LA BUTACA
Revista de Cine
Películas
Tráilers
Imágenes
 
   
    APUNTA TU CORREO

Cada semana los
últimos estrenos de cine

 


Compras online

Banda sonora original
BANDA SONORA
(Craig Armstrong)

Amazon

............................

Novela
NOVELA
(Graham Greene)

El Corte Inglés  FNAC
 

 

ARCHIVO DE PELÍCULAS

A B C D E F G H I J
K L M N Ñ O P Q R
S T U V W X Y Z 0-9

 

EL AMERICANO IMPASIBLE
(The quiet american)


Dirección: Phillip Noyce.
Países:
USA, Alemania, Australia.
Año: 2002.
Duración: 118 min.
Interpretación: Michael Caine (Thomas Fowler), Brendan Fraser (Alden Pyle), Do Thi Hai Yen (Phuong), Rade Sherbedzija (Inspector Vigo), Tzi Ma (Hinh), Robert Stanton (Joe Tunney), Holmes Osborne (Bill Granger), Pham Thi Mai Hon (Hermana de Phuong), Quang Hai (El General), Ferdinand Hoang (Señor Muoi), Mathias Mlekuz (Capitán francés).
Guión: Christopher Hampton y Robert Schenkkan; basado en la novela de Graham Greene.
Producción: William Horberg y Staffan Ahrenberg.
Producción ejecutiva: Sydney Pollack, Anthony Minghella, Guy East, Nigel Sinclair, Mortiz Borman y Chris Sievernich
Música: Craig Armstrong.
Fotografía:
Christopher Doyle.
Montaje: John Scott.
Diseño de producción: Roger Ford.
Dirección artística: Ian Gracie y Jeffrey Thorp.
Vestuario: Norma Moriceau.
Estreno en USA: 22 Noviembre 2002.
Estreno en España: 14 Marzo 2003.

 

CÓMO SE HIZO SE HIZO "EL AMERICANO IMPASIBLE"
Notas de producción
© 2002 Buena Vista Latino

  THE QUIET AMERICAN fue uno de los tantos libros que el director Phillip Noyce leyó y dejó de lado en sus días de estudiante en los años ’70. No sabía que el atrapante thriller de Graham Greene consumiría su existencia creativa dos décadas más tarde. En 1995, Noyce se encontraba en Vietnam en un trabajo de investigación: acompañaba a ex – militares de inteligencia de los Estados Unidos a su territorio de entrenamiento de 1945. Accidentalmente, tomó una edición de THE QUIET AMERICAN del Museo de Ho Chi Minh. “La novela de Greene era uno de los dos libros que se vendían en el Museo –el segundo era de poesía de la prisión de Ho Chi Minh, el que yo intentaba comprar. Pocos días más tarde, cuando cruzaba Vietman en tren, descubrí que se habían equivocado y que en la bolsa habían colocado THE QUIET AMERICAN, así que terminé releyéndolo”.

  Esta vez, la novela de Greene -una compleja historia de misterio político, asesinato y romance situada en el Vietnam colonial francés de 1952 durante las guerras francesa y americana- adquirió para el director un nuevo significado. “Había estado con estos veteranos que estaban llenos de remordimientos por la manera en que se desarrollaron los acontecimientos luego de sus aventuras en Vietnam”, recuerda el director. “Entrenaban a los vietnamitas para luchar contra los japoneses, pero al final terminaron entrenándolos para que lucharan contra ellos, los estadounidenses.”

  “Todos se sentían arrepentidos, de modo que al releer THE QUIET AMERICAN pensé: ‘¡Vaya! Esta es la novela que responde las preguntas que han desvelado a estos ancianos durante tantos años: ¿Por qué? ¿Por qué ocurrió esta guerra? Al escribirla entre 1952 y 1954, Greene respondió la pregunta que nadie había aún formulado: ¿Cómo ocurrió todo? Y lo hizo a través del retrato de Alden Pyle, ‘THE QUIET AMERICAN’. Noyce estaba convencido de haber tropezado con “la gran película sobre la Guerra de Vietnam que nadie había realizado. Un film que no tratara sobre las experiencias de la lucha entre estadounidenses y vietnamitas, sino que explicara el porqué de la guerra y de la vehemencia y permanencia de los americanos en ella durante tanto tiempo”.

