CRÍTICA
por
Joaquín R. Fernández
Puntuación: 6
/ 10
Banda Sonora Original:
*****
Para celebrar el cuadragésimo ani-versario de la saga Bond, los
respon-sables del evento han decidido que "Muere Otro Día"
contenga el mayor número posible de los elementos que han
caracterizado a la serie a lo largo de todas estas décadas.
Villanos me-galómanos, edificaciones colosales, ciertos toques
de exotismo, hermo-sas mujeres, inventos estrafalarios,
palpitantes carreras con lujo-sos automóviles, nieve a
borbotones... En definitiva, un entramado de situaciones comunes
(algunos hablarían directamente de triviali-dades) que permiten
al aficionado rememorar anteriores aventuras del agente secreto
más célebre de todos los tiempos.
Sin
embargo, semejante parafernalia no sirve para que "Muere Otro
Día" destaque con respecto a sus antecedentes; de hecho, su
prólogo apenas puede rivalizar con los espléndidos minutos
inicia-les de "El Mundo Nunca es Suficiente", resultando un
tanto decep-cionante para lo que estamos acostumbrados a ver hoy
en día. Por si no bastara, los títulos de crédito que abren la
cinta tampoco po-seen la inventiva típica de la serie, aunque no
culpo a los artistas que han trabajado en ellos, pues difícil
inspiración puede surgir tras escuchar la horrenda canción que
Madonna ha compuesto para la ocasión.
Dejando a un lado estas anécdotas, la película podría definirse
como un particular cruce entre "El Mañana Nunca Muere" y "El
Mundo Nunca es Suficiente". De la primera tomaría la
irrelevancia de su argumento y la livia-na profundidad de
algunos de sus per-sonajes, más preocupados por soltar chanzas
que otra cosa, mientras que de la segunda imitaría, sólo durante
su primera hora, el sosiego con el que se desarrolla la
historia, in-tentando así otorgarle una falsa seriedad. Por
ello, la cinta será únicamente recordada por su hora final,
una sucesión de deslumbrantes pasajes de acción que mantienen al
público ocupado mientras observa embelesado las andanzas del
cínico Bond y de la no menos respondona Jinx.
La pelea
del espía británico con Zao en La Habana, su huida del palacio
de hielo en un parapente improvisado, la trepidante perse-cución
automovilística o la lucha final en el avión, son momentos
dignos de disfrutar en una pantalla grande, divertimentos vacuos
pe-ro de una incuestionable intensidad. A fin de cuentas,
tampoco se le puede pedir más a un Bond (si acaso, que mejoren
un poco los efectos especiales generados por ordenador, pues a
veces, como en la secuencia del precipicio de hielo, son un
tanto toscos). Lee Tamahori,
eficaz realizador de "La
Hora de la Araña", "El Desafío", "Mulholland Falls.
La Brigada del Sombrero" y "Guerreros de Anta-ño", dibuja la
acción en tiempo real, aunque incomprensiblemente no puede
reprimir algún que otro guiño a un modelo de dirección que se
asemeja más al de otros autores, como Tony Scott o Mi-chael Bay.
Pequeñas concesiones que, sin embargo, no empañan el decente
trabajo técnico de Tamahori, que bien hubiera hecho en imitar el
sorprendente clasicismo que Michael Apted consiguió en la
anterior secuela de la serie.
Son tantos los personajes que aparecen en "Muere Otro Día"
que, salvo el agente 007, todos mantienen una irregular
presencia en la pantalla. A pesar del Oscar,
Halle Berry no difiere con
respecto al rol desempeñado por otras afamadas féminas de tan
jugosa franquicia, por lo que en todo momento se sitúa de-trás
del protagonista y evita hacerle la competencia.
Toby Ste-phens se toma el
asunto como una gran broma, recuperando así el histrionismo que
Jonathan Pryce destiló en "El Mañana Nunca Muere". Quizás
Rick Yune sea el actor más
desaprovechado, pues su físico hubiera dado mucho juego a la
hora de combatir cuerpo a cuerpo contra Bond. La que mejor sale
parada de todo el reparto es la desconocida
Rosamund Pike, que le hace
sombra a la mismísi-ma Halle Berry, y ello a pesar de lo
previsible de su papel.
David Arnold había utilizado
abusivamente los sintetizadores en las dos anteriores películas
de la saga, siendo especialmente re-chazables algunas de sus
piezas para "El Mundo Nunca es Sufi-ciente". Por suerte, en
"Muere Otro Día" la orquesta vuelve a domi-nar el conjunto,
actuando los ritmos electrónicos como unos come-didos
acompañantes. Si bien no se distingue un tema central, algo que
sí sucedía en sus obras previas, al menos presenta fabulosos
arreglos de la conocida sintonía del espía británico,
ofreciéndonos también una sucesión de composiciones que dotan de
vivacidad a las imágenes del filme. La llegada de Bond a Corea
como si se tra-tara de un surfista, la aparición de Jinx entre
las aguas, la pelea con Zao en Cuba o el uso de los coros cada
vez que se activa el Icarus, son buenas muestras del talento de
un compositor que últi-mamente parecía en baja forma. Suerte que
los memorables traba-jos de John Barry son buena fuente
inspiración...
Imágenes
de "Muere otro día" - Copyright © 2002 Danjaq
Productions y United Artists. Distribuidora en
España: Hispano Foxfilm. Todos los derechos
reservados.
Página
principal de "Muere otro día"
Añade "Muere otro dia" a tus películas favoritas
Opina sobre
esta película en nuestra Lista de Cine
Suscríbete
a la Lista de Cine si todavía no eres miembro
Recomienda
esta película a un amigo
|