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Dirección: Andrzej
Zulawski.
País: Francia.
Año: 2000.
Duración: 165 min.
Interpretación: Sophie
Marceau (Clélia), Pascal Gréggory (Clève),
Guillaume Canet (Némo), Magali Noël (Suegra),
Michel Subor (Lucien Mac Roi), Edith Scob (Diane), Guy
Tréjan (Julien Clève), Marc François (André),
Marina Hands (Julia), Manuel Lelièvre (Jean),
Aurélien Recoing (Bernard), Edéa Darcque (Ina).
Guión: Andrzej
Zulawski; basado en la novela 'La princesa de
Clèves' de Madame de La Fayette.
Producción: Paulo
Branco.
Música: Andrzej
Korzynski.
Fotografía: Patrick Blossier.
Montaje:
Marie-Sophie Dubus.
Diseño de producción:
Jean-Vincent Puzos.
Vestuario: Caroline
de Vivaise.
Estreno en España: 14 Febrero 2003. |
CRÍTICA
por
Rubén Corral
Calificación:
    
Burgués y pedante
No soy quién para hablar de la obra de
Andrzej Zulawski, director del mamotreto “La
fidelidad” (La fidélité, 2000), ya que sólo conservo en
el re-cuerdo un agradable visionado de una de sus películas más
conocidas, la coproducción italofrancoalemana “Lo importante es
amar” (L’important c’est d’aimer, 1975), un más que
estimable melodrama ribeteado en negro que protagonizaron con
brillantez el italiano Fabio Testi, la malograda Romy Schneider
y el francés Jac-ques Dutronc. Pero eso parece cine de un pasado
muy concreto. Aquel cine europeo de los años setenta, de resaca
ideológica, des-vergonzadamente formalista, voluntariamente
intelectual.
Andrzej
Zulawski, polaco afincado en Francia, ha vagado desde aquel su
mayor éxito por extrañas rutas. Seis años tardó en volver a
atreverse a ponerse detrás de la cámaras. Títulos como
“Pose-sión” (Palma de oro en Cannes 1981), “Mis noches son más
bellas que tus días” o “La mujer pública” jalonan una carrera
más o me-nos considerada por ciertos estratos críticos. Con “La
fidelidad” se asegura la coartada cultural de la mano de
Madame de La Fa-yette. Suya es
la novela en la que dice basarse el film.
La película está a la altura –en cuan-to a pedantería y
pretenciosidad– de su título. Dirige Zulawski a
Sophie Marceau –madre de uno de
sus hi-jos, por cierto–, a la que ya tuvo bajo su mando en
“L’amour braque” (1985) y “La note bleue” (1991), una actriz que
parece empeñada en elegir pro-yectos cada vez más absurdos
(re-cuerden cosas y casos como los de “A la luz del fuego” (Firelight,
William Nicholson, 1997) o “El mundo no es suficiente “ (The
world is not enough, Michael Apted, 1999), en su más
reciente “lucimiento” hollywoodiense) y que en esta oca-sión
repite mohines y sobreactúa como ya la habíamos visto en otras
ocasiones.
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Una película
larga, pedante y pretenciosa que cae en el ridículo |
“La
fidelidad” cuenta una historia tan densa y, sobre todo, tan
larga que, aun sin haber pasado por el li-bro que sirve de
origen al film, hace pensar en una admiración tal del guionista
–el propio director– hacia la novela que le lleva a cometer
el pecado número uno de la adaptación: no tomar conciencia de
que el tiempo de una novela y el de una película no tie-nen
absolutamente nada que ver. Pese a ello, lo cierto es que
algunos apartados de las mil y una vicisitudes de la exitosa
fotó-grafa Clelia (Sophie Marceau) no resultan vacíos de
interés. No en vano, “La princesa de Clèves” ha visto previas
adaptaciones a la pantalla grande con resultados que pueden
compararse con los del film de Zulawski (la reciente “La carta”
[A carta, 1999], del gran Manoel de Oliveira todavía
permanece fresca en el recuerdo).
Pero de “La fidelidad” puede resca-tarse el trabajo del
siempre intere-sante Guillaume Canet
(visto en “Decreto
inocencia”) y alguna secuen-cia lograda (el primer
encuentro entre Clève y Clélia, o la visita de Némo y Clélia a
un combate clandestino cuyo desenlace resulta emocionante). Sin
embargo, el rancio tono altoburgués desde el que Zulawski –que
parece incapaz de sacar partido a una historia interesante–
juzga a sus personajes, los diálogos pedantes que pone en boca
de personajes en supuestas situaciones límite, la sobreactuación
de Marceau y la incapacidad para sintetizar su historia
(Oliveira contaba, con su ritmo pausado y en bastante me-nos
tiempo, bastante más cosas) hacen que el film rebase en
demasiadas ocasiones la barrera del ridículo y que donde debería
generarse tensión o dramatismo se termine sintiendo vergüenza
ajena.
Imágenes
de "La fidelidad" - Copyright © 2000 Gemini Films y France 3
Cinéma. Distribuidora en España: Lauren Films. Todos los derechos
reservados.
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