  De regreso en Ho Chi Minh City (HCMC) Noyce se registró en el Continental Hotel, en la misma habitación que alguna vez ocupara Greene, y desde allí llamó a su socia productora en Los Ángeles Kathleen McLaughlin (Co-Produtora) para que rastreara a quién pertenecían los derechos de la novela. Descubrieron que le pertenecían a un productor sueco, Staffan Ahrenberg, asociado con el Director/Productor Sydney Pollack (Tootsie, Out Of Africa), y que la compañía productora estaba a 100 yardas de la oficina de Noyce en Hollywood.

  Noyce también descubrió que el film había estado en proceso de desarrollo durante siete años. “Staffan Ahrenberg me lo trajo en 1988”, explica Pollack, “pero era un film difícil de realizar. Estuvimos cerca un par de veces y lo intentamos, pero nunca lo terminábamos de resolver. Parte de la resistencia provenía del hecho de que todos decían en principio: ‘Otro film sobre la Guerra de Vietnam...¡No!’. Pero, en verdad, no se trata de la Guerra de Vietnam, sino de cómo nos vimos arrastrados en una situación política imposible, que desestimamos totalmente y que de muchas maneras no llegamos a entender”.

  Tras otra reunión con Noyce, Pollack y su socio en Mirage, el productor William Horberg, fueron convencidos de que Noyce dirigiría la película. “En cuanto lo conocimos a Phil, supimos que era el tipo para realizarla”, recuerda Horberg. “Había pasado un tiempo en Vietnam, conocía en profundidad ese mundo y poseía el espíritu para hacerla. “De todos los directores con los que trabajé, él es sin dudas el más infatigable. Era tan apasionado y comprometido, y además le otorgo el crédito de haber estado con este asunto año tras año: así es como se llegó a hacer”.

  Horberg admite que uno de los mayores desafíos de llevar a la pantalla THE QUIET AMERICAN fue la escritura del guión: “Tratar de adaptar este libro requirió de la mano de mucha gente muy talentosa”, dice Horberg. Entre ellos, se encuentra Robert Schenkkan (The Kentucky Cycle, Play For a Kingdom) quien fue convocado para escribir el segundo borrador del guión.

  “Fue una adaptación difícil”, recuerda Pollack “donde uno se debate con el material de un escritor tan bueno como Graham Greene: ¿Cuánta libertad se puede uno tomar? Por un lado, uno sabe que los personajes no se pondrán de pie solos en la película si los tomamos en forma literal; pero por otra parte, uno desea permanecer fiel a lo que Greene escribió. Gradualmente fuimos resolviendo el problema, pero fueron necesarios varios años con varios escritores, todos los cuales contribuyeron enormemente.”

  Agrega Horberg: “Tanto Phil como Sydney estuvieron de acuerdo en que para que la película tuviese éxito, no podría recortarse su argumento y los dos personajes principales, Fowler y Pyle, debían tener el mismo peso y la misma fuerza: debía haber un conflicto entre ambos a lo largo de la historia. Y lo que vemos representado en la historia es si el fin justifica los medios. De modo que el proceso de escritura se refleja en lo que finalmente fue filmado”.

  Con Noyce e Intermedia Films en el proyecto, se agregó el escritor Christopher Hampton (Dangerous Liaisons, Carrington), ganador del Oscar. Para Hampton, quien había adaptado para Paramount la novela de Greene The Honorary Consul a principios de los ’80, escribir el guión de “THE QUIET AMERICAN” le planteó numerosos desafíos: “Uno de los problemas para adaptar a Graham Greene es que todo parece tan fácil”, dice Hampton. “Hay que compensar la voz narrativa; la voz de Greene es tan poderosa que es necesario ajustar los personajes, darles una cierta independencia de la que carecen en el libro”.

  Trabajando estrechamente con Noyce, Hampton dice que abordó la adaptación con la mayor sensibilidad posible. “Creo que muchos de los filmes previos sobre Vietnam no tocaron temas más amplios”, opina. “Phillip y yo estábamos ansiosos de que en este film se respetara a Vietnam y a los vietnamitas, gente notablemente interesante”.

