CRÍTICA
por Tònia
Pallejà
Canalcine.net, Barcelona
El vicio norteamericano del
remake
Hace
cuatro años, una modesta cinta japonesa de terror, titulada
"Ringu", arrasó en las taquillas de su país, un éxito que se
repetió tiempo después, aunque en menor grado, en todos los
lugares don-de fue estrenada. Su carrera comercial en las salas
se vio acompa-ñada por varios reconocimientos en algunos
certámenes de todo el mundo. Sin ir muy lejos, este largometraje
de Hideo Nakata se alzó con los premios a la Mejor Película y a
los Mejores Efectos Visua-les en el Festival de Sitges de 1999.
Por todos
es conocido que el pú-blico estadounidense se muestra rea-cio a
consumir cine extranjero no an-glosajón: si les molesta
escucharlo, todavía les sobrecarga más tener que seguir los
subtítulos para entenderlo. Pero sobre todo, lo que más fastidia
a la industria americana es que una idea productiva no se
encuentre den-tro de su colección made in. De ahí que cada
vez que Hollywood detecta algo de interés fuera de sus
fronteras, no tarde en querer tener su propia versión,
adaptándola, eso sí, a su particular idio-sincrasia. La “crónica
del remake anunciado” se repetía, pues, con "Ringu", siendo la
presente película de Gore Verbinski
un remake de aquélla.
El relato,
para quienes no conozcan el original, sigue las pes-quisas de una
periodista que se propone investigar el caso de una misteriosa
cinta de vídeo que parece matar a los que la ven al cabo de una
semana. Todo surge como si se tratara de una leyenda ur-bana más,
pero la muerte de una joven cercana a la mujer la lleva a
sospechar que hay algo de cierto en el rumor.
Existen
dos líneas dentro del género de terror según la naturaleza de
los elementos que se pongan en juego para generar miedo: yo las
llamo “la sucia” y “la limpia”. Las películas de terror “sucio”
–la tradición más exten-dida y agotada por su comodidad– se
caracterizan porque presentan una fi-gura que encarna al asesino,
alguien tangible –ya sea humano, bestia, espíritu, o mitad y
mitad– a quien debemos temer, pues conocemos sus intenciones
criminales. En estas producciones, en las que abunda la sangre,
los grititos y las persecuciones, se explota un tipo de terror
físico, burdo y ruidoso. En cambio, en las películas de terror
"limpio", la muerte es un ente intangible, un peligro abstracto,
aunque para acabar con sus vícti-mas tenga que materializarse en
un objeto concreto o en algún tipo de sustancia física. Se
potencia aquí el componente psicológico del terror, en
detrimento de la hemoglobina y las emisiones vocales a gran
volumen. Ambas concepciones me gustan, sobre todo si con ellas
se consigue un producto entretenido y que se sostenga con unos
mínimos de calidad, pero la línea de terror “limpio”, me-nos
obvia y, por tanto, más difícil de lograr, me parece más
elabo-rada y original.
Me permito
largarles esta considera-ción personal por lo siguiente: lo que
más me atraía de "Ringu" era que em-pezaba siendo una cinta de
terror "limpio"; lo que menos me satisfacía de ella era que
acababa tomando los hábitos de una cinta de terror "sucio",
aunque, por suerte, con notorias dife-rencias. En este sentido,
"The Ring (La Señal)" poseería los mismos méritos y desaciertos
que la pelí-cula japonesa, puesto que sigue prácticamente la
misma historia, incluso reproduce algunos planos de forma
idéntica. Sin embargo, introduce ciertos cambios significativos
que todavía me gustan me-nos, y que no me entretendré en
enumerar, para no revelarles deta-lles significativos de su
argumento.
No
obstante, parte del encanto del film de Nakata residía en que
estaba rodado con medios precarios y que sucedía en Japón. Por
norma general, las producciones “humildes” no tienen la
oportuni-dad de esconder las debilidades de su guión o de su
reparto bajo una impactante facturación. Esto siempre es
beneficioso, pues es-polea la imaginación de sus autores y
propicia que se realicen unos trabajos mejor acabados. No voy a
decir que "Ringu" fuera una gran película con brillantes
interpretaciones, pero acaudalaba un considerable atractivo tal
cual era. Por otro lado, el hecho de desarrollarse en oriente,
dentro de una cultura diferente a la nuestra –pese a la supuesta
globalización– ayudaba a crear ese ambiente extraño, irreal,
algo onírico, que tan bien se combina con el sus-pense
psicológico, y que integraba elementos modernos con otros
propios de la tradición popular japonesa. A esto se sumaba el
he-cho de contar con rostros desconocidos, lo cual siempre
favorece la credibilidad de las situaciones, por más que el
desempeño de los actores sea mediocre.
Lo único
que se ha conseguido al trasladar esta misma idea al mundo
occidental, con un presupuesto holga-do, el protagonismo de una
cara fami-liar (una Naomi Watts
bastante agra-ciada, aunque menos brillante que en "Mulholland
Drive") y la realización de un director de encargo
como es Ver-binski, ha sido que la historia se vea desposeída de
toda su personalidad. "The Ring (La Señal)" aven-taja en ritmo
a la original japonesa porque proviene de la mentalidad del
fast-food y el videoclip, pero pierde en consistencia. La
ambigüedad de algunos personajes y las rela-ciones que les unen,
factor que en "Ringu" contribuía a generar ma-yor inquietud, aquí
simplemente se revelan como mal perfilados (esto se hace
especialmente remarcable en el caso de la figura masculina, que
se ha visto convertida en un partenaire insulso, por no decir
bobalicón, cuando en el largometraje de Nakata almacena-ba parte
de la intriga). Como consecuencia, resulta emocional-mente
insuficiente y la atmósfera se destempla. Lo peor de todo es que
las singularidades de la cinta japonesa hayan acabado
convertidas en clichés baratos del género de terror bajo la
visión de Verbinski. Había en "Ringu" una noción de fon-do
que se ha perdido.
De lo
dicho hasta ahora, fácilmente se podría desprender que considero
que "The Ring (La Señal)" es una ma-la película, muy inferior a
la original. No es mi intención atacar a una o de-fender a la
otra. Principalmente por-que se trata de un producto ameno que
supera con creces la nota media de otros títulos de terror que
han lle-gado últimamente a las carteleras, como las olvidables "Ghost
Ship (Barco fantasma)" o "Miedo
Punto Com" (curiosamente esta última parte de un
esquema similar). "The Ring" eclipsa por su porte y "Ringu"
tenía carácter propio. "The Ring" es un producto típicamen-te
yankee y "Ringu" era un producto que se entendía perfectamente
dentro de su marco cultural. He ahí la diferencia básica.
Faltaría co-nocer cuál es la opinión de un espectador que no haya
visto la originaria nipona, y que por lo tanto no se vea
implicado, como yo, en términos comparativos.
Calificación: 6
/ 10

Imágenes de "The ring (La señal)" - Copyright © 2002 DreamWorks
SKG, Amblin Entertainment, BenderSpink, Asmik Ace Entertainment
y Kuzui Entertainment. Distribuidora en España: UIP. Fotos por
Merrick Martin. Todos los derechos
reservados.
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