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GHOST SHIP (BARCO FANTASMA)


 
Dirección: Steve Beck.
Países:
USA y Australia.
Año: 2002.
Interpretación: Julianna Margulies (Maureen Epps), Ron Eldard (Dodge), Isaiah Washington (Greer), Desmond Harrington (Jack Ferriman), Gabriel Byrne (Capitán Sean Murphy), Alex Dimitriades (Santos), Karl Urban (Munder), Emily Browning (Katie), Francesca Rettondini (Francesca).
Guión: Mark Hanlon y John Pogue; basado en un argumento de Mark Hanlon.
Producción: Joel Silver, Robert Zemeckis y Gilbert Adler.
Música: John Frizzell.
Fotografía:
Gale Tattersall.
Montaje: Roger Barton.
Diseño de producción: Graham 'Grace' Walker.
Dirección artística: Richard Hobbs.
Vestuario: Margot Wilson.
Estreno en USA: 25 Octubre 2002.
Estreno en España: 5 Diciembre 2002.

 

CRÍTICA
por Tònia Pallejà
Canalcine.net, Barcelona

Una casa encantada que hace aguas

  Juguemos a las fórmulas, una mane-ra tan reduccionista como cualquier otra de describir una película que, co-mo la que nos ocupa, toma presta-das todas sus señas de identidad y consecuentemente no dispone, en esencia, de ningún carácter pro-pio (más allá de la insignificante va-riación que se deriva de su localiza-ción en aguas oceánicas). "Ghost Ship" no es otra cosa que una producción de terror del exprimido subgénero de casas encantadas, a la que se vienen a añadir, en distintas proporciones –y para acabar de enredar la madeja– ele-mentos de otras líneas tan dispares como "Titanic", "Ghost" o "Ángeles y demonios" (prefiero no mentarles "Dogma" o "Little Ni-cky", por su claro registro en clave de comedia, ya que podría des-pistar al lector).

  El típico caserón lleno de presencias sobrenaturales, ruidos sospechosos, movimientos imposibles y sobrecoge-doras apariciones, es trasladado –co-mo su título ya se encarga de seña-lar– a alta mar. El protagonista de la cinta –con desahogado presupuesto pero espíritu de serie B– es un es-pectral barco, una enorme y tenebro-sa mansión flotante que navega a la deriva, en aparente estado de abandono y lacrada por el óxido, en la región de Bering. Se trata del Antonia Graza, un crucero italiano de lujo que se dio por desa-parecido en 1962 bajo oscuras circunstancias, y que ahora resur-ge, como venido de otro mundo, a miles de kilómetros de la ruta que entonces frecuentaba. A un equipo especializado en el rescate de naves naufragadas se le presentará la oportunidad de hacerse con la embarcación, lo cual les reportaría cuantiosos beneficios económicos. Cuando sus miembros suban a bordo del deshabitado transatlántico, comenzarán a producirse extraños fenómenos rela-cionados con la trágica muerte de toda la tripulación décadas atrás...

  Los mejores momentos de "Ghost Ship" se encuentran anecdóticamente al inicio del film. Un arranque potente, a modo de preámbulo, rayano con el gore y tiznado de humor negro, que promete algo que no encuentra conti-nuación, ni en mala leche ni en in-ventiva. La historia a partir de aquí pierde o, mejor dicho, se acaba, por-que ya nos la conocemos al dedillo y no aporta nada nuevo a la tradición. Es cierto que la idea de la que parte la película no tiene mucha substancia que ofertar–ya se ha hecho caldo de esta misma gallina en incontables ocasiones–, pe-ro además su desarrollo resulta tan torpe y poco estimulante que, sin llegar a aburrir, fatiga. El exiguo guión en base al cual avanza mecánicamente la trama –con el piloto automá-tico puesto– repasa uno por uno todos los tópicos sobre "vi-viendas hechizadas" habidos y por haber (el juego de madera cuyas letras giran solas hasta formar una palabra, la canción me-lódica del año de la catapum que empieza a sonar sin saberse de dónde procede, las interferencias en los walkie-talkies, y la visión de una niña –¡que no falte la niña!– ataviada con ropas antiguas...) y los expone sin ningún tipo de gracia o afán por desmarcarse, ni que sea un pelín, de lo ya establecido.

  La historia hace aguas en todo momento, y se aguanta a flote a duras penas, pues ni siquiera los mecanismos para provocar reac-ciones inesperadas en el espectador –eso que llamamos "sustos"– dan grandes frutos: los vemos acercarse de una hora lejos, siendo su único punto fuerte la lograda ambientación en los decorados y una atmósfera, un tanto tibia, pero eficiente.

  Pero a "Ghost Ship" le cuesta co-ger el rumbo, o no tiene demasia-do claro hacia dónde encaminarse para llegar a buen puerto. Así, al-canzado su tramo final, sobreviene el desastre, confundiéndonos con un desconcertante giro de timón que acaba por deslavazar la precaria co-herencia de tan inconsistente estruc-tura. El film se complica a estas altu-ras con componentes nada afortunados que tienen que ver con otros barrizales –y ahí ya encalla–: relaciones amistosas con el Más Allá, almas que no pueden encontrar el reposo eterno y el de-senmascaramiento de una figura no terrenal, que no les desvelaré, no sea que a alguno sí vaya a causarle algún tipo de grata sorpresa (a mí me pareció una soberana burla a la inteligencia). Esta preci-pitada resolución, totalmente cogida por los pelos y presentada co-mo si de un anuncio de coches o perfumes se tratara, obliga a cambiar el punto de vista (si es que dispone de alguno) y anular las sospechas iniciales, no porque no se vean cumplidas (tan previsible es todo), sino porque se trata de un absurdo "pero aquí no se aca-ba todavía, aún hay más".

  El responsable del naufragio, es decir, del largometraje, es un di-rector tan poco imaginativo como Steve Beck, quien después de encar-garse de los efectos especiales de al-gunos títulos de gran alcance comer-cial como "Abyss", "La caza del Oc-tubre Rojo" o "Indiana Jones y la últi-ma cruzada", dio el salto a la realiza-ción con el poco glorioso remake de "13 fantasmas" (aquí esta cifra es superada). "Ghost Ship" es tan prescindible y monótona como aquélla; demasiados boquetes co-mo para no acabar hundiéndose. De un elenco discreto, que hace lo que puede –sin demasiados esfuerzos tampoco– por dar forma y fondo a unos personajes planos y estólidos, destacar, por aportar unos cuantos nombres, a Gabriel Byrne como el capitán –raro que con él en el reparto la cosa no fuera de barcos o del Bien contra el Mal–, Isaiah Washington (el delincuente dandy de "Bienvenidos a Collinwood"), Julianna Margulies, Ron Eldard y Desmond Harrington.

  Una película poco competente y aun menos ingeniosa, planteada desde una mal entendida originalidad que a efec-tos prácticos resulta nula. Apenas toma riesgos y cuando lo hace, resulta todo un patinazo. No lamentarán perdérsela.

Calificación: 4.5 / 10

CANAL #CINE - Revista de Cine colaboradora


Imágenes de "Ghost ship" - Copyright © 2002 Warner Bros., Village Roadshow Productions, NPV Entertainment, Dark Castle Entertainment y Ghost Ship Films. Distribuidora en España: Warner Sogefilms. Fotos por Vince Valitutti. Todos los derechos reservados.

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