CÓMO SE
HIZO "LABERINTO ENVENENADO"
Notas de producción
© 2001
Lauren Films
La idea de
una adaptación contemporánea de Otelo ambientada en el
competitivo mundo del baloncesto de instituto fue del guionista
Brad Kaaya. Como único chico de color en un instituto de
blancos, Kaaya se identificó con la heroica figura de Otelo por
muchas razones. Al igual que muchos adolescentes, a Brad Kaaya
le encantaba jugar a baloncesto y decidió situar el conflicto de
O en una cancha de baloncesto en lugar de en un campo de
batalla. Los personajes masculinos en O son guerreros en la
pista, y Odin es el más fiero y heroico de todos ellos. En una
escuela y una ciudad donde el baloncesto es de suma importancia,
Odin James es el rey. Esta adaptación moderna amplía su foco
para examinar las complejas vidas de un grupo de adolescentes
estrellas del baloncesto y su séquito, así como temas de amores
interraciales, abuso de drogas (especialmente esteroides y
cocaína) y la violencia en la escuela.
Tras
desarrollar el guión en el Laboratorio de Escritores del
Instituto Sundance, Kaaya lo envió al director Tim Blake Nelson,
que lo recibió mientras estaba trabajando en Australia en The
Thin Red Line (La delgada línea roja) de Terrence Malick. A
Nelson, dramaturgo ganador de un premio Obie y director de la
película Eye of God, inicialmente no le interesó realizar otra
de las muchas adaptaciones del trabajo de Shakespeare para
adolescentes. “Pensé que probablemente había demasiadas
adaptaciones para adolescentes de Shakespeare en las pantallas
de cine, así que me resistí incluso a leer el guión,” dice
Nelson. “Pero una vez lo leí, realmente me atrapó.”. A Nelson le
pareció que Kaaya había modernizado de una forma maravillosa la
obra de Shakespeare, “infundiéndole hasta el último gramo de la
pasión y la fragilidad humana que existe en el original.” Aceptó
dirigirlo.
Nelson y
Kaaya trabajaron durante todo un año revisando el guión
original. Lo hicieron llegar a los productores Eric Gitter y Dan
Fried, y les encantó de inmediato. “Ambos somos fans de los
films para adolescentes, pero nos parecía que el público había
madurado un poco,” dice Fried. “La mayoría de las películas para
jóvenes son de terror y comedias, ya un poco explotado pero
divertido. Nos pareció que ya era hora de parar de complacer a
ese público y ofrecer una película que tuviera algo de carne,
que tuviera realmente algo de substancia.”
Después de
leer el guión, los productores miraron la película anterior de
Nelson, Eye of God y se sintieron “totalmente atraídos por él,”
dice Gitter. “Volamos a Nueva York para conocer a Tim, y tuvimos
una maravillosa cena italiana,” añade. “Al instante supimos que
era un proyecto para nosotros después de leer el guión y de
conocer a Tim. Fue como mágico.”
El
director y los productores empezaron a buscar la localización
perfecta para la película. Estuvieron a punto de rodar en
Toronto por razones económicas, pero al final se decidió filmar
totalmente en Charleston, Carolina del Sur, donde la historia y
las relaciones raciales tienen una resonancia única. Esta
trágica historia de una pareja interracial contemporánea se
sitúa con un telón de fondo de arquitectura anterior a la Guerra
Civil Americana y de viejos robles cubiertos por musgo español.
“Reunimos
fotografías procedentes de comisiones cinematográficas de un par
de docenas de ciudades de Estados Unidos y Canadá,” dice el
productor Eric Gitter. “A continuación reducimos las opciones a
dos, Toronto y Charleston.” Fried añade: “Toronto era,
económicamente, el lugar más razonable para rodar, pero a media
noche, después de haber tomado ya una decisión y de haber dicho
a todo el mundo que nos íbamos allá, me desperté sudando y llame
a Eric y le dije, ‘No creo que podamos ir a Toronto.’ Para poder
hacer una película más hermosa teníamos que venir aquí.
Simplemente es un lugar increíble.”
“Charleston proporciona a la historia un marco concreto e
intencionado,” dice Tim Blake Nelson. “Coloca a Odin en un
campus claramente anterior a la Guerra Civil, en un impecable
uniforme escolar, en medio de vástagos, vestidos de forma
similar, de antiguas familias esclavistas, y el valor retórico
es inmenso.”
El equipo
de producción a continuación reunió al reparto que incluye a
alguno de los mejores jóvenes actores de Hollywood. El director
Tim Blake Nelson se refiere a los actores como un “un grupo de
buenas personas de asombroso talento que poseen un nivel de
aplomo y profesionalidad muy superior a su edad.” Todos y cada
uno de los actores fue escogido por Nelson para formar parte de
un equipo cuidadosamente elegido.
Nelson
hizo pasar a los actores por un riguroso proceso de casting, con
la excepción de Mekhi Phifer, a quien eligió para el papel de
Odin. “Conocí a Mekhi en un comida, pasé una hora y media con
él. Vi Soul Food (Líos de familia). No había ninguna duda, ni
una. Él era la persona.”
