CRÍTICA
por Tònia
Pallejà
Canalcine.net, Barcelona
Eminem
sobre negro
Hay fenómenos que no se pueden obviar, aunque a título personal
no se participe de ellos, e incluso se llegue a rechazarlos. "8
Millas" es un claro ejemplo de cuando una película tras-ciende
lo puramente cinematográfico, puesto que uno de los principales
mo-tivos –si no el gancho más afilado– que moverá a un sector
importante del público a verla es la participación del popular
cantante Eminem al frente de
su reparto; la misma razón, precisamente, que alejará a otro
sector distinto –no menos importante– de las salas en que se
proyecte. Filias y fobias, pasiones y odios, que son inherentes
a este tipo de personajes públicos y que contaminan
irremediable-mente cualquier circunstancia que les envuelve,
pero que no debe-rían nublar la objetividad de aquel que se
propone analizar un mero producto fílmico. Tanto en el caso de
sus fans como en el de sus detractores, como en el de aquellos
que se mantengan al margen de esta cuestión y acudan atraídos
por otras motivaciones, cabe decir que la actuación del
rapero no les deparará excesiva sorpresa ni para bien ni para
mal, puesto que en definitiva no hace otra cosa que
interpretarse a sí mismo, o mejor dicho, representar a un
tipo de personaje muy similar a su imagen pública habitual y a
aquello que derivamos de ella, de manera que su de-sempeño –todo
hay que decirlo, correcto y entregado– es tan enco-miable o no
como podría serlo el de alguien que hace de sí mismo delante de
las cámaras. No obstante, el controvertido Eminem que-da bien en
pantalla con su pose de desamparado post-adolescente "no
future", y tampoco se delata falto de recursos, en gran medida
porque del resto del reparto no se desprende unas creaciones
me-morables, y las posibilidades que ofrece el guión son
bastante re-ducidas.
Como en gran parte de las películas que brindan la oportunidad a
una de-terminada figura de la música de de-butar en el cine
–véase, si no la han olvidado ya, el caso de "Glitter"
con Mariah Carey–, "8 Millas" recala en la misma clase de
esquema argu-mental al uso, aquel que recoge los humildes
orígenes de un artis-ta con talento que, pese a los mu-chos
obstáculos, y gracias a su tesón, acabará alcanzando el éxito
profesional. Sin embargo, el largometraje de
Curtis Han-son, centrado en el
mundo del hip hop en un barrio periférico de Detroit, no busca
identificar el triunfo con la fortuna económica o la popularidad
a gran escala –situación que se ajustaría más a la realidad del
propio Eminem–, sino que entiende que el logro tiene más que ver
con el hecho de ganarse el respeto y la admiración de los suyos,
dentro del ambiente marginal en el que se mueve, donde es el
único blanco que se atreve a rapear, participando en las
lla-madas "batallas" verbales: enfrentados por parejas en el
escenario de un caldeado club del suburbio, los distintos
contrincantes echan un pulso con el insulto rimado como única
arma, siendo el público con su reacción –aplausos o abucheos,
según se tercie– el que de-termina quién es el vencedor. Estos
enfrentamientos orales en los que el ingenio y la mordacidad se
imponen a la fuerza bruta, estos careos –o cacareos– entre
gallos en medio del corral –permítanme la comparación–, son una
exhibición de poder, de liderazgo, y has-ta de cortejo, que
reflejan toda una filosofía de vida. Los momentos que
trasladan a la pantalla todo este arsenal de versos es-pontáneos
constituyen el elemento más interesante del film, así como la
recreación de la atmósfera que los rodea.
"8 Millas" es la típica historia cuya línea dramática se ha
simplificado en exceso sin molestarse en buscar al-gún apunte de
originalidad o profundi-dad que la mantenga al margen de los
tópicos más comunes, y en la que los personajes vienen
igualmente defini-dos por estereotipos estólidos que en nada
ayudan. Lo que más me llama la atención, en este sentido, es que
la película se suma a la perpe-tuación de una serie de
concepciones nocivas que sólo podrían concebirse en la mente de
un varón blanco. Por un lado, la forma en que se retrata a los
principales caracteres femeninos enlaza con una visión muy
cercana a la misoginia. Por otro, está el hecho de que el único
blanco en un universo dominado por los afroamerica-nos acabe
despuntando como el mejor. Da que pensar... sobre to-do por el
cinismo que se oculta tras esta postura.
Típica
historia
de superación personal en circunstancias sociales adversas |
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Si el
guión de Scott Silver no es lo
mejor de la película, tam-poco la dirección de Hanson resulta
especialmente remarca-ble. El responsable de un clásico
moderno como "L.A. Confidential" realiza aquí un trabajo
meramente operativo, poco personal o sobre-saliente. El film
presenta un pasaporte formal notable porque la pro-ducción ha
congregado en sus filas a un grupo de solvencia con-trastada,
como el director de fotografía Rodrigo
Prieto, que tiene en su haber trabajos como "Amores
perros" o "Frida",
Philip Me-ssina, habitual
colaborador de Soderbergh, en el diseño de pro-ducción, o
Jay Rabinowitz en la edición.
Si no fuera por tantos nombres propios en los títulos de
crédito, y porque en los largo-metrajes para la televisión no
suele tratarse el mundo del hip hop, estaríamos a pocos pasos de
un telefilm de sobremesa –o sobre-cama– acerca de la superación
personal en circunstancias socia-les adversas.
Tampoco podría deshacerme en ha-lagos hacia el elenco que
secunda a Eminem, siendo Mekhi Phifer
("La-berinto
envenenado") uno de los más agraciados. A
Kim Basinger, como la madre de
la estrella en la ficción, se le ofrecía la ocasión de
interpretar un papel distinto al de sus anteriores títulos, un
papel reñido con el glamour y con un peso dramático bastante
resultón. Pero la actriz que ganó un Oscar y un Globo de Oro
gracias a su anterior colaboración con Hanson, no convence en
demasía como mujer ajada que atraviesa penurias económicas, más
bien la cosa se queda en señora de visita semanal a la
peluquería que ha pasado una mala noche y ha-ce mala cara. Casi
se podrían ignorar las apariciones en pantalla de
Brittany Murphy ("Inocencia
interrumpida", "Ni
una palabra") como la "chica" del protagonista, un
personaje sin ningún tipo de fundamento.
Sin ser
una película aburrida o que impaciente por su nuli-dad, su
interés es limitado y limitante. Al público en general no le
aportará ninguna novedad, aunque es de imaginar que los
seguidores de Eminem o del hip hop encontrarán en la recreación
de este mundo un aliciente. Lo cual es una lástima, porque
si se hubiera desarrollado una historia con más fuste, su
público potencial no se habría quedado reducido a una parcela
tan concreta, y el resto la habríamos recibido con mayor
satisfacción.
Calificación:
5 / 10

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