CRÍTICA
por
Diego Vázquez
Tesoro
perdido
Es una lástima tener que
comenzar esta crítica con ese titular, pero hay que ser francos;
este "Planeta del Tesoro" de
John Musker
y Ron Clements
deja un claro sabor de decepción que ni siquiera su estu-pendo
tramo final (sin ninguna du-da lo mejor de la cinta) logra ata-jar.
Cierto que el film tiene en su par-te positiva un buen puñado de
bazas, gracias a las que, una vez más, un film fallido de la
productora del famoso ratón se salva por su calidad en los
apartados en los que esta compañía nunca falla. Éstos son como
siempre la animación (a pesar de que las mezclas entre dibujos
2D y 3D se resientan en más de una ocasión), la espectacularidad
(bien medida en este ca-so), una banda sonora funcional (que no
buena, pues contiene de-masiadas similitudes con otras
composiciones de su autor y con la música utilizada en este tipo
de género) firmada por
James New-ton Howard,
y el buen hacer en la caracterización de casi todos los
personajes (donde se llevan la palma el de John Silver, el
villano Scroop y el viejo pirata Billy Bones). Todo esto vuelve
a hacer de este nuevo "clásico" Disney un espectáculo gozoso, al
que le cuesta bastante arrancar (luego entraremos en detalle en
esto), pero que vuelve a destilar profesionalidad y sentido del
espectáculo por los cuatro costados.
Sin duda, cualquiera que sea
un se-guidor o un amante de los largometra-jes animados de esta
tan denostada como amada compañía norteamerica-na, sabrá que con
las pegas expues-tas en el párrafo anterior, evidente-mente no es
suficiente para decepcio-narse con el film. ¿Dónde se encuen-tran
entonces los principales proble-mas de este film? El más
evidente, en su misma concepción. La idea de adaptar el clásico
inmortal de las novelas de aventuras, "La Isla del Tesoro" de
Robert Louis Steven-son, a la pantalla ya ha tenido varias
arremetidas anteriores (recor-demos las más destacadas: "La Isla
del Tesoro" clásica de 1934, la versión de la propia Disney de
1950, la de 1972 que contaba con Orson Welles en el papel de
John Silver o "Los Teleñecos en la Isla del Tesoro" de 1996) y
aquí Disney se propone darle un vuelco y llevarla hacia los
terrenos de la fantasía y la ciencia-ficción, lo que podría
haber dado lugar a una mezcla sencillamente gloriosa. Pero los
responsables de esta cinta dejan escapar esa oportunidad y en su
lugar ofrecen una extrema condensación de la
novela que da al traste con alguno de los pasajes más elaborados
de aquélla
(todo el viaje en el barco está enormemente
desa-provechado), que además se decanta por un tono en exceso
almibarado, más sentimental que aventurero,
que rebaja el "target" de público del producto a espectadores
infantiles y juve-niles. A esto se le puede llamar una mala
lectura del original, que en ningún caso era un libro únicamente
infantil y juvenil, simplifi-cando y endulzando en demasía el
resultado.
Este aspecto blando y débil
que evi-dencia el film en muchos de sus pa-sajes resulta aun más
decepcionante viniendo de quien viene, pues es bue-no recordar
que el dúo Musker / Clements es, en buena parte, respon-sable del
renacimiento Disney de fina-les de los 80 y principios de los 90,
con títulos magníficos como "Basil, el ratón superdetective"
(donde, a pesar de algunas críticas adversas, adaptaban
magníficamente el mundo literario del Sherlock Holmes de Arthur
Conan Doyle), "La Sirenita" (el auténtico renacer de Dis-ney, de
nuevo adaptando una obra literaria, aquí el cuento homóni-mo de
Hans Christian Andersen) y "Aladdin" (atreviéndose con "Las mil
y una noches"). Es cierto que su último trabajo fue el más que
fallido "Hércules", donde su inclinación, rayando en la locura,
por el gran guiñol, hacía del film un viaje tan agotador como
insustancial, además de viejo antes de tiempo (demasiado anclado
en chistes de su época). Con este historial se podía esperar lo
mejor de este nuevo proyecto, pero parece que como ocurrió con
el otro gran dúo Disney, el de Gary Trousdale y Kirk Wise,
responsables de otras dos joyas recientes de la casa como "La
Bella y la Bestia" y "El jo-robado de Note Dame", con su último
film (también absolutamente inmerso en el género de aventuras) "Atlantis:
el imperio perdido", este campo se le atasca a la
Disney, sencillamente por problemas en el guión.
