CÓMO SE
HIZO "LA VERDAD SOBRE CHARLIE"
Notas de producción
© 2002
UIP
LA VERDAD
SOBRE CHARLIE es la decimosexta película de Jonathan Demme. Se
trata de una nueva versión de la película rodada por Stanley
Donen en 1963, Charada. Dice Demme, director, co-guionista y
productor de LA VERDAD SOBRE CHARLIE: “Charada tuvo mucho éxito
en su tiempo y se ha convertido en un clásico imperecedero. Es
una historia fabulosa con personajes y escenarios estupendos. Me
encanta la forma en que combina el misterio y el suspense con
las relaciones entre los personajes y el humor. Le pregunté a
Donen qué le parecía la idea de un remake de su película y me
quedé encantado cuando me dio su bendición. Charada se rodó en
1963 y ofrecía una imagen adecuadamente encantadora y elegante
de París. A la hora de plantearme el remake me sentí fascinado
por esta idea: al mismo tiempo que Donen rodaba Charada en
París, los directores de la nueva ola estaban rodando en una
esquina cercana películas como Una mujer es una mujer (Godard),
Tirez sur le pianiste (Truffaut), Cleo de 5 a 7 (Varda), Les
cousins (Chabrol) o Lola (Demy). Así que LA VERDAD SOBRE CHARLIE
nos ofrecía la oportunidad de jugar con la idea de una versión
nueva olera del estilo refinado de Donen”.
La nouvelle
vague... siempre en la cresta de la ola
El
movimiento de la nouvelle vague tuvo una enorme influencia en la
historia del cine moderno, y siempre ha ejercido una atracción
muy especial para Jonathan Demme: “La primera película que vi de
la nueva ola francesa fue Tirez sur le pianiste (“Disparad al
pianista”), de François Truffaut, con Charles Aznavour. Hay una
escena en la que un personaje le confiesa algo a otra persona y
luego añade, “Y si miento, que se caiga muerta mi madre”. Y
Truffaut inserta un plano de una anciana que se aprieta el pecho
y se derrumba en el suelo... Fue uno de los mejores momentos que
recuerdo haber vivido en una sala de cine: ¡no sabía que se
podían hacer cosas así en una película!”.
“Por eso
me atraía la idea de rodar una nueva versión de Charada dándole
un toque visual inspirado en la nueva ola. Hoy en día la
nouvelle vague sigue siendo tan influyente como siempre, y sin
duda nunca dejará de serlo. Cineastas de todo el mundo tan
distintos como Wong Kar-wai, Lars von Trier, Quentin Tarantino o
Paul Thomas Anderson, por citar tan solo unos pocos, hacen
películas que están directamente influidas por las de los
autores de la nueva ola”.
Demme
observa también el influjo de la nueva ola en un éxito reciente
como Corre Lola corre, del alemán Tom Tykwer: “Me encanta ese
detalle de que Lola inserte flashes de lo que están pensando los
personajes. Me pareció divertido darle también esa dimensión
subliminal a LA VERDAD SOBRE CHARLIE. De hecho el personaje de
Lisa Gay se llama Lola en homenaje a la película de Tykwer”.
Demme
también se sintió atraído por la posibilidad de emplear las
nuevas tecnologías: “Decidimos jugar con la textura de la
película rodando el material subliminal con una cámara digital,
para que tuviera un aspecto distinto al del resto de la
película. El enfoque general de la película consiste en que
todos tratamos de rodarla como si fuera el primer trabajo que
hacíamos nada más salir de la escuela de cine. Queríamos
recuperar esa frescura de estilo, esa sensación de divertirse,
de sentirse excitados por el mero hecho de hacer una película”.
La
montadora Carol Littleton, cómplice habitual de Demme, añade:
“Ese era el espíritu. El caso es que ninguno de nosotros hemos
pasado por una escuela de cine... Pero queríamos liberarnos de
la forma habitual de plantearse un rodaje. Las últimas tres o
cuatro películas de Jonathan han sido obras bastante
estructuradas y con una presentación bastante sobria y formal.
Ahora lo que queríamos era hacer todo lo contrario”.
