CRÍTICA
por
Joaquín R. Fernández
Puntuación: 6.75
/ 10
Banda Sonora Original:
*****
Apenas han transcurrido doce me-ses y ya tenemos de vuelta al
niño-mago más conocido del momento. Millones de fans de todo el
mundo ar-dían en deseos de ver con otros ojos aquello que en su
día ellos mismos dibujaron con su imaginación, espe-rando así
disfrutar en otro medio, dis-tinto del literario, de las
aventuras de Potter y sus amigos. Desgraciada-mente, "Harry
Potter y la Cámara Secreta" atesora los mismos de-fectos que su
predecesora, y aunque no hay duda de que se trata de un digno
entretenimiento, me entristece comprobar que la respe-table
decisión de J. K. Rowling de hacer que el guión del filme se
adecúe lo máximo posible a su novela, conlleva sin embargo una
merma en lo que debería ser el progreso de una historia
estricta-mente cinematográfica.
Y es que más de dos horas y me-dia de metraje
quizás sean dema-siadas para desarrollar un argu-mento como el
de esta secuela de "Harry
Potter y la Piedra Filosofal", sobre todo teniendo en
cuenta que ya no se precisa de una presentación de personajes
tan extensa como la que encontrábamos en la cinta original.
Además, las novedades tampoco son muy abundantes, pues algunos
de los nuevos personajes que apa-recen en la trama bien son del
todo intrascendentes (caso de Gil-deroy Lockhart) o, por
desgracia, su presencia en pantalla es más escueta de lo que
desearíamos (Dobby, el elfo doméstico, y Lucius Malfoy, el
verdadero villano de la función). Por lo demás, la acción se
desarrolla nuevamente en Hogwarts, recuperándose localizacio-nes
que ya conocíamos de la anterior entrega, por lo que, en este
sentido, la película no depara muchas sorpresas. Si bien un halo
de misterio se adueña del relato, uno tiene la sensación de
haber presenciado tan sólo la sombra de una preocupante amenaza
que, una vez disipada, únicamente sirve para mantenernos alerta
ante futuras apariciones del maléfico Voldemort.
En todo caso, "Harry Potter y la Cámara
Secreta" posee innumera-bles aciertos que la harán suma-mente
atractiva para todo tipo de públicos.
No sólo su humor se ha visto acrecentado (y para bien, diría yo:
véase la cena de los Weasley o el brebaje que transforma los
cuerpos de quienes lo beben), sino que presenta pasajes de
acción que nos harán vi-brar en nuestras butacas (el coche
volador, el partido de Quidditch a lo "Star
Wars", el ataque de las arañas y, sobre todo, la
aparición de la serpiente gigante). Aparte, el diseño de
producción es fabu-loso, y algunas escenas se vuelven brillantes
gracias al trabajo de los artistas que las dotan de vida:
decorados que nos hacen creer que estamos en otro mundo,
vestuarios repletos de personalidad, efectos especiales
divertidísimos (atención a los cuadros y a las mandrágoras) y
fabulosas caracterizaciones. Por si fuera poco, hasta
Chris Columbus
se muestra más talentoso de lo habitual, intercalando con
habilidad las reacciones de algunos personajes ante determinados
acontecimientos o resolviendo con destreza complicados
fragmentos de la trama, como cuando Harry Potter se introduce en
el diario de Tom Riddle, momento en el que parte de la acción se
visualiza en blanco y negro. Si bien no creo que saque todo el
jugo posible a las secuencias más oscuras de la historia,
tampoco cabe reprocharle nada al respecto.
Del reparto,
prácticamente idéntico al original, destaca
Ja-son Isaacs, que da vida a Lucius
Malfoy, aunque, por supues-to, también es el que luce el papel
más interesante de la obra.
El resto del elenco resulta igual de efectivo que en la anterior
película, aunque esta vez es un personaje digital el que se gana
las simpatías del público: no hay duda de que Dobby, el elfo
domés-tico, resulta todo un acierto de la Industrial Light and
Magic.
Excesivamente atareado este año, la banda
sonora de John Williams ha sido
adaptada por William Ross,
perdiendo algo de la frescu-ra que hallábamos en la partitura
original. Hay piezas
prodigiosas, co-mo cuando Potter abandona su casa en el coche
volador o cuando sale del diario de Riddle, pero otras nos
re-cuerdan demasiado a algunos de los temas que el maestro nos
ha presentado en otras producciones en las que ha participado
durante este mismo año, tal y como sucede durante el partido de
Quidditch. En todo caso, un adecuado y grati-ficante trabajo en
el que, obviamente, vuelve a sonar el maravilloso tema central
de la saga. Lástima que el volumen de la música sea tan bajo
durante la proyección, puesto que ni siquiera se eleva
de-masiado en los momentos en los que bien pudiera tener un
mayor protagonismo.
Imágenes de "Harry Potter y la cámara secreta" - Copyright © 2002 Warner
Bros., Heyday Films y 1492 Pictures. Distribuidora en España: Warner Sogefilms. Fotos por
Peter Mountain. Todos los derechos
reservados.
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