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Dirección: Stephen Gaghan.
País: USA.
Año: 2002.
Duración:
99 min.
Interpretación: Katie Holmes (Katie Burke), Benjamin Bratt
(Detective Wade Handler), Charlie Hunnam (Embry
Larkin), Zooey Deschanel (Samantha Harper), Gabrielle Union
(Amanda), Gabriel Mann (Harrison Hobart), Melanie Lynskey (Mousey Julie),
Will McCormack (August), Fred Ward (Teniente Bill Stayton), Mark
Feuerstein (Robert Hanson).
Guión:
Stephen Gaghan; basado en el libro
"Adam's fall" de Sean Desmond.
Producción: Lynda Obst, Edward
Zwick, Gary
Barber y Roger Birnbaum.
Música: Clint
Mansell.
Fotografía: Matthew Libatique.
Montaje: Mark
Warner.
Diseño de producción: Gideon
Ponte.
Dirección artística:
Pierre Perrault.
Vestuario: Louise
Frogley.
Estreno en USA: 18 Octubre 2002.
Estreno en España: 7 Mayo 2004. |
CRÍTICA
por
Leandro Marques
Fórmula repetida, repetida,
repetida
Katie es una estudiante brillante. Además, es hermosa y
parece dotada de cierta sensibilidad para el trato con los
demás. Su futuro, a dos meses de titularse como experta en
finanzas, es inmejora-ble. Incluso, ya una importante compañía
no pudo resistir a sus cualidades y encantos, eligiéndola entre
cientos de postulantes pa-ra formar parte de sus filas. Sin
embargo, todo no está tan bien; de hecho, "La desaparición de
Embry" no podría haberse convertido en una película de suspenso
si Katie fuera sólo el reflejo de su perfec-ción. Por eso,
ciertas apariciones fantasmagóricas y algunos suce-sos
trascendentales de su pasado se irán desenvolviendo con el
transcurso de la trama para evidenciar que la chica linda de la
pe-lícula tiene también un costado oscuro aún no descubierto.
La estructura narrativa de esta cinta dirigida por
Stephen Gaghan y pro-tagonizada
por Katie Holmes no po-ne a
la vista ningún recurso que pue-da vincularse con la audacia.
Sin desprenderse de los condimentos tradicionales del género, y
por lo tanto tornándose previsible a cada secuencia, "La
desaparición de Embry" no encuentra casi en nin-gún momento el
espacio para atrapar de alguna manera al es-pectador. Ni en
tiempos de presenta-ción del personaje, esto es, la chica linda,
ambiciosa e inteligente. Ni cuando ella empieza a ser
ator-mentada por los recuerdos de su ex novio, misteriosamente
desa-parecido desde hace dos años. Ni cuando su relación con el
detec-tive a cargo de la investigación deja de ser meramente
profesional. Ni siquiera cuando la verdad, disimulada
forzadamente para tratar de mantener abiertos los ojos del
público, comienza a ser revelada por las imágenes.
Frente a este panorama, en el
que cada fragmento del film surge como consecuencia evidente del
anterior, puede decirse que ape-nas quien no haya visto muchas
películas de suspenso en su vida podrá sobrevivir a ésta. La
cinta está bien filmada (aunque no de-masiado bien contada),
ofrece algunos planos interesantes, algu-nos momentos de lucidez
de la protagonista y algunos chiquitos instantes de tensión bien
logrados, por lo que logra entretener es-porádicamente. Pero
nunca se genera un clima definidamente atra-pante, ni mucho
menos, y el suspenso apenas aparece en cuenta-gotas, debido al
ya mencionado uso de estereotipos que neutrali-zan cualquier
posible sorpresa de la trama. Por si fuera poco, se hace
evidente, escena tras escena, la mala calidad de los diálogos y
los fracasados intentos del guión por concebir per-sonajes lo
suficientemente interesantes como para ocupar el lugar de
posibles sospechosos.
Pareciera que "La desaparición de Embry" está concebida con el
fin de ofrecer nada más que aquello que su-puestamente se espera
de una pelícu-la de suspenso. Pero cuesta entender cómo pretende
lograr su cometido apelando a personajes repetidos, a fórmulas
harto usadas, a giros de cá-mara adivinables segundos antes de
que se produzcan. A la hora del final, sin dudas el gran momento
de la cin-ta, es imposible recuperarse del abu-rrimiento
acumulado y dejarse llevar por una definición que al menos es
divertida (pero no por eso imprevisible). El mal de las
películas que convocan permanentemente a estereotipos no es
específicamente convocar permanentemente a estereotipos. Hay
gran cantidad de filmes que lo hacen y sin embargo pueden ser
considerados gran-des obras. El error se produce cuando no se
juega con el imagina-rio común del espectador para confundirlo,
interpelarlo, dejarlo mal parado; en definitiva, proponerle
algo, un diálogo. Eso es lo que su-cede en este caso. Mejor
dicho, lo que no sucede. Por esa razón no hay demasiado más para
decir sobre la cinta de Gaghan. Al me-nos, no algo que no pueda
decirse también sobre miles y miles de otras películas
parecidas.
Calificación:
    
Imágenes
de "La desaparición de Embry" - Copyright ©
2002 Paramount Pictures y Spyglass Entertainment. Distribuida en
España por Buena Vista International. Fotos por Jonathan Wenk. Todos los derechos
reservados.
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