Los personajes
Una de las
claves a la hora de plantearse esta nueva versión de Charada era
buscar un enfoque diferente para los personajes de Reggie y
Joshua Peters, la pareja protagonista. Dice Demme: “No me
interesaba tratar de duplicar el emparejamiento icónico de
Audrey Hepburn y Cary Grant. En primer lugar porque sería
imposible conseguir algo similar; y en segundo lugar, porque
como cineasta no me interesa para nada ese tipo de imitaciones.
El núcleo de la historia lo forman esos dos personajes: una
mujer en apuros y un tipo tan servicial que parece hecho de
encargo para ella. Enseguida se ven rodeados por un grupo de
personajes empeñados en pedirle a Reggie una serie de cosas de
las que ella no tiene la más remota idea”.
En la
versión original de Charada, Hepburn se enamora enseguida del
viejo zorro más elegante de todos los tiempos... Cary Grant
(quien, a sus 60 años, no hace más que protestar de que los
avances amorosos de Reggie suponen un riesgo coronario para un
hombre de su edad). La ecuación se invierte en LA VERDAD SOBRE
CHARLIE pues es el frío y duro Mark Wahlberg el que pierde la
cabeza sin remisión por Reggie gracias a su irresistible
personalidad: es cálida, ingenua y “comestible” (como dice de
ella el personaje de Tim Robbins). En vez de vivir
automáticamente una gran aventura romántica, sin embargo, Reggie
y Joshua mantienen una relación más bien accidentada: su
atracción natural se mezcla con una escalada de engaños y
situaciones de peligro que acaban en una situación de total
alienación. Joshua aparenta padecer un grave caso de
“personalidad múltiple”, lo que reduce bastante, por decir algo,
sus posibilidades de cortejar con éxito a Reggie.
Demme
quería hacer la película con una actriz en particular, de hecho
ésta era una de sus principales motivaciones para abordar el
proyecto. Thandie Newton había protagonizado su anterior título,
Beloved, y el cineasta se había convertido en un gran admirador
de la actriz. “Estaba dispuesto a cualquier cosa para volver a
rodar con Thandie. Es una gran actriz: encantadora, profunda,
increiblemente inteligente, divertida, llena de clase, y
dispuesta a probar lo que sea en cuanto artista; no le teme a
nada y tiene una forma muy imaginativa de plantearse todo lo
relacionado con la historia y los personajes. El personaje de
Reggie es el de una mujer sin corromper, una persona íntegra y
decente, con un agudo sentido del bien y del mal. Pensando en
Charada me di cuenta de que el remake constituía un vehículo
magnífico para que se luciese una actriz tan excepcional y tan
infrautilizada como Thandie”.
Newton
aceptó encantada la propuesta: “No hay nada mejor que rodar una
película en familia y hay que reconocer que Jonathan es mi
familia desde que rodamos juntos Beloved. Respeta enormemente a
la gente que elige para hacer una película, y elige siempre a un
equipo excepcional. La confianza que deposita en ti te permite
dar lo mejor de ti misma. Y la forma en que ha decidido rodar
esta película ha sido algo liberador. Me parece un proyecto muy
original. Ibamos inventando cosas sobre la marcha. A veces se
incluía en el plano a gente de la calle, sin que ellos se diesen
cuenta. El rodaje fue un proceso lleno de frescura e inmediatez.
Por otro lado, me gusta el personaje de Reggie, la admiro mucho.
Es ingenua e idealista pero tiene un fuerte sentido moral. Le
pasan las cosas más extrañas e increibles pero ella trata de
resolver de la forma más lógica y sincera el dilema en el que se
encuentra”.
Demme no
había trabajado nunca con Mark Wahlberg pero le impresionó el
trabajo del actor en Boogie Nights y cuando le vio en Tres reyes
decidió que era el adecuado para encarnar el papel de Joshua
Peters. “Le dije que se olvidara de Cary Grant. Pensé en
tatuarme la frase en la frente para que nunca nos olvidáramos de
que estábamos haciendo algo completamente diferente. En
realidad, Mark es el anti-Cary Grant. En vez de un tipo mayor,
elegante y cosmopolita, queríamos un joven criado en la calle,
duro, hecho a sí mismo, un boy scout por fuera que quizá
albergaba un lado oscuro en su interior. Un hombre que se
enamora de la chica de sus sueños pero que parece incapaz de ser
sincero con ella, por razones que sólo él parece conocer”.