  El siguiente desafío para a producción fue el de reunir al elenco, en particular a los tres personajes principales que configuran el triángulo amoroso: FOWLER, el experimentado y cínico periodista británico; PHUONG, la joven amante vietnamita de Fowler; y PYLE, el aparentemente inocente oficial estadounidense. Para un film que plantea tanto una historia de amor como el misterio de un asesinato, era importante encontrar la combinación adecuada de actores donde funcionara una buena química. El primer hito sería asegurarse la presencia del veterano actor, ganador dos veces del Premio de la Academia, Sir Michael Caine, para interpretar el papel de Fowler. “Sonó el teléfono”, recuerda Caine, “y alguien me dijo: ‘Has nacido para interpretar a Thomas Fowler’. Yo estoy casado con la misma mujer desde hace 30 años y este tipo, de 58 años, está en el Lejano Oriente con una mujer de 22. De modo que pensé: ‘Bueno, probablemente sea un cumplido’”, ríe el actor.

  Para Noyce, elegir a Caine fue crucial. “Brinda enorme empatía al personaje de Fowler. Michael posee la capacidad de abrir su corazón a la audiencia y es muy importante contar con un Fowler por quien la gente sienta empatía”. Para Caine, la inspiración para hacer el personaje de Fowler devino del mismo Greene: “Me reuní con Greene un par de veces y me gusta basarme en él”, dice. El actor también pasó un tiempo junto a un periodista inglés que lo visitó en el set y que había sido corresponsal del London Times en Vietnam durante la guerra.

  Otra elección igualmente importante fue la del personaje de Pyle, quien le da el título al film. “En Brendan Fraser encontramos a un actor que ha interpretado papeles creíbles”, afirma Noyce, “de modo que brinda una cierta expectativa al personaje de Alden Pyle”. Fraser aceptó el rol porque, según declara, “sabía que al trabajar con Phil, estaría trabajando con alguien tan apasionado por el material como yo”. También tenía otros motivos, como haber leído el libro de Michael Caine Acting on Film: “Al trabajar junto a Michael cumplí una de mis aspiraciones”.

  Una vez que Fraser fue elegido, se derrumbó cualquier reticencia ante la realización del film. “THE QUIET AMERICAN” tenía ahora la luz verde de Intermedia Films, quienes, según Pollack, “tenían las agallas de realizar el film antes de tener un distribuidor en los Estados Unidos”. Tras ser sorteados estos desafíos en la concreción del reparto, faltaba todavía encontrar a quien Noyce describe como “el espíritu de Vietnam”. Noyce y la directora de reparto Christine King (Moulin Rouge) se lanzaron a lo que Horberg llamó “la búsqueda anticuada estilo Hollywood”, a fin de hallar a la actriz que tuviera su propio peso junto a los dos increíbles actores, Caine y Fraser. “Era un poco como encontrar una aguja en un pajar, así que teníamos agentes de reparto en todo el mundo. Pasamos avisos por televisión y convocatorias abiertas, mientras Noyce y King recorrían el planeta para hallar a Phuong.”

  Habiendo comenzado la búsqueda en HCMC, Vietnam, King vio por primera vez a Do Hai Yen de casualidad cuando ella asistió a una sesión de prueba de actores junto a su novio Quang Hai, quien terminó interpretando el papel del General Thé. Sin saber inglés, Hai Yen parecía ser una candidata poco probable, pero a Noyce le gustó lo que vio y envió una cinta de la prueba a Los Ángeles, la cual fue vista por una ronda de gente. Aun cuando la búsqueda recién había comenzado, Do Hai Yen “se convirtió en un hito, y volvíamos a ella una y otra vez”, recuerda Horberg.

