccionar. Y cuando se puso a hablar, tenía una
elocuencia y una inteligencia fantásticas”.
Una vez
llegado a un acuerdo con Eminem, Grazer contrató de guionista a
Scott Silver, quien había hecho una película independiente,
Johns, llena de un realismo urbano similar al que el productor
andaba buscando para Ocho millas. Observa Grazer: “No hace falta
ser un fan del boxeo para apreciar Rocky o Toro salvaje; de
igual modo que no hace falta ser un fan del hip hop para
apreciar Ocho millas. Es una película que habla de la
resistencia humana, de la tenacidad, de la capacidad de
supervivencia”.
Según dice
el director Curtis Hanson, este proyecto le permitía explorar un
estrato de la cultura americana y hacer un retrato de un grupo
de gente que lucha por encontrar un camino propio: “En esta
película mostramos un mundo poco visitado por el cine o por los
telediarios: una América empobrecida que se esfuerza por
buscarse la vida de forma legal en medio de la desolación de los
ghettos urbanos. Para los habitantes de Detroit la 8 Mile Road
marca el límite de la ciudad, es una frontera. Para Jimmy, el
protagonista, lo que marca es la frontera psicológica que le
separa de lo que quiere llegar a ser. Si lo piensa uno bien,
todos tenemos nuestras propias “ocho millas” en el horizonte...”
Los personajes y el argumento de Ocho millas son ficticios pero
Eminem conoce bien el mundo de Jimmy Smith Jr. : “La 8 Mile
separa la ciudad de los barrios suburbanos. Ser un rapero que se
ha criado en el lado de Detroit, y no en el lado suburbano, te
da credibilidad. Es algo muy importante. Si no escuchas hip hop,
si todo eso te da igual, no te parecerá importante. Pero si
estás metido dentro, cuenta mucho”.
El trabajo
para preparar su debut como actor comenzó con un período de
ensayos de seis semanas. Dice Eminem: “Curtis tiene un método
muy personal para organizar los ensayos. No es sólo personal, es
“tiránico”... Durante más de un mes ensayamos sin parar,
probamos diferentes formas de decir los diálogos. Eso nos dio la
oportunidad de conocernos. No quiero sonar cursi, pero Curtis es
un gran artista. Es de ese tipo de directores que, cuando tú
crees que ya sabes cómo resolver una escena, se descuelga con
una sugerencia para un enfoque diferente del que tú habías
pensado... y mucho mejor”.
Hanson
también se deshace en elogios sobre el rapero que debuta con él:
“Marshall me ha dado todo lo que un director puede esperar de un
actor: un talento enorme, concentración, dedicación y una
entrega total a la historia que queríamos contar. Su actitud
ante el trabajo era de humildad, respeto y una tremenda
auto-disciplina. Por muy difíciles que fueran las
circunstancias, siempre estaba dispuesto a hacerlo lo mejor
posible y a encontrar el lado verdadero de cada situación”.
En busca
de la actriz adecuada para encarnar el papel de Stephanie, la
madre de Jimmy, Hanson recurrió a Kim Basinger, quien había
ganado un Oscar y un Globo de Oro por su trabajo bajo su
dirección en la película L. A. Confidential. Basinger aceptó
enseguida la propuesta: “Para mi fue todo un regalo poder volver
a trabajar con Curtis. Es la experiencia de trabajo más sincera
que he tenido. No conozco nadie con más talento o más digno de
confianza que Curtis. Los artistas somos seres muy inseguros,
siempre buscamos a alguien que nos pueda servir de guía para
hacernos dar lo mejor de nosotros mismos. Curtis te apoya
siempre, es una persona humilde y maravillosa que se entusiasma
como un crío, es un gran amigo y tiene un lado misterioso... Es
la combinación perfecta. Me siento muy afortunada de conocerle”.
Hanson
supo conectar también con una serie de importantes artistas
jóvenes, que respondieron a su llamada. Diced Brittany Murphy:
“Hablé con Curtis unas cuantas veces. Fue un encanto conmigo y
me gustó la historia que me propuso. Me pareció que hablaba de
una parte del país a la que todavía no se ha hecho justicia en
el cine. Cuenta la situación de un joven con una asombrosa
cantidad de energía que busca la forma de dar cauce a esa
energía para mejorar su futuro. Cualquier artista conoce esa
situación. Puedes utilizar esa energía o dejar que te devore, y
ese es el dilema al que se enfrenta Jimmy en la película”.
