Puntuación: 6
/ 10
Banda Sonora Original:
*****
Aunque algunos
filmes del Hollywood actual beben con profusión de la
cinematografía oriental (aún habrá algunos que se crean que el
estilo visual de "Matrix" es completamente novedoso), no son
muchos los «remakes» que nos llegan basados en los grandes
éxi-tos gestados en el continente asiático. Desgraciadamente,
estas películas nunca serán lo suficientemente promocionadas en
los Es-tados Unidos o en Europa como para que sean estrenadas
con ga-rantías en dichos mercados y sin necesidad de una
adaptación que, en teoría, las amolde al gusto occidental, pero
al menos ahora lograrán cierto eco entre el aficionado medio,
sobre todo teniendo en cuenta que, dado lo bien que le ha ido en
la taquilla estadouni-dense a "The Ring (La Señal)", pronto
surgirán nuevas produccio-nes que partan de historias ya
conocidas en Japón o en Corea.
Acostumbrados a un género, el de terror, entumecido a causa de
la ob-sesión que tienen los estudios de di-rigirlo
exclusivamente a un público ju-venil, resulta al menos un soplo
de aire fresco el encontrarnos con un producto que, por suerte,
resulta más adulto de lo esperado. Envuelta en una atmósfera
incómoda y tene-brista, la película desarrolla un argumento que,
si bien está plagado de numerosas lagunas, se sostiene gracias a
sus os-curos ambientes y al desasosiego y pesadumbre que provoca
en el espectador. Los puntos débiles de la trama, como la
pre-sencia de un irritante niño, más juicioso que su propia
madre, o la aparición de interrogantes a los que no se sabe dar
respuesta, pa-san desapercibidos gracias al interés y el
entretenimiento que ge-nera el progreso del relato.
Todo ello es
debido, en gran medida, al talento de
Gore Verbins-ki, un realizador en auge que domina la
técnica cinematográfica co-mo nadie. Si bien recurre a
convenciones del género, hay en su vi-sualización del guión una
eficaz y admirable unión de elementos clásicos y modernos,
sorprendiéndonos con pasajes difíciles de re-solver (la
estampida del caballo en el barco) y consiguiendo que los
elementos dramáticos de la obra, no demasiado bien tratados en
el libreto, discurran sin ocasionar grandes recelos en el
público.
Ese preciosismo técnico del filme, que tan bien se sabe emplear
para provocarnos zozobra y desazón, se ve acompañado también de
una acertada interpretación de Naomi
Watts, la verdadera protagonista de "The Ring (La
Señal)". Quizás recordándonos la desesperación que desprendía el
ros-tro de Nicole Kidman en "Los
Otros", Rachel es una mujer que se ve abocada a la
tragedia que supone el conocer la fecha exacta de su muerte y,
aun peor, la de su hijo. Su camino de descubrimientos tan sólo
tiene un objetivo, que no es otro que salvar la vida de Aidan.
Fabulosa, pues, la aportación de Watts, que aúna fragilidad y
tesón en el carácter del personaje al que da vida.
Rara vez podemos
escuchar un trabajo de Hans Zimmer
rela-cionado con el mundo del terror, género que, si se toma con
se-riedad, en ocasiones precisa de una contención no muy
habitual en el compositor alemán. Sin embargo, el autor de "Pearl
Harbor" sabe otorgarle protagonismo a su música sólo
en los momen-tos adecuados (Rachel subiendo por las
escaleras del establo; los fragmentos dramáticos del filme),
siendo ésta, pues, mayoritaria-mente atmosférica; los apuntes
melódicos aparecen a través de una adecuada tristeza, sin duda
compañera ideal de la apagada fo-tografía de
Bojan Bazelli.