CÓMO SE HIZO SE HIZO
"UN FINAL MADE IN HOLLYWOOD"
Notas de producción
© 2002
Lauren Films
La vida refleja el arte en
más de un modo distinto en la última comedia romántica de Woody
Allen. El cine dentro del cine se convierte en el marco donde el
fracasado Director Val Waxman quiere recuperar algo más que
únicamente su marchita carrera. Este artista pisoteado va a
tener la ocasión de reavivar la pasión por su trabajo. ¿Cuál es
el problema? Que la oportunidad dorada la promueve,
intercediendo por él, la más impensable de las animadoras:
Ellie, su exesposa.
También se convierte en la
ocasión para que el abatido y marginado Val intente por última
vez reencender la mecha de cualquier pasión residual que pudiera
todavía quedar entre él y Ellie. ¿Cuál es el inconveniente? Hal,
el jefe del estudio que maneja el dinero de lo que tiene que ser
el regreso del Director, resulta ser el amante y jefe de
Ellie... el hombre que ella prefirió a Val.
Allen nos informa: “Val es un
director extremadamente temperamental y neurótico, un
hipocondríaco con talento, sin embargo, sufre ostracismo debido
a sus exigencias. Nadie quiere trabajar con él. Cuando por fin
le llega la ocasión de regresar y reclamar sus glorias pasadas,
se encuentra con que la única que quiere trabajar con él es su
exesposa; sin embargo, hay todo un asunto entre ellos que no se
ha solucionado todavía. De tal modo que resulta un regreso, pero
¿a qué precio?” Finalmente, es tanta la pasión de Val por su
arte, y tanta su avidez de candilejas, que está dispuesto a
pactar con el diablo; un sacrificio que Allen sospecha que todo
director ansioso por abrirse camino estaría dispuesto a sufrir
si se viera ante una situación semejante. Por otra parte, lo
mismo le ocurre a la productora, que tiene muy claro cual es el
director adecuado para que su proyecto preferido se convierta en
realidad. En este caso, la productora es la exesposa de Val, y
sabe que éste es su pesadilla. Así las cosas, todo cuanto le
queda a Ellie por hacer es convencer a su amante actual, el
responsable del estudio, de que su exesposo es el hombre ideal
para el cometido.
Téa Leoni, encarnando a
Ellie, nos dice que la razón por la que se sintió atraída por el
papel es sencilla: “La oportunidad de trabajar con Woody Allen.”
Bromeando, describe a Ellie como “una romántica que oculta sus
sentimientos y que tiene una gran debilidad por los zapatos”— y
afirma que le divirtió la inversión que implicaba ser una actriz
que da vida a una productora que tiene que mimar a un talento
difícil—. “Los productores cinematográficos y los ejecutivos de
los estudios también son personas” —bromea—. “Honestamente,
habiendo trabajado con productores tan apasionados a lo largo de
mi carrera, en ocasiones he podido inspirarme en ellos para
componer a Ellie.” El actual compañero en la vida de ésta es
Hal, el jefe del estudio, encarnado por Treat Williams. “Hal es
un tipo simpático, sin embargo, es un hombre de negocios por los
cuatro costados” —opina Williams—. “Entiende el mundo desde esa
perspectiva, por lo que no dispone ni del tiempo de la paciencia
para un artista neurótico y autoindulgente como el que
interpreta Woody.”
Leoni y Williams fueron los
dos únicos actores a los que se les proporcionó un guión
completo. “Lo propio de Woody es que esté todo en el papel; y en
mi caso, conocía a la perfección mi personaje porque disfrutaba
del lujo de disponer de un guión completo” —dice Williams—. “El
truco con Woody está en tomarle la iniciativa. Se trata de
alguien muy callado, muy tímido. No habla mucho contigo, y los
actores no están siempre seguros de cómo interpretar eso.”
