Sé que me va a
costar trabajo escribir esta crítica porque, por más que lo
intento, me es imposible ver "Dragón Rojo" sin pensar en el
libro en el que está basada (que leí recientemente) y en la
previa película que llevó a cine esta perturbadora historia
("Man-hunter", de 1986). Pero vamos... trataré de fingir
objetividad en la medida de lo posible.
Comenzaré por describir la trama: "Dragón Rojo" se desarrolla
antes de los eventos retratados en "El Silencio de los
Corderos", aunque la historia que ambas cuentan es muy parecida.
Will Graham (Edward Norton)
es el brillante criminólogo que capturó a Hannibal Lecter (Anthony
Hopkins), y cuando surge un asesino serial que mata
familias, Jack Crawford (Harvey Keitel),
el antiguo jefe de Graham, le pide que salga del retiro para
auxiliar al FBI en la captura de este nuevo criminal. A
regañadientes Graham acepta y comienza su investigación, pero a
pesar de los avances que logra, el FBI está aún lejos de
capturar al asesino. Entonces, Graham tiene que solicitar la
ayuda de Hannibal Lecter, su antiguo ene-migo, para evitar que
haya más homicidios. Desde luego el Dr. Lec-ter no hará fácil la
colaboración, pues sus juegos mentales e insi-diosas preguntas
podrían causar al detective más daño que bene-ficio.
Una vez más el
guionista Ted Tally ha sabido
extraer los elementos esenciales de la compleja novela para
preservar el lúgubre tono y suspenso que marcan los
libros de Thomas Harris. La
dirección de Brett Ratner es
adecuada. Digamos que encuentra un punto medio entre las
afectaciones visuales que Rid-ley Scott usó tan exitosamente en
"Hannibal",
y el suspenso y magnífico desarrollo de personajes que Jonathan
Demme logró en la original "El Silencio de los Corderos". No
quiero hablar mal de Ratner, pues su labor es adecuada, pero
sólo podemos imaginar-nos lo que hubiera resultado en manos de
un director más capaz... Sam Raimi y David Fincher vienen a la
mente.
Por parte de los actores estoy inde-ciso... por un lado es
evidente su ta-lento; de Hopkins no queda duda, y tampoco de
parte de Edward Norton, Harvey Keitel y
Ralph Fiennes. Pero por buenos
que sean, no estoy tan seguro de que fueran los apropiados para
sus papeles. Claro que para An-thony Hopkins no hay alternativa,
pero Edward Norton se siente demasiado joven y fresco para
interpretar un ex investigador cuyo espíritu fue casi devorado
por el feroz Lec-ter. Ralph Fiennes es muy bien parecido y tiene
buena presencia... cualidades que se antojan exactamente las
opuestas de un asesi-no torturado por sus inseguridades y su
horrible pasado, al menos como lo pinta Harris. Finalmente
Keitel muestra buen balance entre rudeza e inteligencia, pero
como mentor y figura paterna de Gra-ham hubiera tal vez
convenido un actor menos intenso y más cáli-do. La única que
destaca es Emily Watson como
Reba McClane, potencial víctima del asesino. Su interpretación
es a la vez vulnera-ble y fuerte, retratando maravillosamente un
personaje cuyas des-ventajas físicas han necesariamente creado
barreras y mecanis-mos de defensa emocionales.
A pesar de todo
esto, "Dragón Rojo" es entretenida y cuenta con una trama
interesante, cuyos giros y sorpresas tal vez no son muy
originales, pero que cumplen su cometido de emo-cionar y
confundir al espectador. Ninguna de las quejas que he
mencionado es demasiado grave, pero sus virtudes tampoco son lo
suficientemente brillantes como para elevarla por encima de su
mo-desta intención de divertir y provocar suspenso. Digamos que
es una cinta que, dentro de su mediocridad, logra relucir por el
talento del equipo creativo, haya sido o no el ideal para llevar
a la pantalla esta historia.
Calificación: 8
/10