  Para asegurarse de que habían encontrado “el diamante que estábamos buscando”, Noyce continuó su búsqueda a nivel mundial, tomándoles pruebas a 500 jóvenes vietnamitas en Londres, París, Nueva York, Los Ángeles y Sydney, hasta volver a Saigón. Su primera impresión estaba confirmada: nadie se podía compara con Hai Yen. “De alguna manera, todas las demás habían sido contaminadas, en comparación con Hai Yen”, dice Noyce. “Por muchos años, después de la liberación, Vietnam estuvo aislado; rodeado por una especie de cortina de bambú mientras era reconstruido. Hasta hace muy poco tiempo, Vietnam estuvo protegido de la contaminación de la televisión y del cine en inglés. Eso significa que se puede encontrar a alguien como Hai Yen, que es lo verdadero: una verdadera vietnamita de los años ‘50”. “Posee dignidad, es reservada y, demás está decirlo, es de un belleza increíble. Había algo en la manera en que se detenía o se movía, una inocencia natural y una vulnerabilidad que no se pueden enseñar. Decidimos que, a pesar de que no hablase una palabra de inglés, era la única persona que podía interpretar el papel.”

  Sin embargo, incluso la misma Hai Yen tenía dudas: “Había montones de muchachas jóvenes en mi país que deseaban hacerlo... ¡Yo era la única que no!”, recuerda la actriz. “Pensaba que como no hablaba inglés no tenía ninguna chance. Pero Phillip me alentó a estudiar inglés, de modo que pudiera avanzar en las audiciones”. Aprender un nuevo idioma fue un desafío para Hai Yen, pero la motivación era buena: “Vi la oportunidad de conseguir el papel”, dice directamente, “y por eso intenté estudiar inglés y aprender el guión. Lo hice palabra por palabra y esto impresionó mucho a Phillip”.

  En febrero de 2001, luego de dos semanas de ensayos en los Estudios Fox en Sidney, Australia, reparto y equipo técnico volaron a HCMC para comenzar con una semana de preparación previa al comienzo del rodaje de 5 semanas en Vietnam. Mientras el equipo se preparaba para comenzar con la fotografía principal y se familiarizaba con los integrantes locales del reparto, su forma de trabajar y las locaciones, el reparto, junto con Noyce, continuaba ensayando.

  Con la locación principal en la puerta del Continental Hotel, que sirvió como base a la producción durante dos semanas y media, los actores pudieron desarrollar sus personajes mientras estaban inmersos en el verdadero escenario que proponía el guión. La oportunidad no fue desaprovechada, dado que muchos ensayos se realizaron en la Plaza de Saigón y en la terraza del Continental Hotel, recreada minuciosamente por el diseñador de producción Roger Ford (Rabbit-Proof Fence, Babe I, Babe-Pig In The City).

  Luego de comenzar su investigación sobre el Vietnam colonial de los ’50 en librerías y museos de París, para luego conversar con ex - residentes vietnamitas de esa majestuosa época, Ford admite que sentía aprensión de filmar en Vietnam: “En mi primera visita, me sentí verdaderamente preocupado al ver que dondequiera que mirara, había más problemas que en los años ’40 ó ‘50”, recuerda, “pero finalmente resultó que conseguimos todo lo que deseábamos. No sólo tuvimos esta maravillosa locación vietnamita, sino que, además, era el lugar donde ocurrieron los eventos descriptos por Graham Greene en su libro. Retrocedimos 50 años y obtuvimos resultados”.

  Cuando finalmente las cámaras comenzaron a rodar en la Plaza Lam Son (originalmente Place Garnier) flotaba en el aire la duda sobre el éxito de la colaboración entre el reparto y el equipo técnico locales y extranjeros. Cerca de la mitad de los departamentos estaban formados por vietnamitas y la cuestión de la comunicación y los métodos de trabajo generó desafíos que la mayoría de las producciones no suelen enfrentar. Sin embargo, a los pocos días quedó demostrado que, pese a algunos inconvenientes, la contribución de talentos locales resultó ser esencial en el logro de la verosimilitud del film.

  “Phil posee un maravilloso sentido de la compasión y del humanismo”, opina Horberg. “Creo que haber estado con él en Vietnam y verlo interactuar con la gente a todo nivel –extras, transeúntes, las 300 personas que trajo para el equipo- muestra su filosofía, muy inclusiva, sobre cómo realizar una película, y esto se verá reflejado e el film”.

  Desde el punto de vista de Noyce, “era importante que tratáramos de tener la mayor cantidad de vietnamitas trabajando con nosotros, porque aunque pocos de ellos eran jefes de departamento, esperamos que su sensibilidad suavice las características de los integrantes europeos del equipo de filmación”.

