CÓMO SE
HIZO "LA FLOR DEL MAL"
Notas de producción
© 2002
Manga Films
2. El
reparto
En la
novela, Astrid no ha cumplido los catorce años cuando su madre
es arrestada y encarcelada, y al final de la historia tiene 19,
lo cual, según afirma el propio Wells, “era una distancia que no
podíamos recorrer con una misma actriz.” Los productores y el
equipo rechazaron también la posibilidad de usar dos actrices,
ya que ello supondría un salto en el tiempo que rompería el
flujo narrativo, por ello, decidieron abreviar el período de
tiempo que transcurre en la historia, ilustrando un período que
va desde los 15 a los 18 años de Astrid. Tras tomar esta
decisión, quedaba entonces la ardua tarea de encontrar a una
joven actriz que pudiera interpretar esa progresión vital.
Después de
innumerables audiciones por todo el país, en compañía de la
directora de casting, Ellen Lewis, donde se llegaron a ver a
nada menos que 400 jóvenes, las diferentes cribas acabaron dando
el papel a Alison Lohman, de 21 años. Lohman, que había debutado
en los escenarios en un musical para una compañía local cuando
tenía 10 años, vio como su carrera despegaba tras su trabajo en
el drama de 1999 El piso 13. De ahí pasaría a aparecer en un
buen número de proyectos para el cine y la televisión, entre los
que destacaba un papel fijo en la serie dramática de la,
Pasadena.
“Como
actriz, tiene los registros y la madurez suficientes para
interpretar ese lapso de tiempo que va desde los 15 a los 18
años, y mostrar todos los cambios emocionales por los que Astrid
debe pasar”, afirma Kosminsky.
Tal y como
Lowry señala, fue la habilidad de Lohman equilibrando la
vulnerabilidad de Astrid con su fuerza interior emergente lo que
hicieron el personaje tan creíble. “Si se hubiera mostrado
demasiado fuerte, el público no hubiera dudado nunca de sus
posibilidades de sobreponerse a la adversidad”, asegura, “y si
la hubiera retratado demasiado débil la gente pensaría ‘ nunca
lo conseguirá’ lo que supondría una experiencia demasiado
depresiva de observar en la pantalla. Lo que Alison ha
conseguido es conjuntar la fuerza interior del personaje con las
dudas naturales y la inseguridad de una chica de esa edad que
encima tiene que padecer tantas adversidades.”
“Es un
duro trabajo”, denota el director, comentando las exigencias del
papel. “Aparece en casi todas las escenas de la película, y nos
cautiva. Tiene el tipo de cara que te arrastra a componer planos
cada vez más cortos sobre su rostro mientras tratas de explorar
qué hay detrás de esa mirada.” “Era de gran importancia que la
actriz que interpretara este papel supiera cómo estarse quieta
porque Astrid es una gran observadora, siempre atenta;
escuchando. Alison tiene esa maravillosa cualidad. Parece que
entiende el papel de manera inherente.” Wells añade, “tiene una
luminosidad natural.”
Antes de
que incluso hubiera un guión o siquiera una película de la que
hablar, Lohman ya había leído la novela y se había imaginado a
sí misma en el papel de Astrid. “Era alguien a quien yo podía
admirar”, comenta Lohman. “Lo mejor de Astrid es que no se trata
de una víctima, sea lo que sea por lo que tiene que pasar. Tiene
una fuerza interior y una capacidad de aguante que la hace
seguir adelante. Se resiste a compadecerse de sí misma.”
“Astrid es
una artista y capta las cosas desde esa perspectiva”, prosigue
Lohman. “Ella es vulnerable y abierta a las cosas que le rodean,
y tiende a aclimatarse a cada nuevo ambiente. Se transforma en
lo que ella cree que cada madre adoptiva espera de ella, como
hizo con su madre verdadera, adaptándose a sus estándares
mientras intenta no disolver su personalidad completamente.
Tardará un tiempo en conseguir la suficiente seguridad en sí
misma para ser lo que de verdad quiere ser.”
Los
productores y cineastas estuvieron de acuerdo en que la clave
para dar vida a la madre de Astrid, Ingrid Magnusson, era el
mostrar los diferentes aspectos de su fuerte personalidad y
evitar presentarla como una “mala de la película”
unidimensional”. “El comportamiento de Ingrid puede parecer a
veces pura arrogancia. El personaje resulta fácil de odiar. La
verdad es que Ingrid es extremadamente narcisista pero eso no
significa que no quiera a su hija. Mantener el equilibrio entre
esas dos personalidades fue muy difícil.”
