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Dirección:
Alexander Payne.
País: USA.
Año: 2002.
Duración: 125 min.
Interpretación: Jack
Nicholson (Warren Schmidt), Kathy Bates (Roberta
Hertzel), Hope Davis (Jeannie), Dermot Mulroney
(Randall Hertzel), June Squibb (Helen Schmidt),
Howard Hesseman (Larry), Len Cariou (Ray), James
Crawley (Dave Godberson), Cheryl Hamada
(Saundra), Steve Heller (Ken).
Guión:
Alexander Payne & Jim Taylor; basado en la
novela de Louis Begley.
Producción: Michael
Besman y Harry Hittes.
Música: Rolfe
Kent.
Fotografía: James Glennon.
Montaje: Kevin
Tent.
Diseño de producción: Jane Ann
Stewart.
Dirección artística: T. K.
Kirkpatrick y Pat Tagliaferro.
Vestuario: Wendy
Chuck.
Estreno en España: 14 Febrero 2003. |
CRÍTICA
por
Diego Vázquez
King
Nicholson
“A propósito de Nicholson”
debería titularse este correcto intento de ha-cer buen cine. Si
el gran Jack no es-tuviera al frente (y cuando digo al fren-te
me refiero a que sale en práctica-mente en todos los planos) y
su im-presionante cambio de registro (pasar a interpretar a un
jubilado siempre es un peligro para la carrera de un actor) no
hubiese sido tan meticulosamente dirigido (la contención: la
ga-rantía de calidad de todos los grandes actores excesivos) por
un servil Alexander Payne,
este film se quedaría en uno de esos tra-bajos indies americanos
(sus formas están lejos del cine comercial y también de la
verdadera independencia), esforzados en su retrato de una clase
media hastiada y perdida en el centro de la enorme extensión de
terreno que son los Estados Unidos, que sabría a cuento ya
contado aunque notable en sus formas (algo así como lo ocurrido
con “The
good girl”).
De Payne hacía ya un tiempo que no se sabía nada (tres años
desde su revelación crítica con “Election”) y, si bien este
regreso a la dirección qui-zás deje un peor sabor de boca que el
de aquel anterior film (no por culpa de su trabajo como
realizador, sino más bien por motivos referentes a su labor de
escritura), nadie le puede negar un talento destacable para
narrar con concisión, medida puesta en escena y esporádicas
inmersiones en un lenguaje más visual y sonoro (presentes sobre
todo en la prime-ra parte del film). De esta forma
consigue contar una historia muy sencilla y casi
minimalista, despertando un interés mu-cho mayor que el que la
propia materia narrativa posee
(cier-to que ayudado por el magnetismo de Nicholson), sin
delirios este-tas o simbólicos típicos de los cineastas más
aparentes (su única concesión al manierismo viene por un guiño
visual referido a la pin-tura de Jacques Louis David, “La muerte
de Marat”) y confiando ple-namente en la labor de sus
interpretes (a la manera del cine clási-co, al que, al menos en
ese aspecto, está más cerca de parecer-se).
El film, como ya he dicho, tiene una baza segura (y merecida)
para acapa-rar premios en la interpretación enor-me de
Nicholson, aunque también se podría valorar el
trabajado perso-naje de reparto interpretado en la segunda mitad
del film por
Kathy Bates
(casi el único partenaire de re-levancia con el que Jack se
encuentra en toda la cinta), del cual, pese a su escaso peso
dramático, saca buenas vetas de talento. Pero real-mente, en el
resto de aspectos poco tiene que ofrecer esta cinta. Toda la
narración deja pasar buenas oportunidades para profundizar en
los mejores recovecos de la trama y se limita a un par de temas
(la viudez del protagonista y el casamiento no deseado de su
hija) y a lo que sin duda traerá más polémica en este trabajo:
la publici-dad evidente que se hace en el film de una asociación
de apadrina-miento de niños en el tercer mundo, descaradamente
protagonista de la trama hasta en sus últimas consecuencias, y
que si bien fun-ciona dramáticamente, no deja de ser una
descarada publicidad (por otro lado mucho menos molesta que la
que se hace con la Coca-Cola o los bombardeos “justificados”,
por poner sólo algunos ejemplos).
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Si no fuera
por Nicholson se trataría de una cinta corriente |
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El anterior es un traspiés
que en todo caso no evita que nos encontremos an-te
un trabajo sí disfrutable, pero al que cabe reprocharle
algo de con-tención y de buenas formas en su pegada y una
excesiva división en dos partes de la historia
(el comien-zo solitario con el anciano resulta mucho más
apasionante que la última parte familiar, cercana en tono a “Mi
gran boda griega”), a lo que hay que sumar los ya
comentados tropiezos de guión. Sin du-da es un film a tener en
cuenta, aunque podría haber dado para más.
Calificación: 7
/ 10
Imágenes de "A propósito de Schmidt" - Copyright © 2002
New Line Cinema. Distribuidora
en España: TriPictures. Fotos por Claudette Barius. Todos los derechos
reservados.
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