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PUNCH-DRUNK LOVE. EMBRIAGADO DE AMOR
(Punch-drunk love)


Dirección y guión: Paul Thomas Anderson.
País:
USA.
Año: 2002.
Duración: 90 min.
Interpretación: Adam Sandler (Barry Egan), Emily Watson (Lena Leonard), Philip Seymour Hoffman (Dean Trumbell), Luis Guzmán (Lance), Mary Lynn Rajskub (Elizabeth), Ashley Clark (Latisha), Julie Hermelin (Kathleen), James Smooth (Jim Smooth), Lisa Spector (Susan), David Stevens (david), Nathan Stevens (Nate).
Producción: Paul Thomas Anderson, Daniel Lupi y Joanne Sellar.
Música: Jon Brion.
Fotografía:
Robert Elswit.
Montaje: Leslie Jones y Dylan Tichenor.
Diseño de producción: William Arnold.
Dirección artística: Sue Chan.
Vestuario: Mark Bridges.
Estreno en USA: 18 Octubre 2002.
Estreno en España: 7 Marzo 2003.

 

CRÍTICA
por Tònia Pallejà
Canalcine.net, Barcelona

Chifladura

  Película inclasificable, peculiar, lunática, desconcertante. La nueva irrupción de Paul Thomas Ander-son, después de la aclamada "Mag-nolia" –sin duda, su obra maestra hasta el momento–, hace honor a su título, es/está "punch-drunk": nos deja groguis, está chiflada. Se emborracha de ponche, pica de una y otra bande-ja, está en todas partes y en ningún sitio en concreto. Trata de mu-cho y de nada en particular, es grande y pequeña a la vez, inteli-gente y boba al unísono... es controvertida en sí misma. Ligera en la trama, sólida en sus atmósferas, turbia en el tono, firme en su dirección. A ratos parece una botella de champán dulce que aca-ban de descorchar: burbujas, chiribitas, estrellas... embriagada, ob-nubilada, chispeante, traviesa, refrescante. Otros se asemeja a un caleidoscopio: colorista e inquietante, impredecible, con el próximo giro todo puede llegar a suceder y, fascinados, continuamos mi-rando. Forma y fondo, pues, convergen como si se tratara de una poema conceptual. Tiene música propia, encuentra belleza en el más vulgar de los objetos.

  Para empezar, arranca a palo seco, sin títulos de crédito, me-tiéndonos directamente en una situación ya iniciada, como si la cosa viniera de lejos. Continúa por senderos cercanos a la come-dia romántica, pero difícilmente catalogable dentro de las conven-ciones comerciales de este género –poco recomendable para amantes de fórmulas protagonizadas por Sandra Bullock y Hugh Grant–. Drama y cine negro confluyen en otras subtramas. Y al fi-nal, la pregunta: ¿qué hemos visto?

  La historia de "Punch-Drunk Love", por reducirla a una simple sinopsis, es la de un pintoresco joven llamado Barry, al que interpreta con gran sol-vencia Adam Sandler. Barry vive as-fixiado por las atenciones –torturas psicológicas más bien– que le depa-ran sus siete hermanas, unas muje-res insoportables –es el único varón de la familia, y desde pequeño está atenazado por este universo femeni-no–. Junto a su socio (Luis Guzmán) lleva un negocio de venta de Chupadivers... o Diverchupas, qué más da, algo críptico que parece tan inútil como caprichoso, una rareza más en la colección de ra-rezas que pueblan la cinta. Trabajan dentro de un almacén, en una zona de naves industriales a las afueras de la ciudad. Barry es un tipo acomplejado, inseguro, inmaduro, de comportamiento excéntri-co: medio psicótico, medio maníaco-depresivo, medio neurótico. Más que un hombre parece una mascota, incluso embutido en ese traje azul eléctrico que le da por vestir. Se siente mal consigo mis-mo, incomprendido, incómodo, y tiene excesos de ira, violentos, destroza cosas... por algún lado tenía que explotar... A través de una de sus hermanas, conoce a Lena (sweet Emily Watson), una mujer también extraña, aunque en otro sentido. Es comprensiva, es cómoda, no hace preguntas, se adapta a las circunstancias, ejer-ce, en cierto sentido, de madre-hermana mayor condescendiente. Es como un ángel surgido en medio de un vertedero. Barry y Lena se enamoran, y ese amor es de gran ayuda para el joven, es el motor que le mueve, que le lleva a tomar decisiones adultas y sal-dar cuentas pendientes... a su modo. Es un amor salvador.

