CÓMO SE
HIZO "LA FLOR DEL MAL"
Notas de producción
© 2002
Manga Films
4. Primavera
en el sur de California
La ciudad
de Los Angeles es parte del material de que está hecha La Flor
del Mal (White Oleander). A medida que Astrid es recolocada en
los diferentes hogares de adopción, cada uno se abre ante ella
como un contenido mini-mundo con su propia identidad y un modo
de vida al que se ha de adaptar. Es interesante observar que
éste es el modo en que también interactúan los diferentes
barrios de la ciudad.
Sabiendo
esto, Kosminsky no consideró rodar en ninguna otra parte.
“Hubiera sido frustrante”, asegura, “especialmente para aquellos
a los que les gusta la novela, el verla ambientada en cualquier
otro lugar. Además, como forastero, me intrigaba la idea de
rodar en esta ciudad, tan extraña para mí. Deseaba conocer los
lugares que Janet Fitch describía en su obra.”
En el
transcurso de los 40 días de rodaje, que dieron comienzo en
abril del 2001, la compañía rodó en 58 localizaciones distintas
por todo el área de Los Angeles, incluyendo entre éstas
Hollywood, Tujunga, Sunland, Echo Park, Silverlake, Monterrey
Park, Santa Mónica, Malibú, Castaic, Manhattan Beach y Pasadena.
La odisea
de Astrid empieza en el apartamento de su madre en Hollywood,
que es predominantemente blanco. Es claramente el espacio de una
artista, reflejando la personalidad de Ingrid, con la idea de
belleza que sólo puede concebir una esteta. Los toques que le
dan a la bohemia vida de Ingrid son evidentes. Una gigantesca
instalación fotográfica que combina diferentes formatos domina
la pared principal de esta casa del Hollywood de los años 20. Es
un contraste absoluto con la caravana de Starr, ubicada en el
rural y degradado vecindario de Tujunga Wash, con su
sobrecargada decoración gaudiniana, que compite en colorido con
el propio ropero setentero de Starr, y un mobiliario de ocasión.
Por la noche, bajo la luz de la luna, Astrid se sienta sola en
el diminuto porche y observa el vasto desierto, una imagen que
desprende profunda soledad y belleza.
Astrid se
encuentra después en la casa de Claire Richards, en la cima de
una colina de Malibú, con unas vistas impresionantes sobre el
Océano Pacífico. Esta típica ubicación contemporánea, con su
paleta de blanco sobre blanco y beige, es a la vez opulenta y
opresiva. Refleja la serenidad exterior y la tristeza interior
de la atribulada Claire.
Cuando
finalmente llega a su último hogar de acogida, el atestado
apartamento de Silverlake de la inmigrante rusa Rena, Astrid ya
no es la niña que intenta sintetizar sus siempre cambiantes
entornos sino que ahora se adueña de su propio rinconcito
particular en aquel mercadillo improvisado que es el apartamento
de Rena.
Incluso el
tiempo atmosférico juega un sutil papel en la historia. Durante
algunos momentos de la producción, el aire a veces restallaba
debido a la electricidad estática transportada por el cálido
viento procedente de Santa Ana que cada primavera sopla en la
ciudad (vientos que servían de inspiración al espíritu indómito
de Ingrid cuando se hallaba deprimida y que Kosminsky tuvo mucho
cuidado de capturar para la película). Natural del Sur de
California, Michelle Pfeiffer conoce bien esos vientos. “Crecí
con ellos”, afirma con cierta melancolía. “Vivíamos en un área
que en aquellos días no estaba del todo desarrollada
urbanísticamente. Tengo recuerdos muy vivos de ver pasar
arbustos secos rodando frente a mi casa a lo largo de toda la
calle cuando era niña.”
1. Del
libro a la película
2.
El
reparto
3.
La
visión del director
4. Primavera en el sur
de California
Imágenes y notas
de cómo se hizo "La flor del mal" - Copyright © 2002 Warner
Bros., Pandora Filmproduktion y John Wells Productions.
Distribuidora en España: Manga Films. Todos los derechos
reservados.
Página
principal de "La flor del mal"
Añade "La flor del mal" a tus películas favoritas
Opina sobre
"La flor del mal" en nuestra Lista de Cine
Suscríbete
a la Lista de Cine si todavía no eres miembro
Recomienda
"La flor del mal" a un amigo
|