Sin embargo, el hielo se
rompe rápidamente con frecuencia. “El primer día, estábamos
rodando la escena donde nos hallamos todos dentro de una
limusina, y no lograba hacerlo bien. Llegué a pensar: ‘De
acuerdo, esto se acabó. Mañana mismo busco otro trabajo.’ Tras
cinco tomas en las que no había manera de conseguir lo que se
quería, le dije: ‘Esto es muy difícil,’ —a lo que Woody me
respondió—: ‘Sí; es muy difícil. Esa es la razón por la que hay
gente que conduce taxis, y por la que nosotros, con el tiempo,
acabamos por lograr esto.’ Así de simple. Con Woody, se hacen
tantas tomas como haga falta, ni más ni menos. Además de ser un
gran director, creo que ésta es una de las razones por las que
los actores adoran trabajar con él.” Debra Messing, quien da
vida a Lori, la novia de Val y aspirante a actriz, había
trabajado con anterioridad con Allen en CELEBRITY (CELEBRITY,
1998), por lo que ya le era perfectamente familiar la tendencia
del Director a mantener el guión completo fuera del alcance de
todos, con excepción de unos pocos elegidos... sin embargo, ello
no le impidió intentarlo. “Traté de sobornar a todo aquel que
tuviera una copia del guión, empezando por Téa, sin embargo,
nunca funcionó. Incluso llegué a flirtear con uno de los chicos
del equipo de “maquinistas” para lograr saber algo más del
argumento.” —ríe Messing.
Leoni admite haber sacado
provecho de su privilegio. “Me divertí lo mío creando
información falsa acerca de mis compañeros de reparto y sus
personajes, para confundirles completamente y sumirlos en la
paranoia.” Messing confiesa que la frustración por no haber
sabido el contenido de todo el guión ha sido un precio nimio que
pagar si se compara con haber tenido nuevamente la oportunidad
de trabajar con Allen. “Cuando me pidió que interpretara ese
papel, no había nada que pensar. ¿Qué se supone que iba a decir?
¿Un ‘no’? Se trata de uno de los artistas que han contribuido a
definir lo que se entiende por comedia en América. Para mí, ha
sido como un sueño que se torna realidad.”
Igual que Messing, Tiffani
Thiessen se vio leyendo partes del guión sin preparación previa,
sin tener idea acerca de cómo había de ser su personaje: la
actriz Sharon Bates. “Jamás me olvidaré de esa lectura; fue una
experiencia sorprendente” —subraya Thiessen—. “Una entra en la
habitación y la escudriña, hasta dar con este impresionante
genio, esta leyenda, allí sentado.” Algunos meses después de
haber ultimado su trabajo, Thiessen admite: “Todo fue muy
emocionante, sin embargo, hasta hoy, sigo sin saber de qué va la
película. Esa es la manera en que trabaja Woody.”
Para esta joven actriz, otro
aspecto apasionante de hacer una película fue la oportunidad de
trabajar con Téa Leoni y Debra Messing, por no mencionar a
George Hamilton. “Ha sido encantador; ahora puedo entender por
qué las mujeres se enamoran de él... y no tiene nada que ver con
su bronceado” —bromea Thiessen. Pese a ser un veterano que
aparece en un sinnúmero de comedias, George Hamilton nunca había
trabajado con Allen hasta HOLLYWOOD ENDING. “Llevo en este
negocio desde hace muchísimos años y nunca he participado en una
película de Woody Allen, sin embargo, la espera ha merecido la
pena.”
Hamilton interpreta a un
ejecutivo de estudio, cuyo nombre sabemos que es Ed, pero cuyo
trabajo sólo podemos intuir. “Creo que se hace hilarante que
aparezca en todas esas reuniones sin que sepamos cuál es
exactamente su cometido, pues se dedica a asentir servilmente”
—nos dice Hamilton—. “Me estuve preguntando si mi personaje no
era una especie de declaración acerca de cómo se siente Woody en
su trato con los ejecutivos de los estudios.” Otro veterano del
cine con muchos años a sus espaldas que ha trabajado por primera
vez con Woody Allen en HOLLYWOOD ENDING es Mark Rydell, pese a
que Allen puntualiza que ello no ha sido por falta de
insistencia. En realidad, ha querido trabajar con Rydell desde
hace mucho tiempo, y le ha abordado con el tema en varias
ocasiones previas, sin embargo, nunca llegó a presentarse la
ocasión propicia.