Una comedia romántica distinta a las convenciones comerciales de este género  

  Pero aquí no se acaba todo, otros hi-los entran y salen del juego: la llamada a un teléfono erótico, que trae moles-tas consecuencias; un macarrilla que es el dueño de una tienda de colcho-nes, un antro-tapadera (Philip Sey-mour Hoffman sigue comiéndose la pantalla sin necesidad de hablar); unos hermanos rubios, secuaces del ante-rior; unas natillas con las que se pue-den ganar centenares de millas en viajes aéreos debido a un error de marketing (la anécdota real de la que partió la película); un armonium que una furgoneta deja abandonado junto a la acera, mientras se produce un accidente de tráfico...

  El guión de "Punch-Drunk Love" es ecléctico, irregular, poco con-vencional, pero sobre todo goza de una gran personalidad. Tho-mas Anderson forja aquí un uni-verso propio, entre ingenuo y hos-til, que ya nos había avanzado en anteriores trabajos. A pesar de sus arranques de originalidad y talento, a menudo parece no llevarnos a ningún sitio, con situaciones que más que coadyuvar, entorpecen, despistan. La huella que deja no se debe tanto al valor de los detalles concretos que componen la dimensión dramá-tica del film –una especie de puzzle conceptual, más que estructu-ral, sobre casualidades, encuentros y desencuentros, confusiones y errores–, sino a la sensación general que va envolviendo al es-pectador, debido a la forma en que está construido el libreto, y que se perfila como una exploración de la angustia, la soledad, la in-comunicación, el miedo... y el amor como fuerza redentora. Obvian-do las muchas diferencias que los separan, recuerda a los relatos de Raymond Carver, por su carácter fragmentario, pseudo-elíptico, conciso, recogiendo las pequeñas tragedias de la gente común, que a veces se convierten en héroes de su propia existencia, el caos cotidiano de sociedades enfermas, y presentando siempre ese aire de amenaza, de peligro inminente, con determinados com-ponentes que se encuentran fuera de lugar. Su configuración y el poso que dejan es similar. Esto es algo que ya planeaba sobre "Magnolia" –precisamente, en su momento fue comparada con "Vidas cruzadas" (Short Cuts) de Robert Altman, y esta última se basaba en una obra de Carver, con la diferencia que Thomas Ander-son siempre ofrece una oportunidad a sus personajes, y Altman es menos compasivo–.

 

Paul Thomas Anderson forja aquí un universo propio, entre ingenuo y hostil

  Sin embargo, otros son los refe-rentes más próximos, cinematográ-ficamente hablando, y tal vez más factibles. Figuras de la comedia co-mo Charlot, Buster Keaton o Jerry Lewis danzan por aquí, de la mano de Adam Sandler; otros caracteres parecen extraídos de la filmografía de los Coen, de ese cine negro de extorsiones y chantajes surrea-listas (por ejemplo, los hermanos matones que persiguen a Barry recuerdan a aquel grupo de nihilistas de "El gran Lebowski"); y luego está esta pareja, con la pizpireta Emily Watson y la mario-neta Adam Sandler, en la que resuenan ecos de los míticos dúos protagonistas de aquellas comedias románticas clásicas, doradas, vitalistas, de décadas pretéritas.

  Thomas Anderson se propuso, con "Punch-Drunk Love", realizar una pelí-cula sencilla. Y es cierto que, argu-mentalmente, es mucho más floja y esponjosa que sus otros largome-trajes. Y es cierto que, en apariencia, peca de sencillez. Pero esta difícil, arriesgada e insólita comedia ro-mántica es cualquier cosa menos sencilla. Detrás de ella hay un tra-bajo consciente para lograr la forma que tiene y el efecto que busca. En cualquier caso, si la historia se les antoja un tanto decepcionante –ya sea porque esperaban otra "Magnolia" y les sabe a poco, o porque gustan de pautas más marcadas y conven-cionales, y ésta les descoloca– la dirección de Thomas Anderson (premiada en Cannes) es intachable, una auténtica virguería en cuanto a planificación y ejecución técnica, ensamblajes de la narra-ción, la corporeidad que alcanzan los ambientes, y su buena mano con los actores.

  Por último, mencionar la música de Jon Brion, igualmente atípi-ca. Cuerdas y percusiones laten como enorme corazón agitado, desbocado, por los acontecimientos.

  Como rara avis que es, darle nombre a "Punch-Drunk Love" resul-taría una utopía. Supercalifragilisticoespialidoso...

Calificación: 7,5 / 10


CANAL #CINE - Revista de Cine colaboradora


Imágenes de "Punch-drunk love" - Copyright © 2002 Columbia Pictures, New Line Cinema y Revolution Studios. Distribuidora en España: Columbia TriStar. Fotos por Bruce Birmelin. Todos los derechos reservados.

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