  El momento más impresionante del rodaje en HCMC fue la filmación de la explosión en la Plaza de Saigón y sus devastadores resultados. La cooperación de los oficiales de la ciudad y el talento y entusiasmo de los extras locales –muchos de los cuales eran dueños de las tiendas de la zona- tuvieron que ver con el éxito logrado. Hasta el último minuto, Horberg y la productora de línea Antonia Barnard trabajaron para asegurar y planificar el evento. Se temía que la violencia ficticia fuera considerada por los pobladores locales una verdadera rebelión en pleno centro de la ciudad y que el Comité de Vecinos de HCMC se mostrara renuente a otorgar el permiso para filmar.

  “Fuimos la primera producción occidental en filmar en locaciones de Vietnam y este es un tributo a Phil, a las relaciones que desarrolló en ese país durante numerosos viajes. Es difícil imaginarlo desde la perspectiva occidental, pero fue como cerrar Times Square en Nueva York durante una semana, vestirla de época y colocar allí grandes explosivos”, explica Horberg.

  A pesar de las prolongadas negociaciones, los vietnamitas, “sorprendentemente, abrazaron el film”, dice Noyce. “THE QUIET AMERICAN ha formado parte de la cultura de ese país, desde su publicación, dado que responde preguntas importantes también para ellos: ¿Por qué tuvieron que morir 3.500.000 vietnamitas en esa guerra? Se identifican con la novela... entonces se inclinan y tratan de asistirnos, y nosotros les estamos agradecidos por eso”.

  Dang Nhat Minh, vietnamita y director de la 2da. Unidad, desempeñó un rol fundamental al proporcionar conocimientos locales y aconsejar a Noyce, desde el más pequeño detalle cultural hasta la elección de los mejores extras. Dice el director: “Dang Nhat Minh posee una historia personal que, de muchas maneras, expresa el sufrimiento experimentado por todos los vietnamitas en esos años. Su padre, médico, trabajaba para el norte contra los estadounidenses y fue muerto por una bomba que cayó silenciosamente del cielo, arrojada por un bombardero B52. Así que cuando se le pregunta lo que significa para él THE QUIET AMERICAN, responde: ‘Ese tipo que voló silenciosamente y que desde el cielo apretó ese botón que soltó la bomba’. Contar con una persona que fue afectada así por la agonía de las guerras francesa y americana contra Vietnam contribuyó a lograr la textura y a visión del film. Decididamente, fue una contribución importante.
La actitud temeraria de los extras ayudó al equipo de Noyce a recrear el resultado de la explosión con sorprendente realismo. Las víctimas sin miembros de Agent Orange o de explosiones de minas interpretaron un trauma muy similar al sufrido. Muchos soportaron el agobiante calor durante días, cubiertos por sangre de utilería o carne cruda, representando víctimas heridas. Y muchos otros, agrega Fraser, revivieron la historia: “Gente de 70 años o más que decía: ‘Recuerdo ese día’”. No hay nadie que no tenga un tío, un hermano, un familiar o alguien que no haya sido afectado o muerto por la guerra. Hay una cierta gravedad inherente a este proyecto y pienso que debemos ser responsables de ello. No se puede hacer un film sobre la Guerra de Vietnam ignorando que afectará a mucha gente de diversas maneras”.

  Fue durante la filmación de esta escena que Noyce decidió realizar uno de los cambios más grandes del film: el asistente de Fowler pasó de ser indio a vietnamita; el personaje se llama Sr. Hinh (Tzi Ma). “El cambio estuvo inspirado en una misteriosa historia que escuché sobre un famoso patriota vietnamita, el General An. Como agente especial, trabajó durante 35 años como censor para los franceses, como agente de inteligencia para los estadounidenses y finalmente para Reuters y para la revista Time, pero al mismo tiempo siguió trabajando para los vietnamitas. Pensé que era un personaje maravilloso: un triple agente, así que desarrollamos el personaje del Sr. Hinh en torno al General An”. “El otro día, An me contó que cuando trabajaba como censor en el Correo General, los franceses le recomendaron: ‘Debe ser muy cuidadoso al leer todo lo que traiga el Sr. Greene, porque él está en problemas’”, dice Noyce. Tzi Ma, el actor que interpreta a Hinh, pasó unos días junto al General An durante la época de la filmación y absorbió su historia, analizando y desarrollando su personaje.