Pese al hecho de no haber
trabajado nunca juntos, ambos tienen mucho en común, como
haberse criado en Nueva York, la carrera como actores y
directores, y una mutua pasión por el jazz. Rydell añade que
tanto él como Allen tienen algo más que les es propio por encima
de todo: “Le dije a Woody que entre ambos sumamos 100 años de
análisis” —bromea.
Rydell encarna a Al Hack, el
fiel agente de Val de toda la vida. “Lo que pasa con Al Hack es
que no ofrece un aspecto demasiado pulido, sin embargo su
lealtad le llevaría a hacer cualquier cosa para salvar a su
cliente” —opina Rydell—. “Me encanta ese tipo de lealtad; se
trata de uno de esos agentes de antes, a un tiempo zalameros y
encantadores, y fieles hasta el fin.” Siendo Rydell un
reconocido director por derecho propio, opina que el compromiso
de Val para con su arte no es sino una parodia exagerada del
propio Allen en tanto que director cinematográfico. “Woody no se
vende; y Val es una especie de alter ego suyo. Yo transigiría,
sin embargo, no encuentro un comprador... bueno, esa es la línea
de acción de los Al Hack. En realidad, como directores,
enfocamos las cosas de modo muy distinto” —añade Rydell—. “Yo
ensayo durante semanas, y Woody no ensaya. Él me pasaría cuatro
páginas con una escena y me diría: ‘vamos allá.’ Es como
lanzarse a los leones. Te mete en el plató, y todo se reduce a
flotar o hundirse.” Allen siempre confía en que sus actores
flotarán. “Él suele decir que no es un gran director, sino un
gran empujador” —dice Rydell—. “En realidad, lo que hace es
establecer el tono al hacer que los actores se sientan cómodos.”
Hacer que los actores se
sientan cómodos es uno de los principales objetivos de Allen,
según la Productora Letty Aronson: “Creo que ello es así porque
Woody es muy atento y siempre puede comprender el punto de vista
de los otros. Siempre quiere asegurarse de su confortabilidad.
Su deseo es lograr que todo sea natural, particularmente las
interpretaciones; ésa es la razón por la que no es partidario de
ensayar demasiado. Quiere ver lo que el reparto es capaz de
aportar a sus personajes.”
Las mismas normas se aplican
para los talentos del otro lado de la cámara. Para el Director
de fotografía alemán Wedigo von Schultzendorff, adaptarse al
estilo de Allen fue todo un reto porque —admite— la comedia
romántica no es su fuerte. Recuerda: “Helen Robin (Coproductora)
vio mi trabajo en THE THIRTEENTH FLOOR (NIVEL 13, 1999) y me
llamó. A Woody le agradan los directores de fotografía
extranjeros, y quería ver algo nuevo y excitante. Se hacía
verdaderamente insólito, porque yo había trabajado en todos esos
filmes de terror, y él no cesaba de decir “no quiero negatividad
ni tinieblas. Se trata de una comedia romántica; la gente ¡¡ha
de brillar!!”
El Director de fotografía
también tuvo que adaptarse al modo de rodaje global de Allen:
“Trata de lograrlo todo en una sola toma, por lo que uno ha de
ir desde un gran plano general, donde la habitación aparece a
180º de apertura de campo, a un primerísimo primer plano, a
renglón seguido. Y tuve que crear toda esta coreografía con su
correspondiente iluminación” —nos explica von Schultzendorff.
Igual que para von
Schultzendorff, HOLLYWOOD ENDING ha significado el primer
largometraje con Allen para la Diseñadora de vestuario Melissa
Toth. “Para mí, esto era un verdadero punto y aparte, así que lo
afronté con muchos nervios, ávida por complacer al hombre. Sin
embargo, me di cuenta muy pronto de que se trata de alguien que
confía totalmente en ti, y ello te transforma en su absoluta
incondicional” —nos explica Toth—. “Era todo un desafío creativo
para mí, porque se trataba de una película dentro de otra
película, lo que exigía un vestuario para dos épocas distintas”
—y añade—: “Querían un aspecto brillante en todo, y Woody
también deseaba tonos terrosos sobre cualquier cosa negra o azul
marino. Téa muestra un tono de ropas muy luminoso en su mayor
parte, y mucha cachemira. El personaje de Debra fue para mí un
regalo: pude jugar a fondo con su vestuario. Por otra parte,
Woody viste su propia ropa. Me puntualizó: ‘No necesito
vestuario alguno.’ Un día me decía: ‘Tráeme ese suéter ocre de
mi armario’, y al siguiente: ‘Tráeme el de color crema’”
—apunta, riendo, la Diseñadora de vestuario.