Casualmente, la primera elección de los productores y el
director fue la misma actriz que le rondaba por la cabeza a
Janet Fitch mientras desarrollaba el personaje: Michelle
Pfeiffer. “Michelle tiene rasgos de Ingrid”, asegura Kosminsky.
“Interpreta el papel con una honestidad y una autoridad que
convierte el verla en una experiencia conmovedora. Ingrid es un
personaje muy difícil.”
“No estoy
segura de si es posible entender a Ingrid completamente”, se
pregunta Pfeiffer. “Creo que es un enigma incluso para sí misma.
Es la última purista, en cierto modo, exigente y despiadada en
todo aquello que se refiere a las esperanzas que tiene
depositadas en su hija, aunque ésta sea todavía una niña. Hasta
cierto punto, admiro esa cualidad, su poca disposición al
compromiso, sabiendo por el contrario que inexorablemente tendrá
que pagar un precio muy alto por ello en el futuro.”
“Lo que
opina sobre las personas suele ser duro, pero tampoco se aleja
mucho de la verdad”, reconoce Pfeiffer. “Dice cosas que la
mayoría de las personas no dirían porque no son agradables, pero
a Ingrid no le importa en absoluto la buena educación. Ella es
inmune a las debilidades humanas. Fue un reto interpretar a
alguien que podía ser tan cruel; tuve que dominar un impulso
innato que me conminaba a suavizar el personaje.”
Para el
papel de Starr Thomas, la primera madre adoptiva de Astrid, una
volátil y naïf ex-bailarina de strip-tease reconvertida en
fanática cristiana, Kosminsky propuso a Robin Wright Penn, cuya
presencia escénica describe como “natural y realista. Es tan
auténtica que cuando empieza a hablar yo pienso para mí: ‘¿me
está hablando?’ antes de que caiga en la cuenta que está
recitando sus diálogos. No hay teatralidad en su interpretación.
“Robin
adoptó un papel que, en otras manos, podría haber caído en el
tópico, y lo convirtió en una persona genuina, incluso agradable
en un principio”, comenta Kosminsky. “Starr es una mujer dura,
curtida, una persona que resulta finalmente peligrosa y
vengativa, pero también dramática.”
La
interpretación requirió que Wright Penn configurara un personaje
totalmente opuesto a ella misma, una gran oportunidad que el
director no duda en alabar “al tener la fe de hacer un personaje
que no se ajusta a su propia personalidad y que no sería del
agrado de cualquiera.” Ella bromea diciendo que el dar vida a
Starr le permitió llevar deportivas de plataforma por primera
vez “así como mallas durante el día, fuera de la clase de
aeróbic. Era un vestuario encantadoramente hortera.”
Sobre las
motivaciones de Starr para convertirse en madre adoptiva de
Astrid, Wright Penn argumenta en primer lugar las ventajas
económicas (“es su único ingreso”), pero también enumera otras
motivaciones más profundas que definen la personalidad de Starr.
“Todavía más importante es la redención”, asegura la actriz. “De
un modo egoísta, hace de la chica su tabla de salvación por
haber pecado, por haber sido una alcohólica y bailarina de
strip-tease. Astrid es su tercera hija adoptiva. Desde su
perspectiva religiosa, cree que su estilo de vida filantrópico
compensará su pasado.”
Renée
Zellweger, que ya era una fan de la novela, fue escogida para el
papel de la frágil y cariñosa Claire Richards, otra de las
madres adoptivas de Astrid. “Renée posee un estilo muy realista
que era justamente lo que necesitaba el personaje de Claire”,
aclara Kosminsky. “Eso hace que la última revelación sobre el
porqué de su fragilidad sea menos predecible. Renée encarnó a
Claire –una mujer profundamente vulnerable- de un modo que
evitaba mostrar los puntos más obvios de la vulnerabilidad.”
“Claire
representa una interesante dicotomía entre debilidad y
fortaleza”, confirma Zellweger, analizando con detenimiento la
psicología del personaje. “Es muy generosa y canaliza su fuerza
y su autoestima entregándose a los demás.”
“El marido
de Claire no aprecia su amor por el prójimo, él considera eso
una debilidad”, aclara Zellweger. “Astrid, por el contrario, le
devuelve a Claire todo el cariño recibido porque ella también
está necesitada de amor y atención. Ambas disfrutan sintiendo
que son lo más importante para otra persona por primera vez en
sus vidas. Eso le aporta a Claire una razón para vivir, pero
también provoca fricciones con su marido.”