Josh
Harnett fue elegido para el papel de Hugo, un papel basado en
Iago, uno de los personajes más fascinantes y perversos de
Shakespeare. “Josh es James Dean,” dice el productor Fried.
“Camina como una estrella de cine, habla como una estrella de
cine, es Warren Beatty, es Steve McQueen. Y aporta tanto a este
papel. Es capaz de obtener un personaje diabólico y aún así
conseguir que parezca encantador.”
Para Desi,
Nelson optó por Julia Stiles, a quien no le es desconocido el
trabajo de Shakespeare, habiendo intervenido en Ten Things I
Hate About You (10 razones para odiarte) y Hamlet (Hamlet). “Es
una persona muy brillante, sosegada y elegante.” Comenta.
Martin
Sheen interpreta el papel del entrenador Duke Goulding, el
hombre que ejerce el poder en la escuela debido a la importancia
que tienen en ella los deportes. “Hay una historia de Martin
Sheen y Tim Nelson que es divertida,” dice Gitter. “Tim aparecía
en The Thin Red Line (La delgada línea roja) de Terrence Malick,
y Martin había intervenido en Badlands (Malas tierras) de
Malick. Era muy difícil para nosotros conseguir a Martin, pero
creo que él y Terry Malick tuvieron una profunda conversación
sobre Tim y sus habilidades como director y Martin depositó
muchísima confianza en Tim.”
“Uno de
los beneficios de contar con Martin aquí, aparte del hecho de
que es un actor increíble, es que ejerce un gran efecto sobre
todo el mundo,” añade Fried. “Estos actores jóvenes ven trabajar
a un profesional como él, y él tiene más energía que cualquier
otro ser humano que haya conocido antes. Siempre tiene una
sonrisa en la cara, siempre tiene tiempo para todo el mundo.”
Los
actores, a su vez, sólo tienen palabras de elogio para su
director. Según Julia Stiles, “Tim estudió interpretación en
Julliard, y es actor por eso es genial trabajar con él como
director. Sabe lo que necesitan los actores para poder trabajar.
Sabe como hablarte para que no te sientas bloqueado, no te
sientes inhibida. Así que se convierte en un lugar muy abierto
donde puedes dejar salir lo mejor de tí.”
“Contamos
con un director que está enamorado del material, y enamorado de
los actores y eso hace mil veces más interesante venir a
trabajar,” dice Harnett. “Es como si estuvieras trabajando en
una fábrica de coches, trabajas para Chrysler y estás poniendo
tornillos en una rueda y justo a tu derecha está Lee Iacocca.
Tim comprende en que consiste el trabajo, y lo hace más fácil.”
Nelson se
preocupó mucho por explicar lo que significaba situar Otelo en
un instituto moderno y analizando temas contemporáneos que
acercan al público hacia las historias de bandas de instituto,
relaciones interraciales, sexo adolescente, racismo, relaciones
entre padres e hijos. Creyó que estos temas debían mostrarse
exclusivamente en el contexto del tema principal de O: los
implacables esfuerzos de un chico (Hugo) por destruir la vida de
alguien a quien envidia.
“El tipo
de violencia y el nivel de pasión que experimentan los
personajes en Otelo conducen finalmente hacia el asesinato y la
autodestrucción,” dice Nelson. “Pero los adolescentes actuales
también se enfrentan a esos problemas. Hay tiroteos en los
institutos. No sólo suceden en áreas urbanas. Queríamos hacer
una películas que fuera real y coherente con lo que está
sucediendo en nuestra sociedad.”
“Tim nos
mostró algunas imágenes de noticias sobre tiroteos que habían
tenido lugar en institutos,” dice Elden Henson, que interpreta a
Roger, el rico cómplice de Hugo. “En esta historia, hay
asesinato, y esto sucede con la juventud de hoy en día, lo que
asusta bastante. Por eso creo que es necesario mostrarlo, pero
en este guión no se ensalza, es triste, y espero que la gente
después de ver el film se lo piense dos veces antes de seguir
ese camino.” El objetivo de Nelson era “mostrar la violencia de
la película de forma muy chocante y realista, y para nada
ensalzarla de la manera en que se ve la violencia, por ejemplo,
en las películas de terror,” dice Julia Stiles. Finalmente,
Nelson cree que “la película es sorprendentemente real, y al
final devastadora.”
Las
secuencias de baloncesto en la película tienen una función mucho
más importante que la de simples eventos deportivos. Kaaya y
Nelson utilizan estas escenas para explorar los personajes y sus
relaciones. “En general, la pista de baloncesto debería ser el
lugar donde Odin, Hugo y Michael controlan más sus cuerpos y su
mundo,” dice Nelson. “Son chicos con el impulso, la resistencia
y la competitividad de hombres.”
“Estas
escenas de baloncesto son casi como una guerra,” dice Phifer, “y
esta ciudad es una ciudad que se vuelca totalmente con su equipo
de baloncesto y en esta escuela el entrenador casi tiene más
poder que el decano porque tiene este magnífico equipo de
baloncesto. Creo que mucha gente que practica deportes y se van
a sentir muy identificados con esto.”