Wahlberg
comenta: “Joshua es sin duda el papel más difícil que he hecho
hasta la fecha. Se juega mucho en su intento de ganarse a Reggie
y de resolver el misterio que la rodea. A lo largo de la
historia no cesa de cambiar, de reinventarse a sí mismo para no
quedarse fuera de juego según se complican los acontecimientos.
Los métodos de trabajo de Jonathan a veces me sorprendían.
Consiguió tenernos intrigados durante todo el rodaje. Quiero
decir que hay personajes que aparecen en casi todas las escenas
pero Jonathan se negó a decirme quiénes eran, si estaban conmigo
o contra mí. La gente se va a quedar sorprendida con la
película”.
El papel
de Mr. Bartholomew, equivalente al que hacía Walter Matthau en
Charada, se le encomendó a Tim Robbins. Demme repitió a todos
los miembros del reparto que evitaran referirse al film original
en sus caracterizaciones, pero en el caso de Robbins hizo una
excepción: “Creo que se ha inspirado un poco en Walter Matthau.
Me encanta el humor y los diferentes niveles que Tim aporta al
personaje. Al principio me sentí un poco incómodo a la hora de
dirigir a un actor-director cuyas películas admiro tanto. Pero
mi nerviosismo desapareció en cuanto vi a Tim convertirse
gradualmente en Bartholomew”. Robbins disfrutó al meterse en la
piel del inescrutable funcionario: “Bartholomew es muy serio y
conservador, es un fiel seguidor de las ordenanzas ... o eso es
lo que parece. Me gustó interpretar el papel de un tipo tan
calculador”.
Demme
completó el reparto de la película planteándose cada papel como
si fuera el de un protagonista. El comandante de la policía
parisina que interroga a Reggie sobre la muerte de su esposo es,
a diferencia de la película original, una mujer que viene
interpretada por la eminente actriz francesa de cine y teatro
Christine Boisson. Dice Boisson: “Cuando leí el guión por
primera vez, el comandante era un hombre. El personaje tiene
algo de Bogart, es duro y fuerte, pero al convertirlo en mujer
adquiere un carácter más humano. Siente simpatía por la gente”.
LA VERDAD
SOBRE CHARLIE representa el debut en el cine de habla inglesa de
Joong-Hoon Park, estrella de cine inmensamente popular en su
país, Corea del Sur, así como en el resto de Asia, gracias a
papeles como el del detective Woo en la película de Myung-se Lee
Nowhere to Hide, que tras ser uno de los títulos mejor recibidos
en el festival de Sundance 2000 se estrenó en el mercado
americano y en Europa.
El
homenaje afectuoso que Demme ha querido rendir a la nouvelle
vague se completa con las apariciones especiales que hacen en la
película una serie de personalidades como Anna Karina, la musa
de Godard, la realizadora Agnès Varda, y los actores Charles
Aznavour y Magali Noël.
Esta
última iba a hacer el papel de madame Du Lac, que acabó siendo
interpretado por Frédérique Meininger. Dice Demme: “Magali es
una actriz luminosa y no podía interpretar a un personaje tan
operísticamente trágico como el de Du Lac. Pero cuando conocí a
Magali me empeñé en incluirla en la película a toda costa. Así
que creamos para ella el papel de la “misteriosa mujer de negro”
que aparece en dos momentos claves de la película para iluminar
el intenso viaje emocional de Reggie. Lo mismo me ocurrió con el
actor de teatro Simon Abkarian, que me había recomendado Tim
Robbins. Le conocí y me quedé tan impresionado que me inventé
sobre la marcha un papel para él. No tenía casi diálogo pero a
Simon no le importó. Me dijo que hay muchas formas de
comunicarse además de las palabras...”
Ese je ne sais
quoi...
Demme
reconoce que otra buena razón para querer hacer la película era
la propia ciudad de París, que ha jugado un papel esencial en
tantas películas a lo largo de los años. “París sigue poseyendo
su vieja belleza y grandeza pero al mismo tiempo ha adquirido
recientemente un carácter global que ofrece un montón de
posibilidades visuales aún por explorar”.