  El director de fotografía Christopher Doyle (In The Mood For Love, Chung King Express, Psycho, Rabbit-Proof Fence) disfrutó de participar de un film al cual los nativos respondieran “ya sea como evento fílmico, histórico o un encuentro sociocultural. Para mí, que pertenezco a una comunidad cinematográfica asiática, es importante compartir cuanto pueda con la gente que está colaborando”, declara Doyle, quien tien una sensibilidad especial por los temas asiáticos. El abordaje de Doyle al film fue “elegir una película que respondiera a una visión neblinosa, acorde con las condiciones climáticas de humedad en las que rodamos la mayoría del film. Para mí fue como ver todo a través de una pantalla de niebla, la pantalla de seda de un bello vestido vietnamita. Hay algo de textura en este paisaje, en la forma en que la gente vive, pinta, habla o habita estos espacios. Creo que esas son las cosas que uno trata de copiar.”

  A comienzos de la filmación, todos tenían una pregunta: ¿Cuán suavemente se provocaría la transición de la debutante Hai Yen a la actuación en inglés? Pronto fue respondida: la destreza de la joven estrella, tanto en el lenguaje como en su oficio, excedió las esperanzas y expectativas de todos. “Yo la miraba, tan tímida y callada” recuerda Caine, “y me preguntaba si podría hacerlo. Pero de pronto, Dios sabe de dónde, floreció esta estrella de cine, que irrumpe en la pantalla como una tonelada de ladrillos y que actúa con todas las ganas.”  Hai Yen expresa la misma efusividad por su mentor: “Es como mi mejor maestro de actuación. Antes de trabajar con él me sentía nerviosa porque es una gran estrella de Hollywood, pero ahora que he trabajado con él me siento más confiada porque me ayudó mucho. Siempre le agradecía después de cada escena, porque me creó un ambiente muy cómodo para actuar”. La actriz reconoce que también Noyce la estimuló a madurar: “Me impactó conocer a Phillip y pensé que, como gran director, me daría miedo. Pero él me hizo sentir como si fuera la mejor, muy segura para realizar las escenas”.

  Tras el rodaje en HCMC, la producción mudó su base más al norte, hasta la bella ciudad histórica de Hoi An, donde Caine se enteró de cuánto tiempo había soñado Noyce con llevar la novela de Greene a la pantalla. “Me encontraba en una locación de Hoy An”, recuerda el actor, “y Phillip me dijo: ‘¿Sabes? Elegí esta casa hace siete años’. ‘Qué quieres decir con siete años?’ le pregunté. ‘Bien, hace siete años estuve en este lugar buscando locaciones, elegí esta casa y finalmente hoy estamos filmando aquí”. Con su tradicional arquitectura de la época de los mandarines, tanto Hoi An como la ciudad cercana de Da Nang ofrecieron las locaciones perfectas para Cholon, el cuartel chino de la vieja Saigón, y para el río Saigón. Otra locación importante fue la Casa de las 500 Chicas. La recreación del burdel, antro del opio de los ’50, es una de las locaciones más sorprendentes del film, que compite con la asombrosa arquitectura y el paisaje de Vietnam.

  Antes de llegar a Hanoi, la producción estuvo durante cuatro días en la remota ciudad de Ninh Binh y en sus alrededores. “Fue la locación donde el trabajo se hizo más difícil. Hacía un frío helado, llovía a cántaros y nos la pasamos chapoteando en el barro”, recuerda Caine. “Parecíamos soldados. Yo fui soldado y sé cómo es... No me preocupaba”. Para Caine, el rodaje en Vietnam fue increíblemente gratificante: “Vietnam es mucho más bello de lo que uno imagina porque nuestras imágenes han sido sombreadas... Cuando uno dice ‘Vietnam’ piensa en guerra y muerte, pero la guerra terminó hace mucho tiempo. Es un lugar muy, muy bello y la gente es extraordinaria”.

