|
|
Dirección
y guión: Todd Haynes.
Países: USA y Francia.
Año: 2002.
Duración: 107 min.
Interpretación: Julianne Moore (Cathy
Whitaker), Dennis Quaid (Frank Whitaker), Dennis Haysbert
(Raymond Deagan), Patricia Clarkson (Eleonor Fine), Viola Davis
(Sybil), James Rebhorn (Doctor Bowman), Celia Weston (Mona
Lauder), Bette Henritze (Sra. Leacock), Michael Gaston (Stan
Fine), Ryan Ward (David Whitaker), Lindsay Andretta (Janice
Whitaker), Jordan Puryear (Sarah Deagan), Kyle Smith (Billy
Hutchinson), Barbara Garrick (Doreen), Olivia Birkelund (Nancy).
Producción: Jody
Patton y Christine Vachon.
Música: Elmer
Bernstein.
Fotografía: Edward Lachman.
Montaje: James
Lyons.
Diseño de producción: Mark
Friedberg.
Dirección artística: Peter
Rogness.
Vestuario: Sandy
Powell.
Estreno en USA: 8 Noviembre 2002.
Estreno en España: 14 Marzo 2003. |
CRÍTICA
por
Diego Vázquez
Viviendo en
los 50 norteamericanos
Julianne Moore está viviendo el que probablemente sea
el mejor año de toda su carrera artística y el que sin duda va a
ser el de su reconoci-miento a nivel mundial, no sólo como una
imprescindible actriz secundaria, sino como una de las grandes
compo-sitoras de personajes de la actualidad cinematográfica, sea
cual sea la ex-tensión de éstos en líneas de guión. Esto se puede
comprobar con facili-dad en la imprescindible “Las
horas”, donde crea probablemente el personaje más
complicado de las tres mujeres protagonistas de la cinta, una
auténtica máscara de oculta frustración capaz de derretir al
espectador más duro. Pero es en esta “Lejos del cielo” donde
Todd Haynes le brinda el
personaje de más peso de toda su ca-rrera, su auténtica
plataforma de lanzamiento, como ha quedado probado con el
triunfo rotundo de su interpretación en el Festival de Venecia y
en varias asociaciones de críticos que la destacan como la mejor
actriz del año, además de estar nominada en los Oscar. Es
imposible quedarse con una de las dos mujeres que interpreta,
tanto en este film como en el de Stephen Daldry, pues son
crea-ciones ambas de altura eminente, aunque en este caso quepa
aña-dir a su favor el que cargue con casi todo el peso del film
sobre sus espaldas y salga de él como su mejor triunfo.
No es que
el reparto que la acompa-ña, con un recuperado
Dennis Quaid que pocas veces ha
estado mejor o el gran soporte de los secundarios
Den-nis Haysbert y
Patricia Clarkson, no realice
un trabajo muy destacable o que el film no cuente con grandes
aciertos en los apartados técnicos en-cargados de llevar a la
pantalla unos años 50 cargados de luz y color (ho-menajeando los
melodramas de Dou-glas Sirk), pero dentro del buen sa-bor que
deja esta cinta casi magnífica, lo más inolvidable es la
creación de esa mujer que no comprende la sociedad de su tiempo
y que no entiende por qué no puede hablar con un negro que
resulta mucho más inteligente que el común de las amistades que
le rodean y por el que además comienza a sentir algo más allá de
la amistad. Pero en una sociedad profundamente racista e
hipó-crita como fue la norteamericana de los brillantes (en la
superficie, como bien se encarga de destacar el film) años 50 –
donde el con-tacto entre blancos y negros era el mayor de los
pecados y un mo-tivo de exclusión social por parte de cualquiera
de las dos razas, y donde la homosexualidad que Quaid descubre
en sí mismo, una enfermedad, como no tarda en etiquetarla, que
no puede “curar” por mucho que lo intente, sólo podía ser
llevada en el más absoluto de los secretos–, una mujer
adelantada a su tiempo no tenía cabida. De ahí que toda la
historia se vea básicamente desde su punto de vista (aunque haya
incisos de narración desde el del marido) y que sea con ella con
la que concluyamos el film, aunque sea en esta conclusión donde
se encuentran algunos de los problemas que arrastra esta pequeña
gran cinta.
Todd
Haynes (antiguo niño prodigio “indie” que hace aquí su primera
incur-sión plena en el “mainstream”) dirige con delicadeza y
distancia esta histo-ria que a ratos parece necesitar a un David
Lynch o a un Todd Solondz tras las cámaras, pero con tantos
temas puestos sobre la mesa y con la per-fecta recreación del
pulso de la época (uno llega a sentir la indefensión de sus
personajes en carne propia), ter-mina siendo decepcionante que el
film no acabe por hincar al diente hasta el fondo en tan jugoso
plato. A pesar del general buen sabor que deja, queda no
obstante una li-gera sensación de decepción al finalizar la
proyección, que ni los impresionantes trabajos de fotografía,
banda sonora (Elmer Bernstein,
inmortal) o diseño de producción (decora-dos, vestuario,
peinados, atrezzo y gama cromática, brillan por sí solos) que
atesora la cinta pueden sepultar. Es una he-rida de escritura
la que se abre tras aparecer los títulos de crédito finales,
dolorosa por haber arrebatado el puesto de honor que este gran
trabajo se merecía, dejándolo a medio gas cuando más nece-sitaba
de todo el combustible disponible. Queda así una gran pelí-cula
coja.
Calificación:
8 / 10
Imágenes de "Lejos del cielo" - Copyright © 2002 USA Films.
Distribuidora en España: Vértigo Films. Todos los derechos
reservados.
Página
principal de "Lejos del cielo"
Añade "Lejos del cielo" a tus películas favoritas
Opina sobre
esta película en nuestra Lista de Cine
Suscríbete
a la Lista de Cine si todavía no eres miembro
Recomienda
esta película a un amigo
|