Tanto aquella cinta como ésta
con-tienen demasiadas debilidades y luga-res comunes en su
escritura, además de una necesidad imperiosa por recu-perar el
cine de aventuras clásico, sin reactualizarlo o traerlo de
alguna ma-nera al presente (muy alejado de los que Spielberg hizo
en su día con la saga de Indiana Jones), lo que provo-ca que
muchas veces resulte cine vie-jo más que cine de futuro, a pesar
de que, gracias a la pasión que los excelentes colaboradores de
este estudio ponen en su trabajo (en algunos casos auténticas
obras de arte, como la animación que el maestro
Glen Keane
–supervisor de la animación de
perso-najes emblemáticos como Ariel, Aladdin, la Bestia o Tarzán–
rea-liza del personaje de John Silver), se consiga colocar el
resultado final por encima de la calidad real de su estructura
inicial por escri-to. Es justo añadir que "El Planeta del Tesoro"
es un film con un re-sultado ligeramente superior a "Atlantis",
pues mientras aquél tenía un grave problema de desarrollo de
personajes y de exceso de si-tuaciones "emocionantes", aquí los
primeros consiguen salvar la papeleta (pese a algunos endebleces
como el de la madre de Jim) y la acción no es excesiva, lo que
permite algo más de espacio pa-ra el desarrollo de aquéllos y de
las situaciones (gracias principal-mente al material de partida
de la novela).
En el arranque de esta
película se dan cita todas las debilidades ya ex-puestas del film
de la manera más evidente, al no haber comenzado to-davía la
aventura y ser el turno de las presentaciones. Este primer acto
lle-ga a cojear tanto y a ser tan previsible y pobre, que hace
temer por el resto del metraje. Afortunadamente, una vez que la
aventura arranca con la lle-gada del viejo pirata que le entrega
a Jim el mapa del Planeta del Tesoro, la cosa comienza a cobrar
forma y pronto empieza a apa-recer la larga galería de personajes
del film (casi todos muy desa-provechados como la banda de John
Silver o el primer oficial del barco). A pesar de repetir
características siempre presentes en los films Disney y de ser
en muchos casos meros compañeros simpá-ticos del héroe, muchos
consiguen una vez más tener su encanto (Morph por la propia
originalidad de su personaje y B.E.N. por volver a ser el
carácter alocado tan habitual en el cine de este dúo, con un
referente directo en el genio de Aladdin, con la misma voz en
castellano de
Josema
Yuste –en la
versión original es la de
Martin Short–,
aunque aquí menos histérico).
Entre todos ellos destacan
rápida-mente John Silver, el marinero que ocupará la figura
paterna del héroe (éste es casi el único tema que el film ha
aprovechado de la novela, el único leit-motiv del film), y el
villano Scroop, con un aspecto que recuerda mucho al estilo de
otro animador indepen-diente tan conocido como Don Bluth
(pensemos en sus videojuegos de ani-mación "Dragon’s Lair" o
"Space Ace"), que ya había trabajado en esta compañía, y que
curiosamente no resulta ser un malvado muy amenazador, pues el
papel de villano se lo reparte con Silver, que juega en teoría
en ambos bandos. Los principales forman un buen dúo, encarnados
por la Capitana Amelia (con un trazo muy alejado de los films
Disney y no muy bien integrado con el resto) y el per-sonaje
torpe y estrafalario del Doctor Doppler, que remite a trazos de
"Basil". También está, por supuesto, el
protagonista Jim Hawkins, que se lleva la peor parte al contener
todas las lecciones y bondades que el público infantil y juvenil
debe aprender y los adultos debemos recordar, lo que le hace
bastante blandito. Afortunadamente, poco a poco el discurso
pretendidamente pedagógico se va aligerando.
Además de las debilidades del
dibu-jo de personajes, también aparecen algunos rasgos extraños
en un film Disney, nada favorecedores para el re-sultado. El más
importante es la ya mencionada diversidad de estilos de
animación entre los personajes y en-tre los objetos 2D y 3D, que
si bien consiguen en muchos momentos con-vivir en una tensa
naturalidad, suelen producir extraños efectos, y a veces un
completo desconcierto. También las interpretaciones físicas (en
un sentido figurado, eviden-temente) de los personajes son algo
más sobreactuadas de lo nor-mal en la línea Disney y esto llega a
molestar, especialmente en la primera parte. Pero sobre todo, lo
que hace que el film se quede a medias tintas, es lo ya dicho al
principio, el poco provecho que se le saca a la
historia y lo mal medido de las distintas partes de la trama
dentro de su escasa hora y media de duración, habiendo
necesitado todo el acto central (el viaje en barco) una ma-yor
focalización en los temas importantes (no quedarse únicamente
con la relación paterno-filial naciente entre Hawkins y Silver)
y ha-ber desarrollado mejor los personajes y las tramas que
estaban en la novela para aportar una mayor riqueza al núcleo de
este trabajo, que por lo demás vuelve a ser un plato al que
merece la pena acer-carse y vuelve a ofrecer niveles de
maravillas en el campo de la ani-mación como muy pocas, además de
Disney, saben ofrecer. Lasti-ma que en el balance del año "Lilo
& Stitch" le vaya a robar, mere-cidamente, todo el
protagonismo.
Calificación: 7.5
/ 10
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