  Aunque el clima no había sido anticipado, la atmósfera agregó intensidad y emoción a la recreación de la masacre de Phat Diem, de la cual Pyle y Fowler fueron testigos. En un film que apunta a retratar todos los aspectos de una historia compleja de Imperialismo, Patriotismo y Comunismo, resulta esencial para el desarrollo de la historia la dramatización de la batalla de los franceses contra un enemigo a veces no identificado.

  El correo de la Legión Francesa fue recreado alrededor del una vieja iglesia católica. En su interior está el búnker donde Pyle le confiesa a Fowler su amor por Phuong, mientras ambos comparten el peligro de una noche esperando que la batalla finalice. Con el clima, el barro hasta las rodillas y 100 soldados (interpretados por franceses y estadounidenses que estaban de paso o vivían en Vietnam), el formidable reto que plantea a Pyle la declaración de su amor es realzado por la atmósfera de la locación.

  Los últimos diez días de rodaje en Vietnam fueron en Hanoi, donde subsiste la mayor cantidad de arquitectura tradicional que recuerda más al Saigón de los ’50 que la misma HCMC. Se filmó utilizando la mayor cantidad de locaciones: los exteriores del apartamento de Fowler, su oficina, las calles de Saigón y la Sureté francesa. Las tierras de cultivo al oeste de Hanoi sirvieron para la locación del campamento del General Thé. Con más de 500 extras locales y la mayoría del reparto principal, Ford recreó la grandeza del campamento de entrenamiento del carismático general patriota y su ejército. Las cuevas características del paisaje de montaña de Vietnam fueron el escenario perfecto para la cueva-base de operaciones del General Thé, donde se lleva a cabo el intento de entrevista de Fowler. La escena más importante del General Thé fue en esta locación y la interpretación de Quang Hai (en la vida real, el novio de Hai Yen) dio vida a este personaje real, ya fallecido.

  La última noche de rodaje en Vietnam fue frente a la Surété francesa, donde el Inspector Vigot interroga a Fowler la mañana siguiente al descubrimiento del cadáver de Pyle. La neblina de opio que recibe a Fowler fue magistralmente recreada por Doyle y su equipo. Con la cámara ubicada en una dolly elevada, el punto de vista de Fowler reprodujo los sentimientos de un hombre que flota en un estado opiáceo, que mira todo a su alrededor pero que en realidad no ve.

  De vuelta en Sydney, en los interiores de los Estudios Fox, el equipo filmó las escenas donde Fowler enfrenta a Vigot, el Inspector de Policía francés, en la oficina de éste. El misterio de la muerte de Pyle se revela a través de la investigación de Vigot, así que su papel es fundamental. Rade Sherbedgia (MI2, Eyes Wide Shut, The Saint) interpretó el papel de Vigot, que para él tuvo un significado especial. Sobre la historia de la destrucción de Vietnam durante la guerra, dice el actor: “Inmediatamente comencé a pensar en el desastre ocurrido en mi bello país, la ex Yugoslavia, y en mi gente. Muchos murieron .... ¿Para qué?”.

  Noyce había ya dirigido a Sherbedgia en The Saint y le entusiasmó que el actor se uniera al elenco. “El personaje de Vigot provoca el vértigo del misterio, lo que mantiene intrigado al público, y fue interpretado por Rade con experiencia. Es uno de los actores más precisos con los que trabajé. Mantiene al público. Brinda pistas, pero siempre se queda con algo”.

  La última parte del rodaje en Sidney, desarrollada en su mayoría en interiores, representó algunas de las escenas más cruciales y emotivas para los tres actores protagonistas, quienes representan a las tres naciones en conflicto, ocultando sutilmente sus planes.

  Desde el comienzo, Noyce supo lo difícil que sería llevar a la pantalla este clásico de la literatura y junto con Pollack y Horberg, comprendieron que el éxito del film se sustentaría en los tres actores protagonistas. Para Noyce, “es una historia donde los personajes centrales son tanto buenos como malos y poseen aspectos positivos y negativos. Para el público es como un sube y baja, dado que al principio se piensa negativamente sobre un personaje y luego se produce un cambio”.

