LA BUTACA
Revista de Cine
Películas
Tráilers
Imágenes
 
   
    APUNTA TU CORREO

Cada semana los
últimos estrenos de cine

 


Compras online
Tus compras
online en las
mejores tiendas

FNAC
 

  EL CORTE INGLÉS
 

DVDGO
 

 

ARCHIVO DE PELÍCULAS

A B C D E F G H I J
K L M N Ñ O P Q R
S T U V W X Y Z 0-9

 

EL PRINCIPIO DE LA INCERTIDUMBRE
(O princípio da incerteza)


Dirección: Manoel de Oliveira.
Países:
Portugal y Francia.
Año: 2002.
Duración: 133 min.
Interpretación: Leonor Baldaque (Camila), Leonor Silveira (Vanessa), Isabel Ruth (Celsa), Ricardo Trepa (José Feliciano), Ivo Canelas (Antonio Clara), Luis Miguel Cintra (Daniel Roper), José Manuel Mendes (Torcato Mendes), Carmen Santos (Joana), Cecilia Guimaraes (Rute), Julia Buisel (Tofi), Ángela Marqués (Adoración), Duarte De Almeida (Ferreira).
Guión: Manoel de Oliveira, con la colaboración de Jacques Parsi, Julia Buisel y Antonio Costa; basado en la novela 'Jóia de família' de Agustina Bessa-Luis.
Producción: Paulo Branco.
Fotografía: Renato Berta.
Montaje: Manoel De Oliveira y Catherine Krasovsky.
Vestuario: Isabel Branco.
Estreno en España: 28 Febrero 2003.

 

CRÍTICA
por Julio Rodríguez Chico

Lecciones de una vida

  Con toda una vida a sus espaldas, el decano de la cinematografía sigue teniendo cosas que decir al mundo, y lo hace a través de un cine que no renuncia a unas señas de identidad propias e inimi-tables. Después de haber estado quince años sin rodar, desde ha-ce varios es fiel a su cita anual y nos viene ofreciendo gotas de buen cine –aunque de difícil digestión–, que son un análisis de este mundo de comienzos de milenio, y a la vez una invitación a la reflexión.

 

Una película de apariencia sencilla pero con mucha sinceridad y sabiduría

  En esta ocasión, el matrimonio artístico Oliveira / Bessa Luís vuelve a unirse para ofrecernos una crítica a la moder-nidad europea, a un modo de vida egoísta que sólo busca el placer y la comodidad, y que se aleja de una felicidad que sólo puede proporcio-nar el amor verdadero. Antonio Clara y José Luciano son dos jóvenes que han crecido juntos, bajo el cuidado de Celsa –criada de uno y madre del otro– pero que pertenecen a mundos sociales dispares. Llegado el momento, el primero pide la mano de Camila, una jovencita que ve la oportunidad de medrar en la vida a pesar de no sentir el amor, mientras el pobre Luciano vive una vida desarreglada bajo el influjo de Vanessa, mujer de mal vivir que pron-to se introduce en la vida conyugal de Antonio hasta corromperla.

  El arte de Oliveira consiste en saber llevar al fotograma un texto literario conservando la fuerza de los diálogos, y a la vez construir una secuencia de imágenes que nos hablan de unos dramas inte-riores, sin que se reflejen en los ros-tros de sus actores: en su cine se adivinan las pasiones que bullen por dentro, pero sabe mantener la mesura y el gesto contenido y apa-cible en la interpretación. De una manera artística y nada fácil, lo-gra que palabra e imagen lleguen a fundirse en armonía y buena camaradería, lo mismo que teatro y cine: la representación es bási-camente dramática, y en cambio la cámara habla con un lenguaje cinematográfico personal. Con planos fijos y buen uso de la compo-sición de cada encuadre y de los fueras de campo, con una per-fecta ambientación en la cultura de su Portugal, con referencias alegóricas al Duero como cauce de la vida que se va, con un ritmo pausado que permite reflexionar y contemplar esas almas perver-sas o dolientes, con una música recurrente de Paganini que deja ver la angustia existencial que respira la sociedad…, con todo ello nos llega una película que es puro arte, de síntesis de todas las artes.