Toth ha admirado de manera
muy especial el entendimiento tácito entre Allen y su Diseñador
de producción Santo Loquasto, desde hace mucho un habitual del
Director. “Era increíble. Han trabajado juntos en tantas
ocasiones, que apenas necesitaban hablar de nada. Ambos
desarrollan un maravilloso ritmo natural” —informa. En esta
ocasión, el rodaje de nueve semanas ha significado para Locuasto
revisitar muchos de los lugares de Nueva York favoritos de
Allen. “Sin embargo, ha sido distinto con respecto a los últimos
largometrajes, porque el tono para esos escenarios ha sido el
propio de ese look neoyorquino romántico y privilegiado de
carácter más sofisticado, aunque sin ser el más alto” —considera
Loquasto. Mientras que el anterior film de Allen, THE CURSE OF
THE JADE SCORPION (LA MALDICIÓN DEL ESCORPIÓN DE JADE, 2001), se
situaba a principios de la década de los 40, Loquasto informa
que el cuadro temporal para la película dentro de la película ha
sido “el propio de un periodo indeterminado de aquellos años 40.
Fue divertido recrear ese film dentro del film, destripando los
diseños del estudio al cargo del film de Val.”
Los históricos estudios
Kaufman Astoria y Hellerstein de la calle 26 de Chelsea hicieron
las veces del estudio y oficinas de producción de la ficticia
Galaxy Pictures. El apartamento de Val se recreó en un duplex
reformado de la calle 21 de la misma Chelsea. La afelpada casa
de Hal —el jefe del estudio— en Los Ángeles, en realidad es una
casa de Long Island. Loquasto nos detalla: “Tuvimos que traer de
Florida todas las palmeras, y construir la extensión que
configura la terraza. Sorprendentemente, todo salió a pedir de
boca, e incluso el tiempo cooperó. Cuando se rueda en Nueva York
una localización que ha de parecer de Beverly Hills, en verdad
que se necesita un tiempo perfecto. Tuvimos suerte al disponer
de un día maravillosamente soleado.”
De modo distinto al Diseñador
de producción de la película dentro de la película, que encarna
en cameo Isaac Mizrahi a modo de broma, Loquasto ha aprovechado
muchas localizaciones auténticas de Nueva York para la mayoría
de la película. El rodaje se ha desarrollado en Central Park; en
el Hotel Plaza, donde Hal sostiene un encuentro con Val para
hablar acerca del film; en el Bar Balthasar; y en el Bar
Bemelman del Hotel Carlyle, donde Ellie previamente se encuentra
con Val para discutir la oferta. Con respecto a la película
dentro de la película, Loquasto nos dice: “Me lo pasé en grande
creando algunas de las mejores escenas de un Nueva York añejo:
en el night club, la vivienda, el burdel... todo fue muy
divertido de hacer.”
El film dentro del film se
convierte en el escenario donde la teatralización de las vidas
privadas tras la cámara roban el protagonismo al drama que se
está representando ante la misma. También es la ocasión para que
Allen dé un giro a su estilo. Siendo uno de los autores de
Hollywood más prolíficos, este guionista, director y actor
parece pasárselo en grande con la vieja batalla de la industria
que enfrenta el arte a la comercialidad. Famoso por el enorme
secretismo con que envuelve su trabajo en su relación con los
ejecutivos de los estudios e incluso con los brillantes
profesionales, hasta que el montaje está ultimado, Allen encarna
el extremado celo protector de Val con un enfoque cómico que
llega a sumirle en la oscuridad. Allen opina: “Lo que pasa con
Val es que cuando afronta la realización de esta película, se le
despiertan nuevamente todas sus neurosis. ¿Qué director de cine
no se identificaría con este hecho?
Imágenes
y notas de cómo se hizo "Un final made in Hollywood" - Copyright © 2002 DreamWorks
SKG. Distribuidora en
España: Lauren Films. Fotos por John Clifford. Todos los derechos
reservados.
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