  Durante las últimas semanas de filmación, la química en pantalla entre la debutante Hai Yen y sus dos mentores fue realmente convalidada, al interpretar ella sus afaires amorosos. Hai Yen se las arregló muy bien con Fraser y fue guiada con sutileza por Caine, a medida que se desentrañan las dos historias de amor. Para Pollack, uno de los desafíos al realizar este film fue “crear un potente personaje femenino, de modo que los tres lados del triángulo estuviesen equilibrados”. Las interpretaciones de Hai Yen demostraron que en Phuong había un personaje que representaba con fuerza el mundo de Vietnam en esa época.

  “THE QUIET AMERICAN” es una historia en la cual uno de los protagonistas masculinos, Fowler, es un asesino de facto, y el otro, Pyle, se revela como el patrocinador y también un asesino de facto. “Y sin embargo”, dice Noyce, “esperamos que al final de la película, el público sienta que a pesar de las acciones extremas de ambos personajes, es posible compadecerlos y comprender por qué hicieron lo que hicieron”. “Creo que el film funciona porque estos dos actores, Michael Caine y Brendan Fraser, nos entregaron mucho a nosotros, los realizadores, en términos de darnos libertad en cuanto a qué hacer con la cámara y cómo realizar el film, invirtiendo mucho en la forma en que está contada la historia”. “Todos los actores actúan a partir del miedo: miedo a la cámara, miedo a si podrán hacerlo, miedo a los requerimientos de la escena. Michael actúa a partir del miedo de no estar lo suficientemente bien, pero no tiene miedo a la cámara, así que entiende cuando uno le dice: ‘Necesito que te desplaces dios grados más a la izquierda ó 90 grados más suave’. Como sea, siempre está, porque lo ha hecho muchísimas veces”.  “Quizás Fraser sea un actor de método”, observa Noyce, “pero a veces he llegado a creer que era el ‘quiet American’ (americano silencioso). Estaba tan involucrado en la historia y en su personaje que tenía planeado, paso a paso, el recorrido de Alden Pyle, tanto en cámara como fuera de cámara. Es muy meticuloso, pero sin embargo, al filmar, es instintivo. Nada está premeditado; en ese momento se entrega.”

  A Fraser lo hizo feliz que Noyce permitiera que los personajes de la novela se elevaran y transformaran en personajes tridimensionales: “Todo el tiempo Pyle puede estar haciendo algo inapropiado, pero Phil dejó que sea el público el que decida: ¿Es un terrorista, un asesino o un luchador por la libertad? Dejemos que la audiencia lo juzgue”.

  Llegando al final del film, Horberg describe el rodaje como “levemente mágico, muy romántico y lleno de peligro”. Para Noyce, “el film dejará en el público una “’pregunta en el refrigerador’: el público ve el film, vuelve a su casa, abre el refrigerador y de pronto dice: ‘¡Dios mío, de eso se trataba!’. Esencialmente, el film será como el libro: una historia de amor y un misterioso asesinato ubicados en una época histórica. Pero la pregunta que plantea es muy profunda y nunca dejará de acecharnos: es la duda de si se debe o no actuar”.


Imágenes y notas de cómo se hizo "El americano impasible" - Copyright © 2002 Miramax Films, Intermedia Films, Mirage Enterprises, Saga Pictures e IMF Production. Distribuidora en Latinoamérica: Buena Vista Latino. Distribuidora en España: Filmax. Fotos por Phil Bray. Todos los derechos reservados.

Página principal de "El americano impasible"
Añade "El americano impasible" a tus películas favoritas
Opina sobre esta película en nuestra Lista de Cine
Suscríbete a la Lista de Cine si todavía no eres miembro
Recomienda esta película a un amigo

estrenos | novedades | críticas | cartelera | preestrenos | vídeo y DVD | de compras
reportaje | especiales | carteles | buscar | afiliación | listas de cine
reseñas de un butaquero | quiénes somos | contacto

LA BUTACA
Revista de Cine online
La Butaca © 1999 Ángel Castillo Moreno. Valencia (España)
Prohibida su reproducción sin consentimiento expreso. Todos los derechos reservados.
 

 

Estrenos
Novedades
Críticas
Cartelera
Preestrenos
Vídeo y DVD
De compras
Especiales
Reportaje
Carteles
Buscar
Afiliación
Listas de cine
Reseñas de
un Butaquero

Argentina
México
USA
Top10
Quiénes somos
Contacto

Añadir a Favoritos