  Le gusta a Oliveira trabajar con los mismos actores, y aquí están de nue-vo Luis Miguel Cintra, Isabel Ruth o Leonor Silveira, esta última dando vida en esta ocasión a una mujer fa-tal. También incorpora a talentos en ciernes como Leonor Baldaque o Ricardo Trepa, que demuestran ha-ber asumido a la perfección el modo de interpretación del maestro nonagenario. Son personajes que en-carnan ideas abstractas, modos de vida, y como tales nos son pre-sentados en la imagen: en ocasiones parecen dialogar sin hablar-se, con la mirada perdida en un punto indefinido, o congelados en sus movimientos, como si se hubiesen ausentado de la estancia para dirigirse al espectador. En la película que nos ocupa, Balda-que es modelo de cierta virtud e inocencia, de rectitud y lealtad, mientras que Silveira se presenta como encarnación de la moderni-dad, con sus vicios y perversiones; la primera se deja convencer para un matrimonio de conveniencia, mientras que la segunda bus-ca seducir pero no comprometerse pues su intención es otra; una se presenta como un trasunto de Juana de Arco, mientras que otra parece salida de una película de cine negro; y, en el fondo, en am-bos casos el amor aparece como un sentimiento ambiguo e incier-to, inquietante, difícil de certificar, porque la naturaleza humana es así. Y junto al amor, la muerte, con momentos llenos de intensidad y planos que nos llevan a Dreyer, porque los grandes cineastas ha-blan de amor y de muerte, fundamentalmente.

  Es el Apocalipsis de la modernidad, visto por un hombre que a sus casi noventa y cinco años llega a la con-clusión de que “no sabemos nada”, “de estar confuso”, de que la vida es un misterio y en ella reina lo incierto, con amores que matan y donde nada es lo que parece. Para Oliveira, el pro-greso conseguido anula y degrada al hombre, y por eso no es verdadero progreso; la sociedad debe pensar y volver a sus raíces porque si no, “todos acabaremos en el infierno y arderemos”, “como muñecos a los que se le pone una nueva pila y vuelven a funcionar mecánicamente”, como dicen sus personajes. La piedad que lleva a Camila a pedir consejo a Juana de Arco, en una ermita rodeada inicialmente de misterio, es inter-pretada por la perversa Vanessa como brujería y mutante, mientras que la santa francesa se convierte en punto de mira de Oliveira y objeto de conversación: para el director, la santa francesa sirve de ejemplo de unidad entre su ser guerrera y santa, fiel a su concien-cia y a sus voces interiores –como Camila–, alejada de la multipli-cidad de personalidades que caracteriza al hombre moderno, más-cara de felicidad y realidad de vacío. Visión, por tanto, sobre la pro-pia naturaleza del hombre y no tanto sobre posturas éticas, como ha dicho el propio Oliveira.

  Una película que dice mucho y con la que se aprende mu-cho de cine, de apariencia sencilla –porque se ha quedado con lo esencial– y por eso doblemente valiosa, sin grandes movimientos de cámara ni efectos especiales, pero con mu-cha sinceridad y sabiduría, con toda la experiencia de la vida y del cine.


Imágenes de "El principio de la incertidumbre" - Copyright © 2002 Mandragoa Filmes, Gémini Films y Radiotelevisao Portuguesa. Distribuidora en España: Nirvana Films. Todos los derechos reservados.

Página principal de "El principio de la incertidumbre"
Añade "El principio de la incertidumbre" a tus películas favoritas
Opina sobre esta película en nuestra Lista de Cine
Suscríbete a la Lista de Cine si todavía no eres miembro
Recomienda esta película a un amigo

estrenos | novedades | críticas | cartelera | preestrenos | vídeo y DVD | de compras
reportaje | especiales | carteles | buscar | afiliación | listas de cine
reseñas de un butaquero | quiénes somos | contacto

LA BUTACA
Revista de Cine online
La Butaca © 1999 Ángel Castillo Moreno. Valencia (España)
Prohibida su reproducción sin consentimiento expreso. Todos los derechos reservados.
 

 

Estrenos
Novedades
Críticas
Cartelera
Preestrenos
Vídeo y DVD
De compras
Especiales
Reportaje
Carteles
Buscar
Afiliación
Listas de cine
Reseñas de
un Butaquero

Argentina
México
USA
Top10
Quiénes somos
Contacto

Añadir a Favoritos