Para
asegurar la autenticidad y la intensidad de las escenas de
baloncesto, se realizó un duro campamento de baloncesto de dos
semanas antes de empezar el rodaje. Estos ejercicios matinales
eran dirigidos por Dwayne Grace, un antiguo y legendario jugador
de la Universidad de Charleston.
“Realizábamos sesiones de entrenamiento de tres horas cada día
durante dos semanas para conseguir que los chicos estuvieran
mentalmente preparados para este tipo de papel,” dice Grace.
“Cuando tienes un equipo de baloncesto y les enseñas como jugar
y hacer tus jugadas, es muy diferente de la coreografía. Aunque
los actores no salgan en todas las escenas, necesitaba que
estuvieran siempre en el mismo lugar. Y la unidad es un factor
clave en cualquier equipo. Queríamos ser tratados todos de la
misma forma, que todo el mundo trabajara tan duro como los
demás. Así que tratamos a los actores principales igual que a
los extras.”
Nelson
creyó que era sumamente importante para su grupo acercarse a
Shakespeare y analizar los papeles originales. “Me formé como
actor, y a falta de una forma mejor de decirlo, si puedes hacer
los clásicos, especialmente Shakespeare, puedes hacerlo todo,”
dice. “Reunirse alrededor de un texto de Shakespeare como grupo
de interpretación, y trabajar en él juntos y aplicar algunas de
las reglas que uno aprende como actor, es muy valioso. Este
autor era un actor que escribía para actores.” Cada tarde los
actores ensayaban Otelo, cada uno interpretaba el papel del que
derivaba su propio personaje. Todos creyeron que estos ensayos
fueron muy valiosos para sus interpretaciones individuales y
colectivas en O.
“Debido a
la intensidad de los diálogos escritos por Shakespeare, hay
mucha emoción añadida,” dice Rain Phoenix. “Haber ensayado el
original aportó mucha profundidad a los personajes.”
Una vez en
el rodaje los actores crearon un vínculo entre ellos, viviendo
en una residencia como la de la película añadió realidad al
rodaje. Julia Stiles comenta: “Fue magnífico que estuviéramos en
Carolina del Sur porque nos obligó a salir de nuestros ambientes
y nuestras casas y a pasar tiempo juntos. Nos hemos llegado a
conocer mejor y nos hemos sentido más cómodos al trabajar
juntos.” Ya que los personajes son amigos que viven juntos en
una residencia, la forma en que los actores se relacionaron
fuera del rodaje fue muy importante para la textura de la
historia.
Como dice
Mekhi Phifer: “Hay mucha camaradería en el rodaje. Sabes, nadie
se va después de su plano. Nos quedamos todos y nos esperamos
hasta el final. Y creo que esto es una cosa que va a traspasar
la pantalla, todos estamos muy sincronizados con los demás, y es
una sensación magnífica.”
La actual
popularidad de películas basadas en obras de Shakespeare
demuestra la brillantez fundamental y la eterna cualidad de
estas historias. “Mucha gente se siente intimidada por el
lenguaje, pero por debajo residen unas historias realmente
poderosas y un personajes maravillosos con los que los
adolescentes se pueden sentir identificados,” dice Stiles.
“Shakespeare también ha escrito unos papeles magníficos para
mujeres, lo que es irónico porque en aquella época no tenían
actrices.” Añade Josh Hartnett: “Shakespeare escribió unas
magníficas historias humanas, sobre el amor, los celos, sobre
las emociones más básicas, y eso es interesante y siempre lo
será.”
Finalmente, los cineastas y el reparto se enfrentaron a la
última cuestión: ¿Porqué destruye Hugo a todos los que le
rodean? Nelson y Harnett intentaron explorar el personaje de una
forma diferente. “Siempre es más interesante ver las cosas a
medida que se desarrollan porque quieres poder ver un personaje
y descubrir hacia donde va de la misma forma que lo ve el
público,” dice Nelson. “Josh y yo hemos tomado la postura de que
Hugo también lo va descubriendo a medida que avanza. Interpretar
a Iago o Hugo como un maestro de la manipulación y sólo esto,
asumir que él lo tenía todo planeado de antemano, es la forma
menos interesante de aproximarse a la historia.”
“Creo que
los sentimientos de Hugo por Odin son muy puros,” dice Harnett.
“Cuando partes de un gran amor por alguien, o respeto, y
entonces se convierte en algo malo, se convierte en algo muy
malo. Hugo es un maestro en encontrarse metido en una situación
y al mismo tiempo situarse fuera de ella, ser capaz de
convencerse de que realmente cree lo que está diciendo y al
mismo tiempo saber que en realidad está intentando conseguir a
alguien.”
“Iago
quiere profundamente a Otelo, pero la obra afirma que la envidia
puede eclipsar eso. Iago al final nunca explica porque lo hizo,”
continua Nelson. “Es una obra isabelina, y tenemos a un
dramaturgo que está diciendo que hay un nivel de maldad que es
humano y que desafía cualquier explicación. Hay un núcleo de
maldad en todos nosotros que no se puede explicar, y que no
podrá ser explicado nunca.”
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