Para el
breve pero fundamental papel del desencantado amante de Ingrid,
Barry, Kosminsky seleccionó al actor escocés Billy Connolly,
cuyo trabajo ya le era conocido gracias a los numerosos trabajos
que este actor ha realizado en Gran Bretaña para el cine y la
televisión. Como el propio Connolly explica, bromeando sobre su
estilo de vida: “Buscaban a alguien que pudiera encarnar a un
vividor, vago y sexista, y claro, Peter me llamó a mí.”
Su
compañera de reparto, Michelle Pfeiffer, confirma la reputación
de Connolly como uno de los actores cómicos más populares del
Reino Unido, diciendo, “Era realmente gracioso tras la cámara,
lo cual fue muy relajante después de las dramáticas escenas que
nos tocaba hacer juntos. Me lo pasé bomba trabajando con él.”
El equipo
de cineastas seleccionó a la versátil actriz y profesora de arte
dramático Svetlana Efremova (K 19, El Príncipe de Central Park)
como la emigrante rusa Rena Grushenka, última de las madres
adoptivas de Astrid. A pesar de llevar un estilo de vida
bohemio, es una mujer muy conservadora en los temas financieros
del hogar. Rena ya alberga en su casa a otras dos adolescentes,
a las que trata como empleadas. Juntas, buscan entre la basura
de vecindarios ricos para hacerse con ropa y artilugios que
después venden en mercadillos. Llegada a este punto, Astrid ya
es casi una adulta y ha dejado atrás su yo más soñador, el cual
ha dado paso a una joven mujer más realista y segura de sí
misma. Es por ello que Astrid se adapta bien a la poco
convencional rutina de Rena, donde encuentra exactamente lo que
más necesita: la libertad para ser ella misma.
“Rena es
un espíritu libre”, afirma Efremova de su papel. “Es
independiente, segura de sí misma y hambrienta de vida. Me
enamoré de esta mujer simple y valiente que fuma y bebe y se lo
pasa bien, que no se pregunta sobre el significado de la vida
sino que prefiere tomársela como viene y disfrutar. Es honesta y
tiene sentido del humor. Fue bueno para Astrid el tenerla
cerca.”
Rena, como
Astrid, es una superviviente. Siendo ella misma una emigrante
rusa, Efremova basó su interpretación “en parte en mi
imaginación y en parte en mi experiencia y conocimiento de los
rusos en América”, comenta la actriz, sobretodo su capacidad
para el trabajo duro y su empeño por comenzar una nueva vida.
“No quería encarnar a Rena como un personaje avaro, huraño y
materialista.” “La veía más como una mujer que llegó a este país
sin nada y logró abrirse camino, que se integró al máximo en el
modo de vida americano, aprendió los modismos callejeros y la
música Rock y cómo ganar dinero para subsistir.”
Este
último punto se puede apreciar en una escena en la que Rena,
Astrid y las otras chicas están montando su paradita en el
mercadillo. En cierto momento, Astrid reconoce unos bonitos
vestidos que Claire le había dado, y ahora Rena los está sacando
de una bolsa de basura para exponerlos y venderlos; entonces
Astrid se pone sentimental. Pero la práctica respuesta de Rena
la devuelve al mundo real: “lo sentimental es estúpido”, “lo
bueno es hacer dinero.” Es entonces cuando Astrid otea un
posible comprador y hace la venta.
Entre los
distintos periodos en casas de acogida, aparece en la vida de
Astrid otro adolescente desplazado, Paul, con el que tendrá una
tentativa de relación sentimental. Paul está interpretado por
Patrick Fugit, quien recientemente se ha ganado el aplauso del
público y la crítica merced a su papel protagonista en Casi
Famosos de Cameron Crowe. Al contrario que Astrid, que fue
separada de una madre que la quería, Paul nunca conoció el
afecto de sus padres y ha tenido que apañárselas en casas de
acogida durante tanto tiempo que se lo toma con filosofía.
“Paul es
la única persona en la vida de Astrid que no juzga a los demás”,
comenta Kosminsky. “Al revés que otras personas a las que ella
conoce, no intenta influir en ella o censurarla de algún modo.
Le habla de manera natural y directa sobre su propia
experiencia. Creo que él aporta luz a Astrid en unos momentos en
que todo está bastante oscuro.”
Mientras
se halla alojada en casa de la abrasiva Starr Thomas, Astrid
llega a conocer al novio de ésta, que vive en la casa; “Tío
Ray”, interpretado por Cole Hauser (Tigerland, La Guerra de
Hart, El Indomable Will Hunting) cuya personalidad serena y
reservada le atrae. Ray parece a primera vista decente,
tranquilo, trabajador y buen chico, pero al acercarse a Astrid,
empieza a surgir una naturaleza más inquieta y amargada, así
como un cierto complejo de culpabilidad por sentirse físicamente
atraído hacia ese nuevo miembro de la familia.
