CÓMO SE HIZO
"DEUDA DE SANGRE"
Notas de producción
© 2002 Warner
Sogefilms
2.
La producción
Rodada casi en su totalidad
en exteriores en la primavera de 2002, excepto cinco días en los
estudios de Warner Bros., Deuda de sangre (Blood Work) muestra
un amplio espectro del área de Los Angeles y su periferia. La
acción se representó en varios escenarios a lo largo del valle
de San Fernando, el valle de Santa Clarita, el centro de Los
Angeles, y las ciudades portuarias de Long Beach y San Pedro.
Se prestó una especial
consideración al diseño de las escenas de acción que tienen
lugar a bordo de un carguero oxidado, en el que Eastwood
escenificó el enfrentamiento culminante de Terry McCaleb con un
escurridizo asesino en serie. Las escenas de exteriores se
rodaron de noche en un barco pesquero real, que encalló hace
muchos años cerca de la costa del sur de California. Estas
escenas fueron cuidadosamente construidas por el director,
sabiendo que no habría posibilidad de hacer nuevas tomas. “El
barco pesquero no era el escenario más fácil, pero era un
excelente decorado para rodar porque era muy estable”, comenta
Eastwood. “A pesar de que rodábamos de noche y con fuertes
vientos, el barco no se balanceó en absoluto. Sin embargo, todo
el mundo tenía la cabeza llena de chichones, porque había metal
oxidado por todas partes, y cada vez que pasabas por una puerta,
te dabas un golpe”.
Una vez terminado el rodaje,
el pesquero fue hundido en colaboración con el Servicio de
Guardacostas de los Estados Unidos, el Departamento Portuario de
Los Angeles y la Agencia para la Protección del Medio Ambiente.
Para las escenas que
transcurren en el interior del barco en descomposición, el
famoso diseñador de producción Henry Bumstead, dos veces ganador
del Oscar y colaborador de Eastwood desde hace tiempo, recreó el
interior del barco pesquero en los estudios de Warner Bros. El
complicado decorado, que tenía dos pisos de altura, descansaba
sobre una piscina de hormigón para simular la línea de flotación
del barco, y estaba equipado con andamios y puertas abatibles
para permitirle a Eastwood rodar una angustiosa escena de
persecución a través de los estrechos pasillos en descomposición
de la nave.
* * *
Al igual que el resto de sus
trabajos como director, Deuda de sangre (Blood Work) refleja la
eficacia, la profesionalidad y el auténtico amor al oficio que
son la marca distintiva del modo de dirigir de Eastwood.
“Rodamos esta película en 38 días, y eso es rápido para lo que
es habitual hoy en día”, dice Eastwood. “Rodar a ese ritmo
podría hacer a otros sentirse incómodos, pero yo llevo haciendo
esto desde hace mucho tiempo y no creo que comprometa nada por
hacerlo así. Si alguien dijese Ruédala en 45 días, no sé qué
haría de manera diferente, aparte de tener un par de días
libres. Todo el mundo trabaja duro, lo hacemos y seguimos
adelante”.
“Rara vez rueda más de tres
tomas de cualquier ángulo de cámara”, dice maravillado Paul
Rodriguez, que se quedó impresionado cuando Eastwood sólo rodó
una toma del plano inicial de la película. “Fue increíble.
Después de hacer la primera toma, Clint consultó con el cámara,
‘Steve: ¿Cómo ha quedado?’ Steve dice, ‘Ha quedado estupenda’.
Clint me preguntó cómo me sentía al respecto, y cuando le dije
que la toma me parecía bien, dijo, ‘De acuerdo, sigamos
adelante’. No me lo podía creer. Dije, ‘¿Lo dices en serio?
¿Sólo una toma? ¿De la escena inicial de la película?’ Clint
dice, ‘Si Steve dice que está bien, es que está bien’. Y siguió
adelante. Eso no había sucedido nunca en las treinta y tantas
películas en las que he trabajado, y no creo que vuelva a
suceder ¡a menos que me él dé otro trabajo!”