La actriz
prosigue: “Curtis tiene un método muy interesante para enfocar
los ensayos. En cierto modo es como un gran maestro de
marionetas, es un hombre con un lado muy misterioso. Hizo que
todos nos conociéramos a fondo, nos hicimos amigos y descubrimos
nuestras manías respectivas. Yo era la única chica en aquella
pandilla de chiflados: fue una locura, y algo muy divertido.
Cuando había acabado de ensayar mis escenas me quedaba para
verlos ensayar a ellos, porque me lo pasaba en grande”.
Dice Mekhi
Phifer: “Cuando me contaron el proyecto no me pareció demasiado
estimulante. No quise ni leer el guión. Pensaba que iba a ser
una película de raperos y no me interesaba hacer una película de
ese tipo. Pero luego hablé con Curtis y descubrí que Ocho millas
iba a ser una comedia, un drama, un film de acción, toda una
mezcla de géneros. Habla de encontrar tu propio camino, de
buscar la felicidad, de hacer realidad tus sueños, de no dejar
que tu talento se desperdicie...”
En la fase
de ensayos los actores se unieron en una especie de cruzada en
pos de la verdad en la que se fundieron el arte y la vida, dice
Phifer: “Nos incorporamos al proyecto sin albergar falsas
pretensiones. Aportamos nuestra pasión y nuestras ganas de
trabajar. Queríamos mejorar el proyecto y hacerlo nuestro. Los
ensayos nos ayudaron a definir nuestras relaciones. Cambiamos la
dinámica existente entre los personajes, les dimos mayor
veracidad y tratamos de comprender mejor sus motivaciones”.
La gran
obsesión de Hanson durante toda la producción fue conseguir el
mayor grado posible de autenticidad: “Quería darle a la película
un tono real, natural. Casi como si fuera un documental. Me
apetecía explorar el mundo en el que tiene lugar la acción y
quería que el espectador tuviese la sensación de que él también
se internaba en ese mundo”. Hanson escogió a su equipo teniendo
ese objetivo en mente: captar tanto la realidad que buscaba como
la auténtica textura de la ciudad de Detroit. Para ello eligió a
un grupo de técnicos que alternan su trabajo entre el cine
independiente y el cine de la gran industria.
El
director de fotografía mexicano Rodrigo Prieto había
impresionado a Hanson con su trabajo en la película Amores
perros, por su realista retrato de la vida en las calles de una
de las ciudades más duras del mundo, México D. F. Dice Prieto:
“Tras haber rodado películas de época como Frida y Pecado
original, me encantó la idea de hacer otra película de ambiente
urbano al estilo de Amores perros. Curtis me dijo que quería que
Ocho millas tuviese el aspecto de una hierba que crece en el
cemento... Me encantó la imagen que utilizó”.
El
director artístico Philip Messina, colaborador habitual de
Steven Soderbergh, dice: “Cuando lei el guión por primera vez me
dio la impresión de que la acción transcurría en un mundo que me
resultaba ajeno. Pero Curtis me dejó muy claro que no íbamos a
hacer otra película de raperos. Ibamos a contar la historia de
un viaje. Entonces supe que podría hacer una película sobre un
mundo que no conocía, y darle un toque de autenticidad. Desde el
punto de vista del diseño, la tarea más importante era conseguir
un aspecto realista”.
Tras
alguna que otra discusión inicial, se decidió rodar la película
en Detroit. Dice Brian Grazer: “Era importante rodar en Detroit,
sobre todo para Curtis, porque quería hacer una película que
resultase muy auténtica. Y cuando ves la película terminada
comprendes que no podría haberse rodado en ningún otro sitio”.
Rodar en
Detroit, y en pleno invierno, es todo un desafío. Pero el equipo
de la película aprendió pronto a sintonizar con la ciudad. Dice
Hanson: “Llegar a conocer Detroit a fondo fue toda una
revelación. Por todas partes había trazas de lo que la ciudad
había sido: cuando prometía un futuro a todos los que llegaban
allí. Ahora no parece prometer nada. Era un escenario perfecto,
tanto desde un punto de vista visual como temático, para nuestra
historia”.