El equipo
de Demme convirtió a la ciudad en un personaje más de la
película, un lugar con un atractivo tenso y peligroso que
incrementa tanto el suspense como el romance de la historia.
Dice Demme: “Nos saciamos de París y de la población parisina.
Rodamos por todas partes, de día y de noche. ¡Parecía que
quisiéramos devorar París!”. Dice el director de fotografía Tak
Fujimoto: “Queríamos dar una imagen misteriosa y atemorizadora
de la ciudad. Buscábamos una imagen diferente de París, más
realista y más paranoica”.
El rodaje
se benefició de las reglas para rodajes que están vigentes en
Francia. Demme ofrece un ejemplo: “Mientras la cámara no esté
montada en un trípode, puedes rodar en donde quieras sin
necesidad de pedir permisos”. El director aprovechó esta
posibilidad a fondo, ya que quería emular el trabajo cámara en
mano de los cineastas de la nueva ola: “Rodamos todos los planos
sin montar la cámara en un trípode o en una grúa.Y cuando la
cámara no se mueve, está colocada encima de un balón de fútbol
desinflado o algo así. Es decir, la cámara nunca está fija. Esta
forma de rodar nos resultó excitante aunque exigía mucha
disciplina, sobre todo para Pierre Morel, nuestro increible
operador”.
A Fujimoto
le encantó este estilo: “A veces cogíamos la cámara y nos
poníamos a rodar sin más lo primero que se nos ocurría: las
caras de la gente, cosas que pasaban espontáneamente en la
calle, incluso los ensayos con los actores. Fue algo muy
liberador”.
El equipo
supo aprovechar las condiciones de rodaje, haciendo de la
necesidad virtud. Dos escenas que tienen lugar en un tren
debieron rodarse en un lapso de tiempo estrictamente limitado.
Dice Demme: “Esas dos escenas son muy excitantes. Sólo teníamos
acceso a los vagones durante un corto margen de tiempo y, por
algún motivo, podíamos rodar sólo cuando el tren estuviera
alejándose de París... Pero toda esta serie de limitaciones
sirvieron para darle un sentido de urgencia a esas escenas”.
Los sonidos de
París
El
ecléctico gusto musical de Demme se ha hecho notar siempre en su
cine y vuelve a notarse más que nunca en LA VERDAD SOBRE
CHARLIE: “París es el epicentro reconocido de la música global y
rodar aquí nos ha permitido componer una banda sonora
especialmente rica y diversa. Los artistas del mundo francófono,
los músicos de la Africa francesa, el Medio Oriente francés y el
Caribe francés, vienen todos a París a grabar su música. Esto
forma parte de carácter intrínseco de la ciudad”.
Hay una
escena que tiene lugar en el Tango Palace en donde aparecen
todos los personajes principales. La escena se rodó en un club
parisino llamado Balajo. Demme eligió el tango por las
connotaciones de sensualidad y de peligro que lleva asociadas.
En la escena acabaron participando ochenta bailarines.
Demme le
dio a Anna Karina el papel de una cantante del Tango Palace.
Además de ser un icono de la nueva ola, Karina ha desarrollado
una carrera paralela de cantante en años recientes; la artista
canta en la película una canción escrita por ella misma,
acompañada de su grupo habitual. Charles Aznavour también
aparece cantando “When You Love Me”, una de sus baladas más
recientes.
Quién y dónde
En el
equipo técnico de la película figuran dos colaboradores
habituales de Demme: el director de fotografía Tak Fujimoto, que
trabaja con él desde 1974, y la montadora Carol Littleton, que
se ocupó del montaje de Beloved y Swimming to Cambodia. La
compositora Rachel Portman, que trabajó con Demme en Beloved,
vuelve a encargarse de la banda sonora. En cambio trabajan con
él por primera vez el director artístico Hugo Luczyc-Wyhowski y
la diseñadora de vestuario Catherine Leterrier.
