CRÍTICA
por Tònia
Pallejà
Canalcine.net, Barcelona
Spielberg se toma un respiro
"Atrápame si puedes", nueva empre-sa en la siempre lucrativa
carrera pro-fesional de
Steven Spielberg,
supo-ne un considerable cambio de registro para su director, que
ya parecía haber encontrado el gustillo a las cuestio-nes
socio-filosóficas enunciadas des-de mundos futuros a través de
produc-ciones de mayor envergadura. El Rey Midas de Hollywood se
concede a sí mismo una tregua, un receso en el camino, sin
necesidad de apagar motores. En un tono de co-media ligera con
ciertos apuntes dramáticos, Spielberg retrocede ahora hasta la
década de los 60 para mostrarnos una parte repre-sentativa de la
singular biografía de
Frank Abagnale,
encarnado por Leonardo
DiCaprio; los
éxitos, las cuitas y las aventuras que plagaron los momentos más
“dulces” de la precoz carrera delictiva de este joven con una
habilidad asombrosa para el fraude: estafas, falsificaciones y
suplantaciones de identidad que le llevaron a ha-cerse pasar por
médico, piloto o abogado, sin que sus víctimas sospecharan en
ningún momento que les estaba engañando. Cabe advertir que
si bien este film ha sido anunciado en gran
medi-da como un thriller policiaco, el componente de suspense
que proporciona apenas merece la pena ser tenido en
consi-deración, puesto
que pesa más la simple curiosidad del especta-dor –por otra
parte deseable ante cualquier tipo de historia– que la intriga
entendida en sentido clásico.
Pero por debajo de todo este
anecdotario, se quiere abrir paso una historia de tintes más
dramáticos que busca en la propia fami-ia de Abagnale una
explicación a su comportamiento, como si en realidad el chico
burlara la ley a modo de travesura, de juego inma-duro, para
suplir o huir de sus carencias afectivas, porque no con-taba con
unos referentes paternos de férrea moral. Y aquí es donde
Spielberg repite los mismos errores tácticos
que se le suelen atribuir
en estos casos: esa defensa de la familia norteamericana unida
como base de la formación de un individuo íntegro y honrado, y,
sobre todo, esa sordera sentimental que acusa siempre a la hora
de transmitir emociones y que le empuja a caer en la obviedad.
La más interesante y jugosa de las relaciones que establece
Frank Abag-nale –además de la que mantiene con su padre (Christopher
Walken)– es
aquella que le une a su eterno perse-guidor en este juego del
gato y el ra-tón, el abnegado agente del FBI Carl Hanratty
interpretado por Tom
Hanks, para el
que dar caza a Frank se aca-bó convirtiendo en una cuestión
personal. Resulta paradójico que la única persona capaz de
valorar su habilidad y de comprender sus actos, fuese
precisamente quien se proponía ponerles fin. El respe-to y la
admiración de Hanratty por Abagnale se acaba tornando en una
especie de afecto distante, de complicidad inconfesable, y lo
mismo se puede decir sobre lo que siente Abagnale respecto el
po-licía. De hecho, Hanratty es el único que conoce al verdadero
Frank Abagnale, porque entre ellos no tercia mentira alguna, de
manera que cuando el muchacho se siente solo dentro del gran
engaño que ha creado, acaba recurriendo a este hombre, aunque no
quiera re-conocerlo.
Película
simpática, elegante, fluida, aunque irregular, "A-trápame si
puedes" recrea, con cierta nostalgia hambrienta de un ligero
glamour, la estética colorista, luminosa, edulco-rada y un tanto
naif, de las comedias de la época a la que se propone
acercarnos. No
obstante, su facturación se acaba zan-jando con una corrección
algo deslucida, más que con especta-cularidad, sobre todo
teniendo en cuenta que las producciones de Spielberg que habían
precedido a ésta, tanto por sus dimensiones titánicas como por
el hecho de inscribirse dentro de la ciencia-ficción, contaban
con diseños más impresionantes para su puesta en escena.
También encontramos una buena
resolución en la parcela inter-pretativa, siendo Christopher
Walken, como el padre de Abagnale Junior, quien reclama mayores
elogios, incluso por encima de la soltura de un DiCaprio
chispeante, alejado de sus anteriores traba-jos, y de la
solvencia que asegura la presencia de Hanks, en un papel que, a
fin de cuentas, no queda fuera de su línea habitual.
"Atrápame si puedes" es, en conclu-sión, un film agradable y
distraído, que se contempla sin grandes esfuer-zos, pero del que
también se podría decir, jugando con la desafiante frase de su
título, que no levanta el suficien-te entusiasmo como para que
uno quiera echar a correr tras de él, y si se dejara escapar,
tampoco se la-mentaría. Todo producto rubricado por Spielberg
mueve al público aquí y en cualquier parte del mundo, y se
sitúa, sin dificultad, en los primeros puestos del box office.
Sin embargo es bastante pro-bable –y hasta cierto punto
comprensible– que esta película vaya a tener menor repercusión
dentro de nuestras fronteras que en los Estados Unidos, donde
Frank Abagnale es un personaje muy popu-lar cuya existencia,
como figura pública que cobró relevancia a raíz de sus delitos,
se entiende perfectamente dentro de una sociedad y un tiempo
concretos, en el que el sueño americano y el poder de las
apariencias se adueñaban de la situación. Porque si algún
ele-mento se presta a la reflexión, no es tanto el porqué
Abagnale ha-cía lo que hacía, sino el porqué este mozalbete
encantador, bien vestido, físicamente atractivo, aseado,
conseguía salirse con la su-ya.
Tampoco se podría afirmar que
Spielberg descuide algunos de sus proyectos y procure mayor mimo
a otros, pero da la sensación de que en el presente film no se
ha implicado en la misma medida que hizo con "AI"
o "Minority
Report", y que, aun persiguiendo –y obteniendo– unos
niveles de calidad medianamente satisfactorios, ha rebajado sus
expectativas contentándose con ofrecernos un pro-ducto de
entretenimiento sin más. Nada que achacarle en este sentido.
Prefiero a este Spielberg ocioso y despreocupado, tomán-dose un
respiro, que al Spielberg trascendental, porque su madurez
emocional sigue estando a años luz de sus capacidades técnicas
–aquí se vuelve a ver–, y como consecuencia, cuando pretende
abarcar historias de mayor hondura filosófica, todas sus
costuras quedan al descubierto y es sorprendido en desventaja,
ya sea re-costándose en Kubrick ("AI") o en urdimbres
hitchcockianas ("Mi-nority Report").
No es éste, desde luego, el mejor trabajo de Spielberg, y no
creo que ésa fuera la ambición de su autor. A quienes el año
pasado disfrutaron con un Spielberg más denso, oscuro,
me-tafísico, circunspecto... tal vez esta película les sepa a
poco porque, des-de luego, aquí no lo van a encontrar. Quienes
prefieran a ese Spielberg em-presario/industrial de cintas
pasatiempo, sin cavilaciones profun-das, se esparcirán un rato
viendo este film. Ahora bien, mientras sus detractores vayan a
seguir reprochándole los mismos defectos de siempre, dudo que
sus seguidores hallen virtudes con el mismo ardor que solían.
Nota: 7
/ 10

Imágenes de "Atrápame si puedes" - Copyright ©
2002 Dreamworks Pictures, Kemp Company y Splendio Pictures. Distribuidora en España: UIP.
Fotos por Andrew Cooper. Todos los derechos
reservados.
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