CRÍTICA
por
Diego Vázquez
Romanticismo dadá
La nueva
propuesta de Paul Thomas Anderson,
de generoso presupuesto y de carácter más comercial de lo
esperado en su director, puede presumir sin problemas de
extraña, desconcertante y de sana locura dadaísta, a lo que hay
que añadir el mérito de hacer que dos actores normalmente tan
insoportables como el cómico Adam
Sandler (“Un papá genial”) y la sufridora
Emily Watson (“Rompiendo las
olas”) carguen con bastante gracia con el peso del film.
Se comprende y seguramente fuera justificado el premio al mejor
director que Anderson recibió en el pasado Festival de Cannes,
pues su original y subversiva forma de conducir el relato, junto
con una puesta en escena exacta, sólida y muy pensada, le ha-ce
merecedor sin ninguna duda de todo reconocimiento, aunque esto
no sea ninguna novedad en su obra y le haya funcionado mejor en
cintas como "Magnolia", su trabajo anterior. La película
cuenta con serias bazas que la hacen interesante y que
despiertan interés y curiosidad desde su mismo arranque, a
palo seco, sin ningún título de crédito o introducción, en el
cual es realmente difícil enterarse de lo que está sucediendo
(algo que ya ocurría en la citada "Magnolia").
Ese gusto
por el misterio interno del fotograma es de agradecer en un cine
generalmente tan dormido como suele ser el de nues-tros días y
más cuando su director se dispone a contarnos una co-media
romántica muy particular pero al fin y al cabo accesible a todos
los públicos. El problema surge cuando, según el film va
avanzando, las extrañezas o sin sentidos del guión se van
haciendo más evidentes y quedan demasiados cabos sueltos en
forma de imágenes o situaciones que hacen del conjunto un todo
bastante gratuito.
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Sabe a poco
viniendo de un autor como Paul Thomas Anderson |
Cierto que
el tema de la locura y la represión en el caos familiar del
prota-gonista pueden justificar algunas de estas licencias, y
que uno de los giros del argumento (el que hace que este hombre
se atrinchere con una cantidad absurda de pudding de chocolate
para conseguir una promoción de millas aé-reas gratis, a pesar
de que no viaje nunca) surge de una noticia real, lo que
bastaría para aceptar, desde esa misma realidad, algu-nos
absurdos del film, pero el caso es que éstos no acaban de dar
lugar a un conjunto equilibrado y uniforme, menos todavía cuando
empiezan a convivir con las secuencias románticas entre los dos
protagonistas.
En la parte final de la trama se juntan los diversos hilos
argumenta-les, entre ellos la extorsión de la que es víctima el
protagonista por parte del magnífico
Philip Seymour Hoff-man (un actor que sigue
demostran-do ser un portento y que con sólo un par de escenas se
come la película), tratando de crear un todo final, sien-do aquí
donde se hace más evidente su desmembramiento e
in-compatibilidad. Pero aun así se trata de un trabajo al que
merece la pena acercarse por su apuesta valiente por la
originalidad, a pesar de que finalmente deje un sabor amargo
–más si tenemos en cuenta que viene firmado por el creador de
“Boogie Nights”, “Syd-ney” o su mencionada obra maestra
“Magnolia”–.
Calificación:
7,5 / 10
Imágenes de "Punch-drunk love" - Copyright © 2002 Columbia Pictures,
New Line Cinema y Revolution Studios.
Distribuidora en España: Columbia TriStar. Fotos por Bruce Birmelin. Todos los derechos
reservados.
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