Hanson y
Prieto concibieron un estilo a la vez disciplinado y abierto
para la película. Dice Prieto: “Si no buscas la perfección te
sale algo más espontáneo. Ese fue el criterio que seguimos para
la fotografía de la película. Curtis y yo hablamos de la forma
de vida de esos chicos y del rap de estilo libre que cultivan...
y así fue como rodamos la película: con un estilo libre y amplio
espacio para la improvisación. Trabajamos casi siempre con la
cámara al hombro, lo que nos dio más libertad al no estar sujeta
la cámara a unos raíles o a un trípode. Puedes moverte alrededor
de la acción, adaptarte a ella, hacer que tu trabajo sea algo
orgánico respecto al trabajo de los actores. No hemos rodado
complicados planos con grúa y en general hemos recurrido pocas
veces a planos generales de situación. En esta película
descubrimos la ciudad de Detroit a través de los personajes. Da
gusto trabajar con Curtis: sabe escucharte como si fuera un
miembro más del equipo. Sabe lo que quiere pero siempre pregunta
tu opinión. Y si piensa que estás en lo cierto, hace lo que le
dices sin vacilar. No tiene problemas de ego: sólo le preocupa
el resultado de la película”.
El
director artístico Messina se quedó asombrado con la variedad de
escenarios que le ofrecía Detroit. Esa variedad se debe en parte
al gran número de edificios vacantes o reciclados que dan
testimonio del ilustre pasado de la ciudad. Edificios de
oficinas vacíos o que se han convertido en condominios. Iglesias
que se han convertido en restaurantes. Mansiones con un siglo de
vida, de la época del Ford T, que ahora son asilos o teatros
comunales. Esta tendencia de reutilizar lo antiguo, de reciclar
elementos de antes de la crisis, no es sólo típica de Detroit
sino también del propio estilo del hip hop, que a menudo recurre
a “samplear” ritmos del pasado. Como escribe Nelson George en su
libro “Hip Hop America”: “El hip hop es un arte posmoderno en el
sentido de que saquea sin pudor formas antiguas de la cultura
popular: las películas de karate, los cómicos que actúan en
locales de poca monta, la música funky de los años 70 y otras
fuentes igual de disparatadas. Lo que hacen con ese material es
darle una forma nueva para que se adapte a la personalidad de
cada artista individual y a los gustos actuales”. Hanson y
Messina prolongaron esta idea y mostraron muchos edificios de
Detroit que han tenido una o más vidas pasadas, en lo que es un
reflejo de la lucha de la ciudad para sobrevivir y reinventarse
a sí misma en el curso del tiempo.
Un ejemplo
de este fenómeno es el Michigan Theatre, inaugurado en el año
1926, y que ha sido luego restaurante, club nocturno y
finalmente un parking. Messina dice: “Es uno de los sitios más
extraños que he visto en mi vida. Han destripado literalmente el
edificio por dentro; queda intacta una cuarta parte del
proscenio, sobre el que todavía penden unas raidas cortinas, y
el resto lo han convertido en un parking de tres plantas. Nos
enamoramos de este lugar y es uno de los escenarios más
importantes de la película”.
El equipo
reconstruyó también el local Chin Tiki en su escenario original.
Dice Messina: “Era como si lo hubieran cerrado el sábado
anterior. Había todavía botellas en el bar. El dueño vino a
vernos la noche que rodamos allí y casi se pone a llorar cuando
vio su viejo restaurante resucitado y otra vez lleno de
actividad...”
Otro
escenario importante es el de la “casa abandonada” en donde
violan a una niña, lo que provoca que el grupo Three One Third
incendie el local. Estos hechos siguen pasando en Detroit pero
en el año 1995 adquirieron un carácter epidémico: hubo más de
cuatro mil incendios, la mayoría de ellos en la llamada “Noche
del diablo” que precede a la fiesta de Halloween. Dice De’Angelo
Wilson: “Muchas de esas casas abandonadas se convirtieron en
lugar de reunión para adictos al crack y en sitios muy
peligrosos para los vecinos de la zona. Y el ayuntamiento no
quería o no podía hacer nada para resolver el problema. Para mi
personaje, DJ Iz, que se considera un activista político, quemar
esa casa no es algo divertido... es un acto político”. Para
Jimmy, el incendio es un punto de inflexión desde el punto de
vista emocional, pues le lleva a reflexionar sobre la función
anterior que tuvo esa casa como hogar familiar, y por extensión
sobre la vida en familia que él nunca ha conocido.
Imágenes
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