CRÍTICA
por Tònia
Pallejà
Canalcine.net, Barcelona
Más y mejor
Los incondicionales de Harry Potter están de
enhorabuena. Los que le dispensaron una tibia acogida al
primer capítulo de la serie –entre los que me toca incluirme–,
también. "Harry Potter y la cámara secreta" no sólo viene a
confirmar que a veces las segundas partes exceden en calidad a
las primeras, sino que además des-peja todas las posibles dudas
sobre las razones de este fenómeno y el porqué de su oportuna
adaptación al cine: confluyen en la obra de
J. K. Rowling un imaginario tan
poderoso en términos visuales y un planteamiento tan
cinematográfico del relato, que casi parecía inexcusable no
trasladarla fotograma a fotograma.
La secuela
del joven aprendiz de mago no sólo es mucho más divertida que
su antecesora, sino que también resulta mucho más oscura y
escalofriante, beneficiándose con altas dosis de suspense y
terror. Estos componentes probablemente complace-rán en mayor
medida al sector adulto del público, a quienes
La pie-dra filosofal se les
podía antojar demasiado blanda e infantil, y que ahora tendrán
la oportunidad de sumergirse en una trama superior en
complejidad y atractivo. Esta segunda entrega también gana en
fantasía y capacidad para generar sorpresa: situaciones,
anécdotas y personajes ocurrentes, cuya gracia despierta la
curiosidad y mantiene la sonrisa del beneplácito.
Si la primera parte era una mera introducción al mundo mágico
de Hogwarts, en la que se iba presen-tando a los distintos
personajes, La cámara secreta ya no necesita entretenerse en
estos menesteres, y propone una intriga a resolver alre-dedor
de la cual gira el argumento de la película y, en consecuencia,
todos los actos de sus protagonistas estarán encaminados hacia
este objetivo: una fuerza maligna escondida en la escuela que se
erige como una seria amenaza para su futuro, y que los tres
niños debe-rán desmantelar y vencer. Este eje central, aun
siguiendo una es-tructura clásica, permite vertebrar una
narración compacta en la que los distintos focos del relato se
fusionan eficientemente. El guión se enriquece en todos los
sentidos, gracias, en buena parte, a que la novela original se
adivina una estupenda fuente. Las apor-taciones de este segundo
episodio podrían resumirse en una única sentencia: más y mejor.
Aventuras más emocionantes con un ele-vado número de secuencias
de acción, mayor humor y más elabo-rado que juega en distintos
niveles, unas claves para suscitar mis-terio más efectivas, y
unos protagonistas que van cobrando cada vez más dimensión y
conquistan mayor simpatía.
La
película tiene la virtud de atrapar nuestra atención ape-nas
transcurridos unos minutos de su inicio, con la aparición del
duende doméstico Dobby en la habitación de Harry Potter,
pero además va creciendo en interés a medida que avanza, viendo
cumplidas las expectativas más positivas. Si bien en algunos
pun-tos puede parecer que rebaje su ritmo, se debe más a la
energía de algunos pasajes, tras los cuales se toma una breve
tregua antes de proseguir, que al estancamiento de otros.
Hay muchos elementos que merece-ría la pena destacar de este
entreteni-do film. Por un lado, el trabajo tras la
cámara de Chris Columbus, que ha
conseguido insuflar en las imá-genes mayores cotas de intensi-dad
y dinamismo. Algunos momen-tos se suceden de forma
trepidante, como el que tiene lugar durante el partido de
quidditch, en donde uno llega a apartar mecánicamente la cabeza
cuando ve venir la pesada bola de metal en su dirección o teme
darse de bruces contra una de las vigas de madera que de-be
sortear Harry Potter. Otras escenas gozan de una gran
plastici-dad y belleza, como si nos encontráramos ante
ilustraciones en movimiento surgidas de un libro de cuentos. Es
el caso del coche volador planeando sobre un verde paisaje
montañoso y todo cuanto se desencadena después.
En segundo
lugar, la notable mejoría que experimenta la pro-ducción en el
campo de los efectos visuales, en ocasiones deslumbrantes.
Los personajes generados por ordenador adquie-ren un aspecto más
logrado y se ven perfectamente integrados en la acción. En este
sentido, una de las escenas más brillantes del film se produce
en el Bosque Prohibido, cuando Harry y su amigo Ron Weasley
tienen un inesperado y pavoroso encuentro con un grupo de bichos
peludos, que ya se encargarán ustedes mismos de descubrir.
Hogwarts se convierte aquí en un lugar tenebroso e insegu-ro,
entre cuyas paredes se oculta un peligro al acecho. Por
primera vez ese titánico escenario gótico de piedra,
habitaciones secretas, pasillos laberínticos y escaleras
escherianas, cobra todo su esplendor. El clima sombrío e
inhóspito que se crea es muy pro-picio y la fotografía es de gran
ayuda en esta labor.
Se hace obligado hablar de los nue-vos rostros que exhibe la
película. La profesora Sprout (interpretada por
Mi-riam Margolyes) tal vez sea
la me-nos relevante para el curso de la his-toria, pero su clase
en el invernadero, en la que enseña a sus alumnos có-mo deben
trasplantar mandrágoras, es realmente cómica. Conocemos también
al perverso y sibilino Lucius Malfoy (Jason
Isaacs), padre del repelente y oxigenado Draco, el
eterno rival de Potter, quien, al igual que su hijo, persigue
crípticos intereses. Mención especial para
Kenneth Branagh como Gilde-roy
Lockhart, todo un personaje. El actor y director inglés está
so-berbio en la piel de este hilarante profesor, para mí la más
jocosa y memorable de las composiciones del film. Se trata de un
hombre vanidoso y lleno de pretensiones, tras cuya petulante y
amanerada fachada se agazapa un auténtico cobarde sin
escrúpulos.
Entre los
veteranos en la saga, Richard Harris
(una aparición im-presionante tras su reciente fallecimiento que
ha levantado caluro-sos aplausos en la sala) y
Maggie Smith puntúan, si es
posible, todavía más alto que en su anterior intervención, con
unas interpre-taciones que procuran un grato calado humano, y que
son muestra de su ilimitada profesionalidad. Mi figura de
ficción preferida conti-núa siendo el tétrico y ambivalente
profesor Severus Snape, en ma-nos de un solvente
Alan Rickman. Los más jóvenes,
como Daniel Radcliffe
(Potter) y Rupert Grint (el
pelirrojo Ron) –a los que si-gue aventajando en desparpajo
Emma Watson en su papel de la
sabelotodo Hermione–, han ido cogiendo confianza y desenvoltura,
y aunque sus voluntariosas actuaciones todavía manifiestan
reac-ciones poco espontáneas, su progreso es notorio.
En definitiva, "Harry Potter y la cá-mara secreta" garantiza
160 minu-tos de pleno disfrute a lo largo de los que rinde como
una excelente diversión sin cosechar apenas re-proches.
Espero con ganas su pró-xima continuación. Me pregunto, sin
embargo, si los niños de menor edad llegarán a captarla en todo
su signifi-cado, si esta evolución hacia rincones más lúgubres y
sanguino-lentos no les dejará un tanto al margen, o incluso si
llegarán a te-ner pesadillas por la noche (¿los padres deberán
poner plásticos bajo las sábanas para proteger el colchón de
súbitas fugas?)...
Calificación: 9
/ 10

Imágenes de "Harry Potter y la cámara secreta" - Copyright © 2002 Warner
Bros., Heyday Films y 1492 Pictures. Distribuidora en España: Warner Sogefilms. Fotos por
Peter Mountain. Todos los derechos
reservados.
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