El resto
del equipo de rodaje fue francés en su mayor parte. Dice Demme:
“Fue estimulante trabajar con un equipo francés. Todos los
miembros del equipo leen el guión, todos son cinéfilos, todos
tienen una opinión propia sobre la película... Eso crea un
increible espíritu de camaradería en el plató que genera un
ambiente muy creativo y da un sentido de excitación y de
inmediatez al rodaje”.
El equipo
rodó en la sala de interrogatorios del cuartel central de la
policía francesa y en escenarios interiores de la Avenue Bosquet
para las escenas en el apartamento de Reggie y Charlie. El
encuentro entre Reggie y Mr. Bartholomew se rodó en la Place de
la Concorde. También se rodó en el mercado al aire libre del
distrito de Clignancourt. Otros escenarios exteriores utilizados
fueron la calle Greuze, para el exterior del apartamento de
Reggie y Charlie; Montmartre y la Gare du Nord, para la escena
en la que Reggie trata de escapar en un tren Eurostar; el
aeropuerto Charles de Gaulle; y el Hotel des Croisés de la calle
St. Lazare, que sirvió de fondo a las escenas que tienen lugar
en el hotel Langlois. (El nombre es un homenaje al fundador de
la legendaria Cinémathèque Française, “la iglesia en donde los
cineastas de la nueva ola se reunían para adorar el cine”. Al
acabar el rodaje, los dueños del Hotel des Croisés cambiaron el
nombre del establecimiento por el de... ¡Hotel Langlois! La
producción de la película donó la fachada del hotel construida
por el departamento de arte para el rodaje a los cinéfilos
dueños del hotel.)
Dice el
director artístico Hugo Luczyc-Wyhowski: “Queríamos que la
geografía de las escenas resultara un tanto confusa, como la
historia misma, para reflejar el laberinto en el que está metida
Reggie. Y queríamos mostrar París como algo más que una ciudad
hermosa. Buscábamos el realismo pero también una sensación de
una realidad exagerada. Escogimos una serie de escenarios
interesantes visualmente, que contribuyesen a los movimientos de
la cámara. Rodamos en un montón de pasillos. La idea de Jonathan
era olvidarse de las normas habituales y jugar un poco a
divertirse rodando”.
Esta
actitud –este mandato, realmente- creó una sensación de libertad
que se transmitió a todos los departamentos. La montadora Carol
Littleton recibió la instrucción de olvidarse del plano master,
el plano general que define el espacio de una escena. “Jonathan
quería dar la impresión de que estábamos en el interior de cada
escena, para involucrar por completo al espectador. El proscenio
desaparece, por así decirlo, y siempre estamos en el centro
mismo de la acción. Jonathan quería una película llena de vida,
quería mostrar un París que no se hubiera visto antes. Creo que
hace mucho tiempo que Jonathan deseaba hacer una película en
Francia con el sabor de una película de Godard o de Truffaut, y
pienso que lo ha conseguido con LA VERDAD SOBRE CHARLIE”.
La
diseñadora de vestuario Catherine Leterrier trabajó con Demme y
el director artístico para crear un aspecto visual inspirado en
los años 60. En esta película cuando un personaje llama a un
taxi, aparece el tipo de coche que sale en las películas
francesas de los años 50 y 60. El vestuario sigue este mismo
principio. “El aspecto de Reggie es naif y sencillo pero a la
vez sofisticado. No tiene ropa porque han saqueado su
apartamento; sólo tiene lo que trae en la maleta desde la
Martinica. Lleva los colores que estaban de moda en los años 60,
beige y naranja, y una gabardina blanca que evoca la que llevaba
Anna Karina en la película de Godard Una mujer es una mujer.
Jonathan se ha inspirado en las películas que hizo Godard con
Karina y Belmondo. Recuerdo haber leído que Godard rodó Al final
de la escapada con muy poco dinero y que el protagonista,
Belmondo, le tomó prestada una chaqueta a su padre y la llevó
puesta durante toda la película. Así que diseñé una chaqueta
para Mark Wahlberg que parecía comprada en algún rastrillo y
bastante gastada aunque en realidad estaba hecha a medida...”
Imágenes y notas
de cómo se hizo "La verdad sobre Charlie" - Copyright © 2002 Universal
Pictures. Fotos por Ken Regan. Todos los derechos
reservados.
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