“Trabajar con Clint es lo
mejor que hay”, dice el montador Joel Cox, que comenzó a
trabajar con Eastwood en 1975 en El fuera de la ley. “Es
increíblemente decidido y seguro. Cuando aparece en el rodaje,
tiene una idea clara de cómo va a ir cada escena, y rueda
exactamente los ángulos que necesita. También confía en toda la
gente con la que trabaja y deja a todo el mundo hacer su
trabajo. No es uno de esos directores que controlan y que dicen:
los manteles tienen que ser rojos, quiero esos cuadros en la
pared, y la iluminación tiene que ser de este color. Contrata a
gente muy competente y dice cómo le gustaría que fuese la
película, y ellos van y lo hacen”.
“Me gusta contratar a gente
con la que he trabajado antes, gente que conoce su trabajo y
disfruta con lo que hace”, recalca Eastwood. “El equipo técnico
de Deuda de sangre (Blood Work) era magnífico, especialmente
teniendo en cuenta que una gran parte de esta película se hizo
de noche y en circunstancias difíciles. Todos los departamentos
estuvieron a la altura”.
A pesar de su trepidante
estilo de rodaje, Eastwood mantiene una actitud relajada como
director. “Deuda de sangre (Blood Work) fue uno de los rodajes
más relajados, eficaces y amistosos en los que jamás he
participado, y creo que eso se debe a que la mayor parte del
equipo técnico trabaja con Clint desde hace muchos años”,
observa Anjelica Huston. “Hay una especie de código entre ellos,
y una magnífica camaradería e interés en el trabajo. Además,
Clint es muy divertido y hace que todo el mundo esté de buen
humor”.
“Cuando me llamaron para que
tomara parte en la película, dije ‘¿Estás de broma?’”, recuerda
Jeff Daniels, que ha intervenido en más de 30 películas, y ha
escrito, dirigido y protagonizado dos recientes películas
independientes. “Me puse inmediatamente a documentarme sobre
Clint y sus películas y estudié su particular estilo de dirigir
y su enfoque del proceso de realización. Era muy emocionante
tener la oportunidad de trabajar con él. Yo hacía lo que se
suponía que tenía que hacer como actor y luego me sentaba y lo
observaba. Era como ir a la escuela. Fue una gran experiencia
educativa”.
El enfoque de Daniels a la
interpretación combinó bien con la manera directa de dirigir de
Eastwood. “Debo decir que Jeff es uno de los actores menos
problemáticos con los que jamás he trabajado”, atestigua
Eastwood. “Está bien preparado, viene con ideas imaginativas y
no necesita mucha dirección. Simplemente le explicas lo que
estás tratando de conseguir y él siempre está ahí, dispuesto”.
De hecho, Daniels estaba tan
decidido a apoyar la idea de Eastwood que sus esfuerzos casi
resultaron desastrosos para la producción mientras se rodaba una
escena de coches en el desierto. “Era mi segundo o tercer día de
rodaje e iba conduciendo; Clint estaba sentado en el asiento del
pasajero y la cámara y el operador estaban situados en el
asiento trasero”, recuerda Daniels. “El sol se estaba poniendo,
y yo estaba maniobrando el coche por una carretera con muchas
curvas, al tiempo que interpretábamos la escena y tratábamos de
asegurar la toma antes de quedarnos sin luz. El espejo lateral
del coche estaba captando un reflejo de la cámara por lo que me
pidieron que lo ajustara. Mientras estoy ajustando el espejo,
veo que Clint se acerca a mí, agarra el volante y lo gira
ligeramente. Levanté la vista y me di cuenta de que había
evitado de un modo muy tranquilo una colisión frontal con una
mini-camioneta que salía de la curva. Me quedé paralizado,
pensando, ‘¡Casi lo mato! ¡Casi mato a Clint Eastwood!’”
