He admirado el modo como el ve-terano actor y director
Clint East-wood ha buscado
paulatinamente adaptar su carrera a su edad. A dife-rencia de
otros actores (siempre hombres) que patéticamente preten-den
ignorar el avance del tiempo (Schwarzenegger y Woody Allen
vie-nen a la mente), Eastwood trata de buscar papeles
consistentes con esta etapa de su vida. Así lo hemos visto
extender su rango tomando retos como "Los Puentes de Madison
County" y burlarse de su edad en "Space Cowboys". Ahora, con
"Deuda de Sangre", Eastwood revisita el género poli-ciaco, tal
vez el que más famoso lo hizo para las audiencias
con-temporáneas.
En "Deuda de
Sangre" conocemos al agente del FBI Terry McCaleb (Clint
Eastwood), quien ha ganado notoriedad en la pren-sa por la
obsesión que un asesino tiene con él. En la escena de sus
asesinatos siempre hay un mensaje para McCaleb, provocán-dolo y
burlándose de su incapacidad para atraparlo. Un día, sin
embargo, el agente está a punto de capturar al criminal, pero
una persecución a pie deja postrado al veterano policía, con un
proba-ble ataque cardiaco. El asesino escapa. Dos años después,
McCaleb sufre aún las consecuencias de esa crisis, y con un
co-razón nuevo trata de adaptarse a su vida como policía
retirado. Pero una mujer le pide ayuda para resolver un
asesinato, y McCaleb, auxiliado por su apático vecino, decide
volver a la vida de investigador para pagar un favor, a pesar de
que hacerlo pone en peligro su vida, por su delicado estado de
salud.
Tengo opiniones encontradas sobre esta cinta; por un lado la
trama es in-teresante, impredecible (al menos hasta el último
tercio, cuando es ex-cesivamente fácil adivinar el desen-lace) y
siempre es un placer ver a Eastwood actuando. Su trabajo es
ho-nesto y entretenido, aunque el resto del elenco no embone tan
bien en la trama. Las demás actuaciones son irregulares,
particularmente la de Paul Rodríguez
como un impertinente policía que a la vez funciona de "comic
relief". Rodríguez es en realidad un competente comediante, pero
su participación en "Deuda de Sangre" es franca-mente irritante.
Incluso una actriz tan buena como
Anjelica Hous-ton queda mal con un papel plano y
demasiado corto, como la doctora de McCaleb.
Jeff Daniels como Buddy, el
vecino de East-wood, es meramente funcional, y su personaje se
siente forzado, aparentemente existiendo sólo para que el ex
policía le explique el desarrollo de la investigación, para que
el público también esté enterado.
Creo que la
falla básica de esta película radica en el guión, escrito
por el usualmente exitoso Brian
Helgeland ("L.A. Con-fidential"). Está basado en una
novela, y desde luego sufre de todo lo que sufren similares
adaptaciones; los personajes que en la pá-gina cobran vida a lo
largo de muchos capítulos, aquí deben reali-zar su parte en
minutos; de igual forma hay ciertos saltos de lógi-ca en la
trama, que llegan aparentemente de la nada. No los quie-ro
revelar, porque la cinta contiene buenas sorpresas, pero son tan
apresuradas y carentes de fundamento que en ocasiones resultan
ridículas.
Entonces, por un lado, la cinta me pareció interesante y
entretenida; pe-ro por otro, el flojo guión tropieza en
numerosas ocasiones y hay que ser muy indulgentes para tragar
sus in-consistencias y agujeros (¡y ese for-zadísimo romance!).
En mi opinión la sólida presencia de Eastwood pone la balanza
del lado positivo, pero ape-nas... No se pierde mucho si no se
ve esta cinta, pero quien esté en el humor correcto (sobre todo
si se gusta de la pasada obra de Eastwood), podrá pasar un buen
rato. Pero para una muy superior cinta policiaca, siempre
recomendaría "Memento"
o la mencionada "L.A. Confidential".
Calificación: 6
/10