CRÍTICA
por
Julio Rodríguez Chico
Valoración:
    
Entre lo
real y lo soñado
La buena literatura siempre ha su-puesto un bocado apetecible
para el cineasta, ávido de buenas historias, y para quien su
adaptación a la pantalla se presenta como un reto y una
opor-tunidad de dar su peculiar interpreta-ción a figuras
popularmente conoci-das. Es una tarea arriesgada porque cada
lector ya ha recreado ese mun-do con su imaginación y ha forjado
sus personajes a lo largo de va-rias horas delante del libro. El
Quijote es quizá una de las obras más tentadoras, que ya en los
albores del séptimo arte fue objeto de aproximaciones que van
desde los 16 segundos de Zecca (1902) o de la película de Méliès
hasta el mismo Orson Welles (que incluso proyectó un trabajo que
no llegó a estrenarse), o des-de la versión del alemán Pabst
hasta otras más cercanas al musi-cal o al melodrama que al
género caballeresco.
Hace once
años, el propio Gutiérrez Aragón
realizó una serie para la televisión, centrada en las correrías
recogidas en la primera parte del libro. Ahora, en una versión
más breve, nos ofrece su con-tinuación en un intento por
guardar un equilibrio entre el rigor histórico y la fantasía, a
la vez que busca una modernidad que mantenga el realismo
necesario para hacerlo próximo sin traicionar el carácter
teatral de época cervantina. Ésta es la pretensión del
director, que el espectador deberá juzgar si con-sigue o no.
El Quijote
de Avellaneda ha roto las barreras de la realidad y obli-ga al
ilustre hidalgo a salir en busca de nuevas aventuras: combatir
al Turco, descubrir y castigar a quienes hacen uso de su fama en
provecho propio y, sobre todo, liberar a su amada Dulcinea del
To-boso de los encantamientos de que es víctima. Con este
presu-puesto narrativo, el director juega su baza al combinar lo
real y lo imaginario, de forma que el propio Don Quijote
vislumbra la repre-sentación que de él se ha hecho hasta
convertirle en un ser ima-ginario, fantástico, de ficción.
El director cántabro quiere pre-sentarnos una historia más
román-tica y cálida que las hechas hasta ahora, en la que la
locura de Don Quijote tenga un componente de humor que al mismo
tiempo resul-te patético. Al adaptar el guión, opta por
evitar términos y expresiones anti-guas en pro de la comprensión
del es-pectador, aunque los comentarios del caballero continúen
siendo grandilocuentes y chocantes. Los personajes que se nos
ofrecen son de carne y hueso, con un Quijote ácrata y libre que
ha sido su-plantado por el personaje de Avellaneda, un Sancho
que ha dejado de ser mera comparsa para convertirse en
continuador de las lo-curas de su amo, una Dulcinea que conserva
la doble condición de aldeana y de dama idealizada, un Sansón
Carrasco tratado de ma-nera cómica o una duquesa ahora
presentada con su lado más amable.
El intento
de Gutiérrez Aragón por moverse en el difícil terreno que va
entre la ficción y la realidad es loable y original, pero lo
cierto es que la película resultante se nos antoja lenta y sin
un ritmo que sostenga las diferentes aventuras, que pasan a
presentarse de ma-nera concatenada pero sin unidad. La puesta
en escena resulta excesivamente teatral, y su intento de
modernización se que-da a medio camino, y se cobra como tributo
la pérdida de la esencia de unos arquetipos universales
encarnados por Qui-jote y Sancho. Los toques de comedia que
rodean al escudero le convierten más en un bufón que en la
figura realista y pegada a la tierra tradicional, a la vez que
pierde la fuerza necesaria para servir de contrapeso al
idealismo de su amo. Tampoco adquieren profun-didad las
relaciones entre uno y otro, que únicamente quedan apuntadas y
por tanto empobrecidas.
La
fotografía de Alcaine busca esos
contrastes que el guión se empeña en destruir, mientras que la
música de José Nieto sí contribuye
a crear ese clima romántico y de ensoñación que acompaña las
gestas del loco de La Mancha. Una foto-grafía y música que
salvan a una película que no pasa de ser acep-table –aunque haya
recibido el premio Ciudad de Roma en el Festi-val de Venecia–, y
que no hace más que quitarle el alma a una de las joyas de la
literatura universal.
Imágenes
de "El caballero Don Quijote" - Copyright © 2002 Gonafilm.
Distribuidora en España: Alta Films. Todos los derechos
reservados.
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