En el
papel de Ray, Hauser debe mostrar todos esos matices del
personaje sirviéndose de muy poco diálogo, y en muy poco tiempo,
ya que la relación entre él y Astrid despierta inmediatamente
los celos de Starr, que finiquita abruptamente su relación con
Astrid echándola de casa.
Para el
papel del marido de Claire Richards, Mark, Wells pensó en su
amigo y colega Noah Wyle, protagonista de Urgencias, una serie
que Wells ayudó a hacer despegar en sus tiempos de productor
ejecutivo. Pero, por el bien de su relación, no quiso presionar
al director para que se viera obligado a coger a Wyle, por lo
que tan sólo puso el nombre en la lista de candidatos y esperó a
ver qué pasaba. Resultó que Kosminsky ya tenía a Wyle en mente
para el papel y estaba, según Wells, “esperando para saber quién
sería finalmente Claire para estar absolutamente seguro de que
los dos intérpretes pegaran juntos; lo que, por supuesto,
ocurrió.”
Wyle,
quien bromea diciendo que pegó un salto cuando supo que iba a
dar vida a Mark porque, “ha sido un sueño desde hace mucho
tiempo el poder hacer de marido coñazo. Tenía ganas de hacer
algo totalmente opuesto a mi popular personaje de televisión.
“Interpreto a un tío tan honesto y responsable en Urgencias”,
dice, “que es bueno poder hacer algo diferente.”
No sólo
comprendió Wyle a la perfección la personalidad de Mark
Richards, la cual describe como “controlador y superficial”,
sino que vio perfectamente cuál era la razón por la que la
pareja alberga adolescentes. “Mark y Claire son un matrimonio
problemático y creen que tener un niño solucionará sus
miserias”, afirma. “Pero no están preparados para un compromiso
tan importante como una adopción en toda regla, por ello acogen
a niños más mayores a ver si les gusta; algo similar a cuando
compras un perrito.
Sobre el
modo en que se las arregló para ensamblar este remarcable
reparto, Kosminsky afirma que, “siempre he sido un director de
actores. Mis roles gemelos son hacerme con el guión y conseguir
el reparto adecuado, y me tomo una eternidad en ambos procesos,
para desesperación de mis colegas productores. A continuación,
me gusta ensayar con tranquilidad, lejos del caos de las
oficinas de la productora, durante una semana. Si lo alargas
más, puedes acabar quemando el material, arriesgándote a no
poder capturar de nuevo para el rodaje los sentimientos
expresados en algunas escenas durante los ensayos. En una semana
se puede flirtear con el material y, posteriormente, entrar a
saco durante el rodaje.
Una vez en
el set de rodaje, el director prefiere no ensayar en absoluto.
“Siempre que es posible, ruedo a pelo para que los actores den
el máximo de sí mismos delante de la cámara”, explica. “Algunos
actores dan lo máximo en la primera y segunda toma, cuando
realmente escuchan lo que el otro actor está diciendo y a mí me
gusta capturar ese instante en la película, en lugar de mirarlo
por el monitor durante los ensayos. Los actores de La Flor del
Mal (White Oleander) hicieron una impresionante interpretación
de sus personajes pero lo que realmente me impactó fue lo
abiertos que se mostraron a trabajar de este modo tan inusual.
Ya fuera tras la puerta cerrada de la sala de ensayos o después
en el set de rodaje, su atención estaba enteramente enfocada en
cómo explorar esos personajes y darles vida. Estuvieron
fabulosos, reales, complementándose los unos con los otros de
una manera hermosa. Todo lo que tuve que hacer llegado ese punto
fue sentarme y observar.”
La técnica
de Kosminsky fue alabada por el reparto, que achacan su éxito al
hecho de evitar múltiples tomas alternativas. “Tiene una idea
muy clara de lo que quiere”, sentencia Zellweger, “no se apoya
en el monitor. No hay play back. Observa una escena y, si cree
que está bien, dice ‘ OK, hecho’. No necesita verla una y otra
vez o rodar 20 tomas alternativas.”
1. Del
libro a la película
2. El reparto
3. La
visión del director
4.
Primavera en el sur de California
Imágenes y notas
de cómo se hizo "La flor del mal" - Copyright © 2002 Warner
Bros., Pandora Filmproduktion y John Wells Productions.
Distribuidora en España: Manga Films. Todos los derechos
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