CRÍTICA
por
Leandro Marques
Buenos Aires, Argentina
Retrato de un hombre mediocre que quiso cambiar
Hay algo en el señor Schmidt que lo convierte en un ser odioso,
miserable, profundamente ordinario. Quizás ese algo sea su
propia vida, tan normal, tan chata, una vida que, sin dudas (y
tal vez ésa sea la razón que lo con-vierte en un ser odioso)
podría ser la de cualquiera de nosotros, la de cual-quier ser
humano común y corriente. Interpretado por el siempre
deslum-brante Jack
Nickolson, el
señor Schmidt funciona como un crudo espejo hacia fuera de la
pantalla; su personalidad, su modo de vivir la vida, es un
mensaje por elevación, tan sutil como filoso, al co-razón de
seguramente muchos espectadores que esperaban ver en el filme la
historia que se resisten a vivir en carne propia.
"Las confesiones del Sr. Schmidt", tercera película del director
Alexander Payne,
transcurre con cierta resignada melancolía. Re-trata un momento
crucial en la historia de Schmidt, un típico ciuda-dano
norteamericano, recientemente jubilado, casado desde casi toda
la vida con una mujer a la que prácticamente no conoce,
pro-pietario de una casa, un auto, una casa rodante, y padre de
una hi-ja que está a punto de casarse. Así, sin ofrecer
resistencia alguna, en medio de esa estructura cotidiana, el Sr.
Schmidt planea sin realmente planear el paso de un día tras otro
hasta que todo termi-ne alguna vez, sin pena ni gloria.
De repente, un mediodía, el protago-nista regresa a su domicilio
y encuen-tra a su esposa muerta. A partir de ahí, toman voz y
forma ciertas moles-tas preguntas que venían asomando a sus
pensamientos. Las respuestas a esas preguntas no arrojan más que
una sentencia contundente y lúcida: desde ese momento, el Sr.
Schmidt adquiere conciencia de que vivió una vida infeliz, de
que todavía es infeliz, y toma la decisión de no re-signarse a
eso. Así que se sube a la casa rodante y emprende un viaje con
objetivo definido: evitar que su hija contraiga matrimonio con
el mediocre vendedor de camas de agua que la pretende como
mujer.
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Una película
para reflexionar sobre la vida de uno mismo |
Es en ese punto de quiebre que co-mienza la película que Payne
quiere contar, y a la que el genial Nickolson le pone el cuerpo.
Se trata de ese via-je en la casa rodante que Schmidt emprende,
en busca de su hija, pero también de su pasado, de lugares que
marcaron su infancia –como su casa de la niñez convertida en
triste comercio de venta de neumáticos–. El trayecto es un
frag-mento clave en la película, sobre todo por las expectativas
que ge-nera en el espectador las nuevas aventuras que el Sr.
Schmidt con-siguió para su vida. Como espectador, ser testigo
del emprendi-miento del protagonista, de su lucha por romper la
monotonía que marcó su vida, también puede ser pensado como una
lucha com-partida. En "American beauty", película con algunos
puntos coinci-dentes, el personaje de Kevin Spacey logra
destruir los moldes de una vida estereotipada y muere con una
sonrisa, consciente de ha-ber podido torcerle la muñeca al
destino. En Las confesiones..., el Sr. Schmidt se deshace
en intentos, pero no puede evitar caer en su propia decadencia;
sus miedos, sus ataduras, su incomprensión son demasiado para
él. Esa carga de frustración constante es to-mada con ironía y
buenas dosis de humor por parte de Payne, que además de sacar lo
mejor de Jack Nickolson, también logra agre-garle a su cinta un
toque personal que habla de su modo de ver el mundo.
Como un viaje, "Las confesiones del Sr. Schmidt" empieza y
termina, pero nunca ese final es del todo definitivo.
No es la película que todos quie-ren ver, porque simplemente se
trata del retrato de una vida que nadie quiere vivir, pero que
mu-chos viven.
Por eso, la experiencia de ver la cinta de Payne es como crearse
un pequeño espacio para dialogar a través de ella con uno mismo,
preguntarse algunas cosas que por obvias quedaron en el olvido,
y tratar de hallar un camino que lleve a encontrar respues-tas.
El Sr. Schmidt no las tiene, se acordó tarde de buscarlas. En
ese vacío de soluciones didácticas, quizás, pueda llegar a
percibir-se un punto de partida.
Calificación:
    
Imágenes de "A propósito de Schmidt" - Copyright © 2002
New Line Cinema. Distribuidora
en España: TriPictures. Fotos por Claudette Barius. Todos los derechos
reservados.
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