CRÍTICA
por Tònia
Pallejà
Canalcine.net, Barcelona
Terror con
goteras
Fruto de
la unión entre el director japonés
Hideo Nakata y la obra literaria del superventas
Kôji Suzuki, nacía en 1998
"Ringu", una cinta de terror estrenada en España con el título
de "The Ring. El círculo", y cuyo remake norteamericano, autoría
de Gore Verbinski, llegó recientemente a nuestras carteleras
como "The
Ring (La Se-ñal)". El mismo tándem responsable de
aquel exitoso proyecto vol-vió a reunirse para llevar a cabo
"Dark Water", película del mismo género que presenta notables
semejanzas temáticas y argumenta-les con "Ringu", aunque su
resultado sea, por desgracia, bastante inferior y denote un
importante agotamiento de ideas, no tanto en el punto de partida
o en la estética visual –ya que las coincidencias podrían ser
tomadas como parte del universo de Suzuki (una espe-cie de
Stephen King nipón), ahora adoptado por Nakata–, como en el
desarrollo y mantenimiento del suspense, prácticamente nulo.
En esta ocasión, la protagonista es Yoshimi, una mujer
divorciada que se halla en trámites para conseguir la custodia
de su hija, la pequeña Ikuko. Tras la separación de su esposo,
que se intuye poco amistosa, y todavía sin un trabajo estable,
Yoshimi debe buscar una casa en la que instalarse con la niña.
Así pues, se ve obligada a alquilar un piso en un viejo y
deterio-rado edificio, gris y macilento, en el que las goteras
son una cons-tante amenaza. Con una inagotable lluvia como telón
de fondo –una lluvia plomiza, depresiva, claustrofóbica, un
“encierro” metereológi-co, trasunto del estado anímico de la
mujer–, Yoshimi tendrá que sacar fuerzas para salir adelante,
una encrucijada vital que vendrá a coincidir con ciertos
fenómenos extraños, como la aparición de una bolsita roja
perteneciente a una escolar y una presencia fantasmal en el
apartamento superior, de donde proviene el supuesto escape de
agua...
No produce
miedo ni tensión, es muy simple
y previsible |
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Lo peor
que se puede decir de esta película es que no da mie-do. La
historia, muy simple y re-petitiva en su evolución, es
su-mamente previsible desde el co-mienzo, de manera que apenas
existe suspense o inquietud, y su exposición hace que el
espectador pueda avanzarse a la irrup-ción de cada uno de los
elementos que pretenden sorprenderle, lo que provoca que tampoco
se generen los consabidos “sustos”. Transcurridos pocos minutos
a partir de su inicio, adivinamos fácil-mente cuál es el
misterio que se esconde tras toda esta mascara-da, algo que se
confirma a través de las pistas que se nos van dan-do durante la
primera mitad del film.
"Dark Water" acude al agotado re-curso de las apariciones –sin
que és-tas sean, en cualquier caso, demasia-do genuinas o
efectivas– y a otros componentes, igualmente trasnocha-dos, como
los ruidos en el techo, o la ubicación, fuera de lugar y sin
causas razonables, de determinados objetos. Pero no es hasta su
final que se hace plenamente palpable su falta de imaginación,
adueñándose –aun-que sus autores tal vez quieran verlo como un
guiño o un homena-je– de ingredientes propios del cine de Dario
Argento o de algún clásico como "El resplandor" de Kubrick,
incluida la famosa escena del ascensor. Debido precisamente a
que, al igual que en el largo-metraje de Kubrick, la mayor parte
de la acción sucede dentro de un asfixiante inmueble, hubiera
sido necesario trabajar mejor el hilo de la narración, cosa que
no se ha hecho. Como ocurría en "Rin-gu", "Dark Water" cuenta
con varios “falsos” finales, el último de ellos incluso
innecesario. Las paulatinas resoluciones están tan
nefastamente llevadas, y en especial la que acontece en el
mencionado ascensor, que llegan a despertar la risa, ya que
produce una sensación de absurdo y no somos capaces de
tomár-noslo en serio.
"Dark Water" se distingue de otros films de estas
características al intro-ducirse en el terreno de una cierta
crí-tica social, ya sea por la situación de divorcio y custodia
de los hijos, ya sea por las condiciones en las que están
empujados a vivir los menos afortunados. También quiere
profundi-zar en el tema de la maternidad, ha-ciendo hincapié en
los sentimientos de los niños que, de una ma-nera u otra, se ven
abandonados a raíz de los conflictos matrimo-niales de sus
padres –aquí representado, de forma reiterativa aun-que muy
acertada, por la imagen de esa niña que se queda sola en la
escuela esperando a que alguien, que nunca llega, venga a
re-cogerla para llevarla a casa–. Este componente
psicológico-social enriquece el argumento y otorga mayores
dimensio-nes a los personajes, algo que no debería haber
interferido nece-sariamente en el apartado de suspense. Y no lo
hace. No obstante, como ya apuntaba, el principal problema es
que la intriga de la his-toria está mal asistida, encontrándonos
una vez más delante de una prometedora idea mediocremente
desenvuelta y conducida.
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La película se
salva gracias a las fabulosas interpretaciones de sus
actrices |
La
película se salva, en gran me-dida, gracias a las fabulosas
inter-pretaciones de la actriz Hitomi
Ku-roki en el papel de la madre, y de la niña
Rio Kanno como Ikuko. La
relación que las une se trasluce muy espontánea y
sorprendentemente creíble, y la mujer comunica con gran
convicción la angustia que la atenaza por todo cuanto le toca
vivir. En este sentido, las vicisitudes que debe superar en el
plano so-brenatural podrían entenderse como un reflejo de los
obstáculos que encuentra a nivel personal, haciéndose cargo de
su hija en so-litario, debiendo reincorporarse al mundo laboral,
enfrentándose a su marido por la custodia de la pequeña, o
tratando de resolver las dificultades domésticas que se le
presentan en el nuevo hogar.
Con todo, lo mejor de "Dark Wa-ter" sigue siendo la
atmósfera que se vive dentro del inhóspito edifi-cio, y ese
tratamiento formal, a un paso de la serie B. Hay un ambiente
hostil, desapacible, que planea sobre la cinta, aunque no se vea
reforzado por las diferentes piezas que entran en juego, y por
tanto, acabe perdien-do magnitud. Sea como sea, y en conclusión,
es una película de terror fallida, poco competente, puesto que
su principal objetivo, el de provocar miedo, no se alcanza. Por
eso, y a pesar de que para el aficionado al género, "Dark Water"
resultará una decepción, para el espectador muy miedoso –ese
tipo de espectador que lo pasa realmente mal con cualquier
atisbo de amenaza en la pantalla, gri-ta, se tapa los ojos
enroscado en su butaca, y clava sus uñas en el brazo del
compañero de al lado– será una delicia...
Calificación:
5 / 10

Imágenes
de "Dark water" - Copyright © 2002 Oz Production. Distribuidora
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