Al tiempo que cumplía con sus
exigentes papeles de director y productor, el imperturbable y
sencillo Eastwood actuaba en casi todas las escenas de la
película y, en muchos casos, interpretaba sus propias
acrobacias. “Llevo haciendo esto muchos años y era especialmente
difícil en esta película, porque actuaba en todas las
secuencias”, admite Eastwood. “Pero me gusta todo el proceso y
quiero dar a los espectadores el valor de su dinero. Es un
trabajo agotador, tanto a nivel físico como mental, y no lo
haría de ningún otro modo. No se supone que sea fácil; se supone
que es divertido. Cada paso es apasionante y requiere una
preparación seria. No me importa si es la planificación o el
diseño de una película, la ejecución o el montaje. Yo estoy ahí
y soy parte de ello”.
Otra sorprendente marca
distintiva de la pericia de Eastwood como realizador es su
habilidad para pasar de manera tan perfecta de la actuación a la
dirección. “Clint está tan presente en una escena, a pesar de
que también esté dirigiendo, que todo lo que ves es al actor”,
dice Wanda De Jesús.
“Ya esté evaluando la escena
cuando estás en medio de ella o después de decir corten, nunca
lo manifiesta; es demasiado bueno para eso”, coincide Daniels.
“Como director y como actor, Clint está ahí para ayudarte a
conseguir lo que estás tratando de conseguir”.
“Actuar con Clint no es para
nada como actuar”, añade Rodriguez. “Te hace olvidar que es una
leyenda; antes de que te des cuenta, él es su personaje y es muy
fácil seguir su ejemplo. Cuando estaba trabajando con él, me
sentía como una chica de dieciséis años en un concierto de
NSYNC. Es muy gentil, y aprecio realmente la oportunidad y la
libertad que nos dio a todos nosotros”.
¿Cómo consigue el Hombre de
Malpaso mantener un equilibrio así al tiempo que cumple con las
múltiples obligaciones de sus producciones? “Cuando estás
interpretando una escena, puedes distinguir cuando está bien y
cuando está funcionando para todos los personajes”, explica
Eastwood. “Es difícil. Tienes que asegurarte de que estás
siempre ‘dándole al interruptor’, por decirlo así. Pero cuando
estás tratando con grandes actores como Jeff, Anjelica y Wanda,
es más fácil darle al interruptor porque están tan inmersos en
ello, que tu simplemente te metes de lleno”.
“Hace que parezca sencillo”,
dice Huston, que ha dirigido las películas Bastard Out of
Carolina y Agnes Brown. “Mi padre tenía una frase siempre que me
dirigía a él con grandes preguntas, que era ‘Simplemente hazlo,
cariño’. Y Clint parece hacerlo sencillamente tan bien.
“Pasé muchos años con mi
padre en unidades de cuidado intensivo y vi cómo le operaban de
un aneurisma en el corazón”, continúa diciendo Huston. “No
estuvo bien los últimos doce años de su vida. Así que la
combinación de mi experiencia con mi padre en el hospital y el
hecho de que Clint le hubiese interpretado en Cazador blanco,
corazón negro fue una extraña coincidencia. En lo que respecta a
Clint como hombre, su manera de ser, su relajación y su calma,
me recuerda mucho a mi padre. Tiene una magnífica manera de
hablar y andar despacio que te hace sentirte en casa. Su estilo
realmente se presta a una relajación en el rodaje que es muy
útil y tranquilizadora para un actor, especialmente cuando
llegas nervioso para trabajar con el Sr. Eastwood”.
Tal vez sea Jeff Daniels el
que mejor resuma la gratitud y el entusiasmo expresados por los
actores y el equipo técnico de Deuda de sangre (Blood Work), a
la vez que disfruta del privilegio de trabajar con uno de los
artistas más famosos y respetados de la industria del cine: “Es
un rodaje especial cuando estás ahí viendo a Clint Eastwood
andar a zancadas en medio de un bulevar de California con una
escopeta recortada, haciendo volar un Ford”.
1.
La historia y los personajes
2. La producción
Imágenes
y notas de cómo se hizo "Deuda de sangre" - Copyright © 2002 Malpaso Productions
y Warner Bros. Pictures.
Distribuidora en España: Warner Sogefilms. Fotos por Merie W.
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