CRÍTICA
por
David Garrido
La lección
que no se quiere aprender
Casi al
final de la película, Alden Py-le (Brendan
Fraser), el americano impasible del título, se dirige
al cínico periodista británico Thomas Fowler (Michael
Caine), refiriendose a la mujer cuya posesión (más
que su a-mor) se disputan en los siguientes términos: “Es una
buena imagen de este país ¿verdad? Una hermosa y jo-ven mujer
vietnamita convertida en amante de un envejecido euro-peo que
nada puede ofrecerle, mientras que yo puedo darle lo que más
desea...” A pesar de que poner en palabras lo que hasta en-tonces
quedaba clara y sutilmente sugerido por el devenir de la
pe-lícula no es sino un claro síntoma de la falta de fe de
Phillip Noy-ce en su propia
capacidad de sugerencia a través de la puesta en imágenes, no
existe mejor forma de resumir la esencia de esta cuidada
adaptación de la muy premonitoria novela publicada por
Graham Greene en 1955, en la
que a través de un clásico trián-gulo amoroso se filtraba un
inquietante aviso sobre las políticas que la administración
americana, decidida ya entonces a jugar su au-toimpuesto papel de
garante de los valores del mundo occidental, comenzaba a aplicar
en los países en los que se proponía frenar el avance del
comunismo, no poniendo reparo alguno en desestabili-zar
gobiernos, proporcionar recursos y armamento a sus aliados
estratégicos y apoyar a siniestros caudillos locales bien
dispuestos a obedecer la mano que les alimentaba... la obra de
Greene resultó profética por lo que luego sería el fiasco de la
intervención nortea-mericana en Vietnam y de ella podía extraerse
una lección fá-cilmente resumible en la frase "el fin no
justifica los medios" que muchos (demasiados a tenor de lo que
está ocurriendo en la ac-tualidad) siguen negándose a aprender.
Y es que
esta segunda adaptación de la novela, a diferencia de la primera
rodada por Mankiewicz en 1958, an-tes de la guerra de Vietnam, sí
es ple-namente consciente de lo que luego estaría por venir y, en
consecuencia, toma suave aunque firmemente parti-do por mantener
la postura sumamen-te crítica que ya Greene expresaba y lo hace
de forma inteligente y sin alzar nunca la voz más de lo
ne-cesario, ni jugar a la fácil demagogia, sino dejándola en un
apa-rente segundo plano frente a la historia de amor principal
que ver-tebra la película, consiguiendo Phillip Noyce que el
interés del es-pectador, centrado en la desgarradora historia de
la absoluta pér-dida por parte de un cínico de un atisbo de
inocencia que ya creía no poseer por salvar un amor que es más
fuerte en él que cualquier otra consideración, no pierda de
vista lo que al novelista era más caro, que no es otra cosa que
las implicaciones políticas y hasta morales que tienen las
injerencias estadounidenses a lo largo de la historia en nombre
de un ‘bien mayor’ dificilmente justificable, que suele costar
muchas vidas (¿Les suena familiar?).
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Ofrece una
nueva demostración del inmenso talento interpretativo de
Michael Caine |
La
historia de "El Americano Im-pasible" es en apariencia sencilla y
hasta poco original: el triángulo amoroso que se establece entre
Thomas Fowler, un viejo periodista británico asentado en Saigon,
que ha hecho de la no intervención y la indiferencia ante el
caos que le ro-dea su bandera, cuya razón de existir es Phuong,
una hermosa vietnamita con la que no puede casarse por ya
estarlo él y de la que también se enamora Alden Pyle, un
estadounidense joven y aparentemente idealista, que aboga por
una mayor intervención de su país para combatir el comunismo,
pero dejando de lado a la caduca potencia colonial francesa que
ahora les combate, que si puede ofrecerla un futuro lejos de
allí a la mujer, arquetipo de la complaciente y sumisa mujer
oriental, que se convierte en poco más que una codiciada pieza a
retener por parte de ambos.
La
presencia de Michael Caine interpretando el papel principal
otorga un enorme grado de credi-bilidad a una historia no
excesiva-mente atrayente, consiguiendo en todo momento
transmitir sus dudas, su desoladora impotencia para mante-ner a
su lado a la mujer que ama de-sesperadamente, seducida por la
pro-mesa de un futuro más real al lado del joven pretendiente,
con el cual mantiene en todo momento una amistosa relación no
exenta de cierta simpatía, lo que no le impide hacer todo lo que
esté en su mano para recuperar a su amada. Frente a una nueva
demostración del inmenso talento de un Caine que sólo con su
majestuosa presencia consigue conferir a su per-sonaje toda una
variada gama de matices, resiste bien el envite un muy acertado
Brendan Fraser, cuyo aire de inocencia encandilada por la joven
y su desconcierto ante el nuevo país en el que está pe-netrando,
crean el escenario ideal para la confrontación entre dos formas
casi opuestas de ver la vida y el mundo. Es dificil ima-ginarse a
otro actor más adecuado que Fraser para el papel, si bien no
siempre acierta Noyce con la forma de presentar a este ameri-cano
ambiguo de comportamiento un punto infantil en sus relacio-nes
con Phuong y, sin embargo, tan distinto en otras actividades más
oscuras, por lo que el excelente trabajo de Fraser se resiente
de una indefinición forzada que juega al despiste sin
conseguirlo y que desconcierta.
No
carga excesivamente las tin-tas "El Americano Impasible" en las
lecturas políticas de la pelícu-la, sin que por ello dejen de
estar en todo momento presentes, lo cual es bastante de
agradecer en una película que cuenta por encima de to-do una
hermosa historia de amor há-bilmente entrelazada con aquéllas, y
a pesar de que le cuesta encontrar su propio tono,
deliberadamente lento al principio (y deudor de otras películas
ambientadas en Vietnam de nombe ilustre en sus prime-ros
fotogramas) poco a poco consigue, apoyándose en el excelente
trabajo interpretativo del reparto, la reconstrucción del hoy
desapa-recido Saigón colonial en un esforzado trabajo de diseño
de pro-ducción y una hermosa música del siempre fiable
Craig Arms-trong, a ratos
evocadora y siempre soñadora, introducirnos por los pliegues de
una firme exposición de los hechos que llevaron y lle-van aun hoy
en día a abusos lamentables. Y a pesar de que son los
sentimientos y la evolución de los personajes más que los he-chos
históricos en sí los que llevan el hilo de la trama, ésta no se
halla exenta de una cierta épica que tiene su mayor exponente en
una secuencia, la del atentado, que además de estar
exquisita-mente planificada y montada, en un alarde de puesta en
escena inteligente y dominio de la narración cinematográfica,
supone la imposibilidad de una vuelta atrás en las relaciones
entre el británico que nunca se implicaba y el americano que
cree firmemente que el fín justifica los medios, dando lugar a
una desoladora y triste (aun-que también estupenda) media hora
final en la que se asiste a los mejores momentos de una
película que debería ser obligatorio visionado para todos
aquellos que siguen sin comprender bien los errores del pasado y
están, por lo tanto, condenados a repetirlos una y otra vez en
el presente.
Calificación:
    
Imágenes de "El americano impasible" - Copyright © 2002 Miramax Films,
Intermedia Films, Mirage Enterprises, Saga Pictures e IMF
Production. Distribuidora en
España: Filmax. Fotos por Phil
Bray. Todos los derechos
reservados.
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