CRÍTICA
por
Miguel Á. Refoyo
Valoración:
    
Crudo
descenso a los infiernos de la enajenación mental
Cronenberg
ofrece, con su personal e inquietante estilo, uno de los más
angustiosos ejercicios sobre una mentalidad aturdida por el
sentimiento de culpa
El sombrío
mundo de la esquizofrenia, de la sensación de irrea-lidad, de
vivencia en mundo paralelo y de la condición de mero es-pectador
ante la representación teatral del mundo son el punto de partida
de esta tormentosa ‘Spider’. Partiendo de esta dura enfer-medad
mental, la nueva película de David
Cronenberg, muy cer-cana a los conceptos vitales de
su obra maestra ‘Inseparables’, se centra en los miedos de un
ser acomplejado, un marginal psíquico que vive en un mundo de
caos emocional que complica con su trastorno un enigmático caos,
confundiendo percepción objetiva e invención.
Desde una perspectiva triste y lóbrega, tal vez demasiado
fría, se narra el tortuoso descenso a los infiernos de la locura
de Dennis Cleg, un esquizofrénico débil y atormentado por un
sentimiento de culpa ante el recuerdo del asesinato de su madre
a manos de su padre y una prostituta de barrio. Dado de alta en
el manicomio y alojado en un hospicio de tránsito en el East End
londinense, Cleg volverá a su pasado para enfrentarse a la
verdad de su propia paranoia. Con este desapacible comienzo,
‘Spider’ trata con brío y dureza una obsesión enfermiza, la
disfun-ción de un personaje ambiguo y frágil que vive angustiado
con sín-tomas de un tortuoso complejo de Edipo confuso, en el
que el odio y el miedo se mezclan con su propia y privativa
realidad. La fragi-lidad del personaje creado por
Patrick McGrath se concentra
pues en el desvarío de una percepción de desdoblamiento exterior
en las mujeres que amenazan su quebradizo mundo, simbolizando en
esa sostenida tela de araña que representa la película, los
miedos y la inconsistencia de su mente. Un laberinto que
representa una vida rota por el sentimiento de culpa en un
tiempo fragmentado por la búsqueda de un atroz suceso.
Cronenberg abandona así su sempi-terna obsesión por lo orgánico
y la ‘Nueva Carne’ pero sin desligar-se de la característica
metamorfosis que adoptan sus enfermizos e inquietantes
personajes. ‘Spider’ es un perturbador puzzle de fan-tasmas del
pasado que siguen aterrorizando en el presente donde la memoria
enferma de los propios errores conciben un cenagoso y oscuro
mundo imaginario donde la realidad alternativa sirve para
ocultar terribles secretos. Un puzzle representado en un cristal
fraccionado, semejante a la tela de un arácnido, al que le falta
una pieza, un recuerdo que se encubre la clave de la demencia y
que es necesario para asumir la propia alineación.
Narrada desde una turbulenta pers-pectiva en primera persona, la
duali-dad de Cleg/Spider nos ofrece uno de los más angustiosos
ejercicios sobre una mentalidad aturdida, cercenada por la
alteración de una memoria in-comprendida. A través de los ojos
del niño-adulto asistimos a una extraña insubordinación edípica
donde el ele-mento maternal adopta el rostro de cualquier
amenaza. La ambi-güedad con la que el cineasta canadiense
altera los tiempos en la historia confluye en una agobiante y
nebulosa fantasía de irrealidad y enfermedad, uno de los rasgos
distintivos de la obra de este creador. Dejándose llevar por
un fondo existencial lleno de dudas que adoptan un protagonismo
definido por la debili-dad mental, en ‘Spider’ la turbiedad y la
metáfora materna de la araña y sus huevos se vincula a un
problema de identidad, en don-de el miedo y la locura confunden
pasado y presente.
Bajo una
estética de depauperada de tonos ocres y marrones que imponen un
ambiente sórdido y triste, mísero y sucio, Cronenberg va
tejiendo uno de sus filmes más inaccesibles, sobre la existencia
perdida en un mundo desequilibrante y amenazador en el que su
contexto mugriento y desidealizado no es más que la
represen-tación de una vida alineada en la locura provocada por
la culpa no reconocida. En estos dominios de repulsa y amargura,
acompa-ñado por la indispensable y tétrica música creada por
Ho-ward Shore, brilla con luz
propia el talento y la difícil com-posición de un Ralph Fiennes
que logra su mejor y más por-tentosa interpretación en un
personaje abrupto al cual dota de austeridad y introspección que
se contrapone con la magnífica creación de unos
Miranda Richardson y
Gabriel Byrne delicio-samente
repulsivos. ‘Spider’ es, en todo caso, otro paso adelante, otra
extraña y críptica aportación a una de las carreras más
per-sonales e incómodas del cine contemporáneo.
Imágenes
de "Spider" - Copyright © 2002 Capitol Films, Artists
Independent Network, Catherine Bailey, Davis Films, y Grosvenor
Park. Distribuidora en España: Manga Films. Todos los derechos
reservados.
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